CONCEPTOS DE UN ARGENTINO SOBRE LA WI. ALGUNAS REFLEXIONES COMO INTRODUCCIÓN A MI NO QUERIDA NEUTRALIDAD. LA ERA DE LA INFORMACION

Por Juan Romero de Dios
18/11/02

                                                                       Se la denomina así, no por la existencia de la información misma, - que siempre la hubo -  sino por el acceso nuevo y automático que requiere disponer de una nueva y sofisticada aptitud para   tomar razón de ella, en un caudal y velocidad cuasi masivo y sucesivos de hechos o acontecimientos, por una enorme cantidad de personas, en gran cantidad de lugares – personas y lugares muy particulares y donde en varias circunstancias se deben adoptar decisiones que afectarán a muchas otras personas, quizás a comunidades enteras--, casi simultáneamente y la enorme dificultad de poder explicarlos secuencial y coherentemente desde aquellos espacios, instituciones u organizaciones de quienes se espera lo hagan, así lo “espera” la gente.

                                                                      Y lo “espera” de una forma pretérita, no de una forma nueva. Porque carece del nuevo metabolismo que los nuevos instrumentos requieren para una traducción bidireccional certera de los acontecimientos o decisiones propias o de terceros. 

                                                                      Circunstancias éstas que provocan un desborde, o desorientación o confusión de las propias aptitudes personales de tratar de organizar la misma de forma tal, que nos sea útil y no una desorganización de los propios recursos, materiales o intelectuales.

                                                                      Los acontecimientos que se suceden con simultaneidad, no pueden ser descriptos así, sino secuencialmente y, el “orden” de esa secuencia, según la naturaleza del “dato”, puede condicionar la comprensión certera de la  totalidad de los acontecimientos y quizás desdibujar el hecho de la simultaneidad, que es un dato esencial en determinadas circunstancias.

                                                                     La simultaneidad puede ser el índice de  la existencia de lo premeditado o planificado. Es quizás un elemento de la “sorpresa”.  Puede ser el hecho que desnuda, como un strip tease, a una política. Es decir, a medidas y acciones de gobierno o de conquistas de poder.

                                                                     La simultaneidad puede ser organizada, como también lo secuencial. Lo temido, es que cualesquiera de ambas se aborden con el propósito de imponer una voluntad a otra.  En lo individual, en lo comunitario, en lo internacional; todo en el centro de la vorágine del procesamiento no dislocado de lo que esta sucediendo, mientras se construyen alternativas, solo un segundo detrás, - pero con ultra actividad -  unas prognosis para poder decidir el que hacer y el como y el con que. Y fundamentalmente, con quien o quienes.

                                                                          Entonces, nace una nueva burocracia. La que está en condiciones de realizar lo dicho. Ultra especializada y, con un grave peligro. La ultra subjetividad como desviación profesional. Y, es en esa coyuntura donde se instala lo multidisciplinario. Como reaseguro para decidir y con mas certeza, nunca la suficiente, pero sí asintótica.

                                                                         No importa la verdad, si importa conocerla para tenerla en cuenta. Importa la certeza de la propia decisión. Porque la verdad puede ser inútil para tutela de los intereses. Como no lo es en la física el concepto de sólido indeformable o del “punto que tiene masa”, conceptos éstos falsos pero útiles para construir y obtener resultados tangibles.

                                                                         No existe una teología de la información, existe una utilidad o inutilidad de la misma para extraerle conocimiento. 

                                                                         Lo justo o lo injusto no se extrae de los instrumentos, sino de quien los manipula. No se deben destruir las computadoras y los sistemas rápidos. Se deben poner en manos de gente mejor. No por su ciencia, sino por sus espíritus. La tenencia del instrumento no me legitimiza como justo, sino como poseedor de poder. Es decir, la verdad y lo justo pueden ser ajusticiados. Pero jamás ocultados. La perdurabilidad de lo que es justo y de lo que es la verdad es lo que el  talento es a las nuevas maquinas. Aquel contiene a éstas y aquel desborda a éstas.

                                                                        Tal es así, que siempre el talento puede crear mejores máquinas, y sistemas y maquinas y sistemas que el talento las organiza para que reproduzcan mejores edades tecnológicas. Pero siempre subordinadas al talento. Que es el más formidable recurso que podamos organizar hoy los argentinos.

                                                                        Y, en mi opinión, esta es hoy la tarea fundamental y decisiva del sistema de inteligencia de nuestro país.

                                                                        Porque es necesario. Es la razón de ser primera en la construcción de nuestra nación. En la vorágine actual de la catarata de la información, debemos articular un nuevo metabolismo en el seno de una nueva burocracia de decisiones. Y, simultáneamente, desbrozar en la realidad lo que es información y lo que es la desinformación. Y servirnos de ambas, con el propósito de obtener resultados. En el corto, mediano y largo plazo. Sin prejuicios. Sin confundir los medios con los fines. Sin pausa, sin todos los recursos y si, con todo el talento de todos.

                                                                       En el transcurso de esa tarea existen verdades indubitables: tutelar la integridad territorial de la nación Argentina, construir una coherencia entre nuestra vida y comunidad doméstica y la circundante en ésta parte sur del mundo, como un correlato lógico y coherente, sin apartheid, y desde éste escalón, también con simultaneidad   una coherencia con el continente que es las Américas.

                                                                        El orden en que lo he expresado, en muchos aspectos no es el orden de las ejecuciones de proyectos, políticas y decisiones. En cada aspecto primará una dirección y un sentido, y una densidad de la actividad quizás distinta y gradual pero, previsible. La previsibilidad es fundamental para la propia confianza y la todas las demás comunidades.

                                                                       La fascinación de los instrumentos no podrá acallar ni sustituir lo sustancial. Pero es necesario conocerlos y organizarlos para lo que exige un proyecto de país y de comunidad para esta década inicial y crucial donde, es posible que se modifique por primera vez en casi dos siglos, el mapa político de América. Si ocurre, que sea a nuestro favor. Esto hay que decirlo, procesarlo, discutirlo, y decidir.

LA GUERRA DE LA INFORMACIÓN NO SE DECLARA: SE PRESENTA SE LA SOPORTA O SE ES PARTE

                                                                        La posibilidad de que la producción de información masiva, direccionada, condicionada y seleccionada, sea posible, instaló la posibilidad de ser utilizada como un instrumento de construcción, afianzamiento, erosión o promoción de políticas, sensaciones, percepciones, alianzas, temores o esperanzas. Todo ello es consecuencia de haberse logrado reducir dramáticamente tres dimensiones, la temporal, la espacial y la dimensión reflexiva colectiva, ésta, como aptitud que requiere de clima, tiempo y  ausencia de angustia. Más aún,  la segmentación del “objetivo” – la gente- es una consecuencia de lo que sostengo. Los comunes denominadores se esfuman ante el peso de las diversidades, no por ser diversas, sino por su volumen digital.

                                                                        Se “produce” información a partir del acontecimiento previo, y éste es efecto de un precedente, que será o no una información o de otro hecho , informado o no.

                                                                       Esta realidad, que sostengo con firmeza como verosímil, permite a quien disponga de recursos construir poder, es decir, construir las posibilidades de opciones.

                                                                       Cuando se ejecutan las políticas `para optar y se avanza en un sentido y el “otro” conoce de estas circunstancias, nace la guerra de la información. Los soviéticos vieron en fines de la década del sesenta este cuadro con gran claridad y desplegaron el mayor sistema – hasta ese entonces-  de un plexo mundial de desinformación; ello llevó al retiro de un hombre de mente excepcional en los EE.UU. el Sr. T. Angleton, cuyo hobby era el cultivo de orquídeas y su mente, quizás, terminó capturada por lo que podría estar concibiendo otro hombre a mas de 15.000 millas de distancia, un británico desertor, que fue periodista del lado nacionalista de la guerra civil española ( una cubierta excepcional para un largo plazo ).

                                                                           Nadie puede reprochar hoy a los EE.UU. que lidere los que es el “tempo” de su propia guerra de la información y la desinformación. Ni la Unión Europea. Ni nosotros.

                                                                           Si debemos reprocharnos el no construir nuestras opciones en la disciplina. El problema es endógeno. Lo exógeno son causas de nuestras falencias e efectos de las decisiones de otros que, no pueden dejar de ejercerla deteniéndose en la aduana de un espacio nacional que aún no tutelamos.

                                                                           Nadie se detendrá. En ese tipo de “guerra electro magnética psíquica” no hay prisioneros; hay inmunidad o no la hay. Para que la haya debemos los argentinos abordar un elevado número de esenciales problemas irresueltos. Debemos afrontar una redefinición de aspectos esenciales de nuestra cultura respecto  a los temas de la tecnología, la seguridad, la inteligencia, la defensa, las gestiones de gobierno y de control social, ello equivale a revisar la construcción del “súper yo “ colectivo de una comunidad y, el voto o una elección, son tan lejanos a estos temas  como el hacerse rico trabajando horas extras.

                                                                           No es un problema de normas de aplicación de la democracia, son problemas culturales y la cultura es a la antropología filosófica lo que el concepto de energía es a la física. Y, aunque podamos disponer de una masa critica para disponer de un artefacto nuclear, igual estaremos inmersos en la actual dicotomía de ser o no una nación creíble. Por eso podemos ser tenidos por peligrosos.

                                                                           Talento, esfuerzo, recursos, tiempo, tempo, calidad, objetivos definitivamente claros para al menos el mediano plazo y gente decente, que disponga de un correlato entre su vida personal y su vida publica, son los elementos básicos de la conformación de una base mínima para construirnos en interlocutores válidos del resto del mundo, inclusive entre los adversarios en intereses que, es lo primordial.

                                                                           No es la verdad lo primordial. La verdad es lo que ahora somos y persistimos  por ser, como un encono contra el otro diferente pero compatriota y lo primordial es que  asumamos que debemos y podemos cambiar de dirección como comunidad, hacia la realización como nación que, eso lo necesitan también las otras naciones; no esperan que seamos una tribu en una jungla, tampoco lo desean. Esto es un peligro hasta para nuestros competidores por “ser” mejor. 

                                                                          Que informamos y como informamos a nuestra comunidad y al mundo lo que hacemos, dejamos de hacer, obtenemos y no obtenemos y sin dobles discursos?.

                                                                          Cuales son nuestros objetivos comunes? Nadie cree que sean los 10 Mandamientos, ya que cientos de miles de leyes promulgadas para sostenerlos o confirmarlos han sido inútiles.

                                                                          Es mas importante la coherencia, hasta para con nuestras propias culpas juzgadas y condenadas que, si somos o no culpables.

                                                                          La anomia, el ingenio, recursos comunicativos masivos, el entretenimiento como fin último y la información expulsada presumiendo el interés de los demás, son una conjunción mas que peligrosa. Es una epidemia. Con víctimas : nosotros

                                                                          La apelación a los propios valores no implica que muchos de ellos dejen de serlo para otras comunidades y, también en lo que no es común, se debe reconocer el “valor de lo distinto para lo esencial de los terceros”.

                                                                          La información como fundamentalismo constructora de referentes es inmoral. No así el conocimiento, que puede o no ser consecuencia de aquella.

                                                                         El reclamar un “libre acceso” a ella – la información- para confirmarla como válida autónomamente y por si misma sin la consecuencia del conocimiento, es inmoral.

                                                                         Porque acceder a ella para reconocerla como valor en si misma y contrario a la critica dinámica de lo que es moral o inmoral en cada tiempo y lugar, es una forma de imponer una estratificación de la construcción de otros valores, algunos como nuevos y otros, como rescatados.

                                                                        El denominado “espacio nacional” solo deja de ser unidimensional si los contenidos son benéficos y hacen al bien común, éstos últimos son morales antes y materiales a continuación.

                                                                        Hacen al bien común de los argentinos la disponibilidad de soportes y contenidos que discutan los mensajes y meta mensajes de otras naciones y otras comunidades. Esto es lícito pero incompleto si a la vez no se construyen referentes tangibles e intangibles estrechamente teñidos por los propios intereses de los argentinos.

                                                                        Y los instrumentos están. No están las políticas. Y si lo están no las conozco. Y si no las conozco es porque no han sido útiles para llegar a mí, por lo tanto no llegan a una pluralidad si no alcanza la singularidad de un objetivo.

                                                                     El día en que dispongamos de servicios de noticias, cuya finalización horaria, no nos siga imponiendo la imagen del locutor en desmedro del contenido de lo que se pretendió sea vehículo, entonces estaremos un poco cerca más de la BBC o de DW y mas lejos del show. Porque en esto la forma hace al contenido, dado que los sentidos son mas de uno y la síntesis si suele ser unitaria.

                                                                    No se presenta con claridad lo que es noticia, lo que es información, lo que es comentario y lo que es editorial. Y , así, en esa promiscua política comunicacional construimos confusión y desmedro por propios valores, sin instalar los espacios de reflexión que se merece la gente.

                                                                    Millones de baudios para miles de millones de bits, en el marco indicado, es la digitalización de la inmadurez y de la rendición.

                                                                    La digitalización esta creando súper desocupación y los ocupados laboralmente, están súper recargados. De ésta forma lo analógico es entrañable. Volvamos entonces al inicio de lo que fue la génesis de estas desgracias.

                                                                  De tal forma, la WI que se nos presentó, sin pedir permiso, sin declaración previa, nos es hostil y, no somos parte de ella. Solo la estamos soportando.

VOTO PARA QUE  SEAMOS PARTE DE LA WI

                                                                  En mi opinión, es función indelegable de los institutos de capacitación pos grado, la construcción de propuestas de políticas comunicacionales para el ámbito estatal y no gubernamental, conjuntamente con especialistas de las áreas de sistemas y telecomunicaciones para disponerse de un plano de las asimetrías que existen en el país en el tema. Abordar además lo que tales contenidos y soportes están disponibles para su explotación a nivel regional, continental y mundial.

                                                                 Elaborarse, desde los institutos especializados en temas de inteligencia y tecnológicos lineamientos que hagan a la tutela de los propios contenidos, en acciones de defensa o de contra información cuando el bien tutelado sea esencial. Necesitamos de un mapa dinámico tridimensional de la realidad psicosocial de la comunidad argentina y de los países limítrofes. Sostener desde esta realidad decisiones en políticas migratorias, internas y externas, de consolidación de la unión territorial y erosión del vació del espacio nacional geográfico y electromagnético. 

                                                                Es en gran parte, toda verdad- todavía hoy - que el futuro puede ser inalámbrico. Pero, me han enseñado, la fibra es estratégica y ella debería ser la espina dorsal de un sistema redundante.

                                                                Paralelamente, es necesario volver sobre las discusiones de políticas de defensa y seguridad revisando la dicotomía legislativa hacia una unificación.

                                                                Los entes gubernamentales cuyo objeto sean las comunicaciones, sean estos de políticas de aplicación o de control, deben contener elementos y espacios superpuestos a las políticas de defensa, seguridad e inteligencia, tanto interior como exterior.

                                                                Debe crearse un nivel de aceptación de profesionales del exterior en capacitaciones en los plexos que he enunciado. Con reciprocidad en el marco de las políticas nacionales e internacionales. Con bidireccionalidad, enriqueciendo a los instrumentos dedicados al ejercicio de la política exterior de la Nación.

                                                                Y, para simplificar enormemente esto que pretende ser una exposición de deseos, más que una propuesta política: Si  algunos de los caballeros lectores de estas líneas me preguntara que opino de Echelon?, yo hoy le contestaría: “no se si existe, pero si existe, quiero que Argentina sea asociada”, porque así reduciría las “bajas” en la WI y me quedaría “espacio” para construir lo que nos reclama el futuro.

                                                               El Sr. Presidente de los EE.UU, Dr. Bush no es el enemigo, el gobierno de los EE.UU. no es el enemigo, el FMI no es el enemigo, la Unión Europea no es el enemigo, los Sres Presidentes de la República Oriental del Uruguay y de la Republica Federativa del Brasil no son el enemigo, solo hablaron a costa de nosotros, y en el seno de la WI. el enemigo, mírenlo bien, está dentro nuestro.

                                                               Aunque la desinformación de la WI diga lo contrario.

                                                              Y, no se esconde, se muestra ante todos, hace muchas décadas.

                                                              Y, cuando un militar pueda ir por la calle con su uniforme con normal tranquilidad y cuando, un sacerdote pueda ir también por la calle con sus hábitos como costumbre esperada por todos y, cuando un joven argentino diga que ambiciona ser artista y nadie le diga con desdén que es un potencial drogadicto, entonces, entonces amigo compatriota, estaremos por comenzar a ser algo mejor, como comunidad, como nación, y como parte esencial de la WI.

                                                              La libertad para casi todo, es la esclavitud para casi todos, por algo lo llamamos frívolamente : “corralito”. Para esconder que no somos parte de la WI. Esa es la realidad. Entonces, tomemos partido, no al partido.

                                                              Las “Tres Américas”!!,  es un eufemismo cuasi teológico para referirnos a “Las Américas”, que bien valen nuestra integración. La WI terminará su introducción en tres ámbitos, nuestro continente, de Alaska a la Tierra del Fuego, la Europa que De Gaulle dibujó hace décadas y con acierto hasta los Urales, - y como confirmó sucesivamente el Sr. Putin-  y, Asia, lugar donde el factor tiempo es de alguna forma secundario, como en las políticas del Estado Vaticano y la Iglesia Católica, todo un lujo estratégico fruto de valores que se nos escaparon un poco de entre las neuronas argentinas. Pero éste no es nuestro caso. Ahora.

REFLEXIONANDO SOBRE LA DESINFORMACION

                                                             Desde hace meses pueden leerse en algunos medios de prensa y en la web, algunos artículos que se refieren a la “desinformación”. Y en ellos se dice que es lo que se  va a “desinformar”. Y quienes lo harían. Y los motivos. Y en muchos casos, desde cuando.

                                                             Estas barbaridades, seguramente escritas con esmero, ocultan algo muy esencial. Es decir, si las cosas son como las relatan estas personas que firman los artículos y comentarios, ellos  son realmente gente muy inteligente que convierte en derrota los intentos de desinformación que “denuncian”. Salvo en un caso: que el objetivo de la real desinformación sea lo que digo sucede.

                                                             La desinformación como actividad de la inteligencia es a la información lo que aquella es a la contrainteligencia, interior o exterior.

                                                             La desinformación es una actividad destinada a tutelar propios intereses y propia información que se distribuye. En esa actividad, el blanco no son muchas personas, sino solo los que del lado adversario deciden sobre inteligencia, contrainteligencia, información y desinformación. Casi nada.

                                                             Se articula, la desinformación, de forma tal que en la mente de quienes deben decidir cosas esenciales se instale la duda. Al menos eso. Y si no se logra, obtener al menos una disminución del propio potencial del adversario que podría verse obligado a distraer recursos en actividades que un poco la “duda” lo lleva a decidir de esa forma y, reduce quizás, solo quizás, su nivel de inmunología al segundo avance del correlato desinformativo.

                                                              La actividad de desinformación es muy delicada, dado que su fracaso desnuda ante el adversario las propias falencias, porque develada la naturaleza del “intento” de la actividad, se puede inferir el que se pretenda que el otro haga, como una forma de cuidar mis propios intereses y, además, si llegó a tener certeza que esto será así, quizás se puedan crear condiciones en las cuales el “fracaso” de la actividad de desinformación contenga un germen, el de la “duda del triunfo en el triunfo”.

                                                             En un ensayo que denominé “Conocer al Otro”(ver:www.politicayactualidad.com Columnistas, por mi nombre ), en realidad describo un instrumento por el cual, además del propósito del mencionado artículo, vengo a sostener que, por las preguntas del “otro”, puedo inferir que es lo que “realmente” no conoce de mi y que no conoce él de “otros”, de tal forma que desde esas referencias “yo puedo inferir la situación de él”. Pero, si el “otro” tiene igual esquema de análisis, el problema es un problema de resistencia, donde el tiempo es vital y, solo lo extremo de una circunstancia desnuda todos los propósitos del que “sabe”.

                                                             Pero, cualquier serio analista conoce que una persona puede llegar a saber lo que su preparador “decide” que sepa. Y, puede entonces “decidirse” que lo que aprenda o se le enseñe se imprima en él como la “verdad”. Aunque no lo sea y el alumno lo ignore. Y es en esta tremenda actividad, donde el talento, la experiencia, el coraje y las circunstancias, deciden, todas esas cualidades y situaciones, sobre el destino de una política esencial de un estado, de un grupo de estados o de los planes o propósitos de  una banda.

                                                             En la actividad de la desinformación están en juego la verdad de acontecimientos, la identificación de amenazas o debilidades o de fortalezas. Según como se conjuguen los recursos en función del tiempo, quizás se puedan obtener resultados que sean benéficos al control social, en términos sociológicos y no disciplinarios, a la creación de un”espacio nacional” destinado a contener la personalidad y el futuro de una nación y a su proyección como interlocutora y parte del futuro.

                                                             En mi opinión, así encaran las naciones mas industrializadas, es decir de la era post industrial, esta actividad. Cuidada y mesurada como política de estado paralela nacida en una misma raíz, donde quienes la conciban y ejecuten tengan un grado de compromiso con los objetivos de una nación, tan firme, como el más sano del amor que pueda concebirse.

                                                             La desinformación la practicó el General San Martín. Para poder encararla se necesitan tener muy claros los objetivos estratégicos. De forma tal que éstos objetivos puedan ser desagregados en su presentación, no solo en su extensión, sino también en su intensidad y categoría. La categoría esta vinculada a una axiología de opciones. Y esta axiología esta inferida de los propósitos esenciales de una nación. Que, sí son públicos y explicitados, como en una Constitución o Carta Magna y, por ella, muchos han dado su vida. De nuestro lado y en el otro.

                                                             Pero en el otro “lado”, esa Constitución no es la misma, es quizás una que pretende imponerse a la nuestra, de lo contrario no habría lucha, ni la continuación de la guerra de otra forma, como lo son las actividades que he enunciado. Ser valiente no significa tener la verdad al lado, solo es una virtud de ciertos hombres. Que, yo desearía sean los que, en materia de la actividad de la desinformación, sean argentinos patriotas.

                                                             El nivel de actividad psíquica y de aptitud intelectual que requiere la actividad de desinformación es enorme. Es una actividad de largo plazo, apoyada en políticas de estado corroboradas como tales. Tengo entendido que la ex Unión Soviética realizo un despliegue formidable en este tema pero, no le dio el triunfo. La codicia, pudo más.

                                                            Para una actividad de ésta naturaleza, es muy preciso el tener certeza sobre el objeto de la desinformación y no se puede “des”, sin conocer la “información”. Esto es trascendente en grado superlativo. Quien hoy en Argentina puede sostener con rigor intelectual los propósitos de terceros, de forma tal que se puedan prever la sucesión de los hechos que necesitan se produzcan o produzcan otros para los propios objetivos de esos “terceros” ?.

                                                            Esta complejidad, sin embargo, es salvable. Esta quizás, en algún despacho de un funcionario que lucha contra un presupuesto, o que discute asiduamente con quien lo puede descalificar en su trabajo y perjudicar a su vida domestica y con eso a  los proyectos de sus hijos.

                                                           Quizás, quizás, está en el cajón de una persona inquieta por esos temas y a la espera de poder exponerlos, sin que eso llegue a ocurrir nunca, simplemente por ignorancia, o malicia o envidia o algún otra conducta menor, como éstas, pero igual de dañina.

                                                           Pero, compatriota, de algo estoy muy seguro. Tenemos a los hombres suficientes para construir una Nación con futuro. Donde la sabiduría, el heroísmo, la valentía, la dignidad, lo mejor de nuestro espíritu argentino sobreviva, en nuestro territorio y con suficiente espacio nacional para crear una comunidad mas sana y menos sometida a riesgos y ambiciones domésticas o extrañas.

                                                          En éste “espacio publico” que se me está brindando, nada más puedo decir sobre este tema pero, estoy seguro, quienes me interesan, me han comprendido.

ESTE ENSAYO LO ESCRIBO EN RECONOCIMIENTO A UN AMIGO, EL Sr. Tcnl. Ing. ALEJANDRO DIEGO PERALTA, POR SU DEDICACION DE MAESTRO PARA CONMIGO.