LA NUEVA FRONTERA DINAMICA DEL "ESPACIO NACIONAL"

Por Juan Romero de Dios
03/12/02

No se trata de un espacio virtual, ni de un espacio de reflexión, ni de un lugar desde el cual exponer ideas. Se trata de un hiper espacio que es ocupado como el humo lo hace con el recipiente y, sus contenidos pueden ser de naturaleza tal que se filtren por entre conceptos enfrentados, como también el humo, que igual sube ante la llovizna.

El “espacio nacional” es la disponibilidad del ejercicio de una aptitud, que se expone en una diversidad, de forma tal que su naturaleza le imprime perdurabilidad.

El “espacio nacional” convive con otros, generados por otras naciones o bloques de naciones, según la extensión de los intereses. No solo debe poseer la posibilidad de subsistir, sino de ser “buscado e interpretado” por los sostenedores de otros espacios nacionales. Para que esto ocurre, ese espacio nacional debe contener identidad. Esa identidad debe ser reconocida como tal y medida como se pretende se haga.

Corresponde al continente de un ejercicio psico social que traduce una presencia y su naturaleza. La presencia de una Nación y la naturaleza de sus particularidades y comunes denominadores.

Esas particularidades hacen a lo mejor de una comunidad y a lo mejor de lo que pretende construir, sin alarma de terceros, si con respeto.

El “espacio nacional” es el vehículo de la exposición de nuestra comunidad y, a su vez ofrece por la forma y detalle de su presentación siempre renovada, la previsibilidad de que otros espacios serán respetados como interlocutores válidos.

La diversidad esta compuesta en una sumatoria algebraica en la que las particularidades enriquecen el todo. A la inversa de la moderna economía, donde lo global no implica la suma de las economías locales, sino el resultado de factores que se somatizan en conflictos con resultados quizás negativos en una acumulación de positividades, por eso es algebraico. Existe numeración negativa, y números complejos que invierten el resultado de esfuerzos que se iniciaron con propósito distinto.

En cambio, el espacio nacional, siendo parte de esa totalización, se puede apreciar de otra forma. Es el resultado, medido como una obligación de esa naturaleza, por la cual se llega a mensurar lo que una comunidad pretende ser y el “como” pretende cambiar y evolucionar. Es la expresión particularísima del plexo de una comunidad, donde sus comunes denominadores se pueden verificar y sus singularidad mensurar, como también, ser tomada como previsible por el cumplimiento de los correlatos lógicos que expone con continuidad.

No es posible concebir un “espacio nacional” sin contenidos. Esos contenidos son previstos por terceros, como el carácter, el temperamento y la personalidad de una comunidad, es su identidad. Por lo cual la densidad y riqueza del uso de un espacio nacional no esta en relación directa con la superficie de un país, sino con su riqueza intangible y sus recursos no intangibles que, articulados con armonía dibujan lo que es una nación.

No se trata de exponer el folklore de una nación, no se trata de sus éxitos o fracasos deportivos, estos son elementos coyunturales que no tiñen el conjunto en el transcurso del tiempo. Están referidos a un espacio como el descripto y son más decisivos; están relacionados a su aptitud de perdurabilidad como país dotado de instituciones duraderas y éstas instituciones se presentan a su vez con las necesarias dosis de leucocitos para equilibrar la salud de las mismas, en tiempo prudenciales.

El “espacio nacional” se construye, no se encuentra uno con él, como pre existente, es el resultado de una política de estado a la que se arriba en base a la experiencia institucional, social, economica y productiva de la comunidad, sea ésta urbana o rural.

Su construcción es multidisciplinaria, meticulosa y forma parte del plexo de lo que, constituye junto a la diplomacia, es la política exterior pero, con una singularidad, esos contenidos son bidireccionales, simultáneamente, con respuestas de otros espacios nacionales y desde su vida social interna. Esta sujeta a ese doble sufragio, no es solo el recurso de la “radio de onda corta”, es mucho más,

Es la traducción mas cercana y correcta a la vigencia de los propios valores, hacia nuestros conciudadanos y hacia los demás países del mundo. En convivencia pero en puja. En reglas pre establecidas y aceptadas en los términos del derecho internacional publico.

La disponibilidad de ese espacio necesita de acuerdos solidos en otros aspectos que le son aparentemente ajenos, como acuerdos, tratados y convenios esenciales con otras naciones o bloques de ellas. A partir de allí, en vistas del mediano y largo plazo es posible su construcción que, deviene en imposible con una comunidad local fracturada y exigente por prioridades muy primarias como el hambre, la desocupación y la desesperación.

Con ellas presente solo es posible ocupar el “espacio nacional” con auxilios y explicaciones y, ello no es el uso que requiere una aptitud de crecimiento de una sociedad.

No es necesario ser un eterno turista en un país para conocer donde y porque radica la fuerza y empuje que la sostiene. Una vez me han dicho: “ Por primera vez comprendí la naturaleza del poder de los EE.UU. de Norte América, cuando visité por horas el Museo de Arte Moderno de Nueva York “. Quizás otras personas hubieran necesitado de otra experiencia para llegar a igual conclusión, o mas tiempo o ejercer profesiones distintas a la de la persona que me hizo la observación. Para él ese Museo era parte del espacio publico de los EE.UU. y no estaba fuera de su territorio pero, actuó con esa estética ante un extranjero.

Los EE.UU no se retiraron de Vietnam porque sus enemigos se impusieron por las armas, le debieron hacer por un inadecuado dominio de su “espacio publico”. El Vietcong se encontraba desangrado mortalmente luego de la ofensiva del Tet, solo quedó la potencia de la infantería blindada de Vietnam del Norte y, quizás ese fue uno de los objetivos estratégicos buscados por los que finalmente tomaron Saigón.

La posible construcción de un “espacio nacional” en lo totalizador de una suma diversificada, solo será posible desde el momento de resultas previas y urgentes cuestiones domésticas en Argentina.

Asi como Brasil definió en sus documentos de Defensa lineas de accion - Africa, la Antartida, la frontera oeste, la Amazonia y el MERCOSUR, Argentina debe definir lineamientos estratégicos de similar densidad y decisión.

No soy un experto en política exterior, pero me atrevería a decir cuales son las naciones con las cuales debemos llegar a acuerdos muy sustanciales y a largo plazo, para equilibrar con decisión el marco internacional de nuestras posiciones, esas nación, en mi opinión son: los EE. UU de Norte América, el Reino de España, Polonia, China y Africa del Sur.

En el orden de América del Sur, abordaría una dura puja respecto al MERCOSUR, contemporaneamente con negociaciones certeras con el ALCA y definiría una p0olítica muy específica de integración en un sin número de aspectos con Bolivia y Perú, bilateralmente.

Oro ensayo podría ser útil para explicar el porque de estas direcciones políticas, pero si sé que no es “solo el MERCOSUR”.

Pero el “espacio nacional” es imposible sin soportes de señales de todo tipo, por eso considero de primordial importancia articular cada vez mas firmes políticas tendientes a preservar las redes actuales y, sin dejar de imaginar su extensión su capacidad y sus velocidades, todo en un marco de reducción de las asimetrías psico sociales y educativas en tutuela de la preservación de la unión territorial de la Republica Argentina.

La tarea de inteligencia estratégica que podría demandar la construcción del propio “espacio nacional” es enorme, pero es un magnifico desafío para el principio de ésta década y ella no será posible sin una revisión de las políticas de impulso de las instituciones de Inteligencia interior y Exterior, la Seguridad interior y aspectos esenciales de la Defensa.

Ninguna de la naciones que he mencionado huiría de esta Agenda, que hace a nuestra presencia en el mundo, esa sería la mejor señal de que podemos ser mucho más que un lugar en el mapa, ellos lo confirmarían. Quizás con mas énfasis que muchos compatriotas.

El espacio nacional” es solo un bien intangible cuando se comience a construirlo; una vez definido y articulado es un instrumento formidable de consolidación y crecimiento de nuestras propias posibilidades de “ser”, mas definitiva y concretamente, en tutela del trabajo, la solidaridad, el bien común y la justicia.