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Se la denomina así, no por la existencia de la información misma, - que
siempre la hubo - sino por el
acceso nuevo y automático que requiere disponer de una nueva y sofisticada
aptitud para tomar razón de
ella, en un caudal y velocidad cuasi masivo y sucesivos de hechos o
acontecimientos, por una enorme cantidad de personas, en gran cantidad de
lugares – personas y lugares muy particulares y donde en varias circunstancias
se deben adoptar decisiones que afectarán a muchas otras personas, quizás a
comunidades enteras--, casi simultáneamente y la enorme dificultad de poder
explicarlos secuencial y coherentemente desde aquellos espacios, instituciones u
organizaciones de quienes se espera lo hagan, así lo “espera” la gente.
Y
lo “espera” de una forma pretérita, no de una forma nueva. Porque carece
del nuevo metabolismo que los nuevos instrumentos requieren para una traducción
bidireccional certera de los acontecimientos o decisiones propias o de terceros.
Circunstancias éstas que provocan un desborde, o desorientación o
confusión de las propias aptitudes personales de tratar de organizar la misma
de forma tal, que nos sea útil y no una desorganización de los propios
recursos, materiales o intelectuales.
Los acontecimientos que se suceden con simultaneidad, no pueden ser
descriptos así, sino secuencialmente y, el “orden” de esa secuencia, según
la naturaleza del “dato”, puede condicionar la comprensión certera de la
totalidad de los acontecimientos y quizás desdibujar el hecho de la
simultaneidad, que es un dato esencial en determinadas circunstancias.
La simultaneidad puede ser el índice de
la existencia de lo premeditado o planificado. Es quizás un elemento de
la “sorpresa”. Puede ser el
hecho que desnuda, como un strip tease, a una política. Es decir, a medidas y
acciones de gobierno o de conquistas de poder.
La simultaneidad puede ser organizada, como también lo secuencial. Lo
temido, es que cualesquiera de ambas se aborden con el propósito de imponer una
voluntad a otra. En lo individual,
en lo comunitario, en lo internacional; todo en el centro de la vorágine del
procesamiento no dislocado de lo que esta sucediendo, mientras se construyen
alternativas, solo un segundo detrás, - pero con ultra actividad -
unas prognosis para poder decidir el que hacer y el como y el con que. Y
fundamentalmente, con quien o quienes.
Entonces, nace una nueva burocracia. La que está en condiciones de
realizar lo dicho. Ultra especializada y, con un grave peligro. La ultra
subjetividad como desviación profesional. Y, es en esa coyuntura donde se
instala lo multidisciplinario. Como reaseguro para decidir y con mas certeza,
nunca la suficiente, pero sí asintótica.
No importa la verdad, si importa conocerla para tenerla en cuenta.
Importa la certeza de la propia decisión. Porque la verdad puede ser inútil
para tutela de los intereses. Como no lo es en la física el concepto de sólido
indeformable o del “punto que tiene masa”, conceptos éstos falsos pero útiles
para construir y obtener resultados tangibles.
No
existe una teología de la información, existe una utilidad o inutilidad de la
misma para extraerle conocimiento.
Lo justo o lo injusto no se extrae de los instrumentos, sino de quien los
manipula. No se deben destruir las computadoras y los sistemas rápidos. Se
deben poner en manos de gente mejor. No por su ciencia, sino por sus espíritus.
La tenencia del instrumento no me legitimiza como justo, sino como poseedor de
poder. Es decir, la verdad y lo justo pueden ser ajusticiados. Pero jamás
ocultados. La perdurabilidad de lo que es justo y de lo que es la verdad es lo
que el talento es a las nuevas
maquinas. Aquel contiene a éstas y aquel desborda a éstas.
Tal es así, que siempre el talento puede crear mejores máquinas, y
sistemas y maquinas y sistemas que el talento las organiza para que reproduzcan
mejores edades tecnológicas. Pero siempre subordinadas al talento. Que es el más
formidable recurso que podamos organizar hoy los argentinos.
Y, en mi opinión, esta es hoy la tarea fundamental y decisiva del
sistema de inteligencia de nuestro país.
Porque es necesario. Es la razón de ser primera en la construcción de
nuestra nación. En la vorágine actual de la catarata de la información,
debemos articular un nuevo metabolismo en el seno de una nueva burocracia de
decisiones. Y, simultáneamente, desbrozar en la realidad lo que es información
y lo que es la desinformación. Y servirnos de ambas, con el propósito de
obtener resultados. En el corto, mediano y largo plazo. Sin prejuicios. Sin
confundir los medios con los fines. Sin pausa, sin todos los recursos y si, con
todo el talento de todos.
En el transcurso de esa tarea existen verdades indubitables: tutelar la
integridad territorial de la nación Argentina, construir una coherencia entre
nuestra vida y comunidad doméstica y la circundante en ésta parte sur del
mundo, como un correlato lógico y coherente, sin apartheid, y desde éste escalón,
también con simultaneidad una
coherencia con el continente que es las Américas.
El orden en que lo he expresado, en muchos aspectos no es el orden de las
ejecuciones de proyectos, políticas y decisiones. En cada aspecto primará una
dirección y un sentido, y una densidad de la actividad quizás distinta y
gradual pero, previsible. La previsibilidad es fundamental para la propia
confianza y la todas las demás comunidades.
La fascinación de los instrumentos no podrá acallar ni sustituir lo
sustancial. Pero es necesario conocerlos y organizarlos para lo que exige un
proyecto de país y de comunidad para esta década inicial y crucial donde, es
posible que se modifique por primera vez en casi dos siglos, el mapa político
de América. Si ocurre, que sea a nuestro favor. Esto hay que decirlo,
procesarlo, discutirlo, y decidir.
LA GUERRA DE LA INFORMACIÓN NO SE DECLARA: SE PRESENTA SE
LA SOPORTA O SE ES PARTE
La posibilidad de que la producción de información masiva,
direccionada, condicionada y seleccionada, sea posible, instaló la posibilidad
de ser utilizada como un instrumento de construcción, afianzamiento, erosión o
promoción de políticas, sensaciones, percepciones, alianzas, temores o
esperanzas. Todo ello es consecuencia de haberse logrado reducir dramáticamente
tres dimensiones, la temporal, la espacial y la dimensión reflexiva colectiva,
ésta, como aptitud que requiere de clima, tiempo y ausencia de angustia. Más aún,
la segmentación del “objetivo” – la gente- es una consecuencia de
lo que sostengo. Los comunes denominadores se esfuman ante el peso de las
diversidades, no por ser diversas, sino por su volumen digital.
Se
“produce” información a partir del acontecimiento previo, y éste es efecto
de un precedente, que será o no una información o de otro hecho , informado o
no.
Esta
realidad, que sostengo con firmeza como verosímil, permite a quien disponga de
recursos construir poder, es decir, construir las posibilidades de opciones.
Cuando se ejecutan las políticas `para optar y se avanza en un sentido y
el “otro” conoce de estas circunstancias, nace la guerra de la información.
Los soviéticos vieron en fines de la década del sesenta este cuadro con gran
claridad y desplegaron el mayor sistema – hasta ese entonces-
de un plexo mundial de desinformación; ello llevó al retiro de un
hombre de mente excepcional en los EE.UU. el Sr. T. Angleton, cuyo hobby era el
cultivo de orquídeas y su mente, quizás, terminó capturada por lo que podría
estar concibiendo otro hombre a mas de 15.000 millas de distancia, un británico
desertor, que fue periodista del lado nacionalista de la guerra civil española
( una cubierta excepcional para un largo plazo ).
Nadie
puede reprochar hoy a los EE.UU. que lidere los que es el “tempo” de su
propia guerra de la información y la desinformación. Ni la Unión Europea. Ni
nosotros.
Si
debemos reprocharnos el no construir nuestras opciones en la disciplina. El
problema es endógeno. Lo exógeno son causas de nuestras falencias e efectos de
las decisiones de otros que, no pueden dejar de ejercerla deteniéndose en la
aduana de un espacio nacional que aún no tutelamos.
Nadie se detendrá. En ese tipo de “guerra electro magnética psíquica”
no hay prisioneros; hay inmunidad o no la hay. Para que la haya debemos los
argentinos abordar un elevado número de esenciales problemas irresueltos.
Debemos afrontar una redefinición de aspectos esenciales de nuestra cultura
respecto a los temas de la tecnología,
la seguridad, la inteligencia, la defensa, las gestiones de gobierno y de
control social, ello equivale a revisar la construcción del “súper yo “
colectivo de una comunidad y, el voto o una elección, son tan lejanos a estos
temas como el hacerse rico
trabajando horas extras.
No
es un problema de normas de aplicación de la democracia, son problemas
culturales y la cultura es a la antropología filosófica lo que el concepto de
energía es a la física. Y, aunque podamos disponer de una masa critica para
disponer de un artefacto nuclear, igual estaremos inmersos en la actual dicotomía
de ser o no una nación creíble. Por eso podemos ser tenidos por peligrosos.
Talento, esfuerzo, recursos, tiempo, tempo, calidad, objetivos
definitivamente claros para al menos el mediano plazo y gente decente, que
disponga de un correlato entre su vida personal y su vida publica, son los
elementos básicos de la conformación de una base mínima para construirnos en
interlocutores válidos del resto del mundo, inclusive entre los adversarios en
intereses que, es lo primordial.
No es la verdad lo primordial. La verdad es lo que ahora somos y
persistimos por ser, como un encono
contra el otro diferente pero compatriota y lo primordial es que
asumamos que debemos y podemos cambiar de dirección como comunidad,
hacia la realización como nación que, eso lo necesitan también las otras
naciones; no esperan que seamos una tribu en una jungla, tampoco lo desean. Esto
es un peligro hasta para nuestros competidores por “ser” mejor.
Que informamos y como informamos a nuestra comunidad y al mundo lo que
hacemos, dejamos de hacer, obtenemos y no obtenemos y sin dobles discursos?.
Cuales son nuestros objetivos comunes? Nadie cree que sean los 10
Mandamientos, ya que cientos de miles de leyes promulgadas para sostenerlos o
confirmarlos han sido inútiles.
Es mas importante la coherencia, hasta para con nuestras propias culpas
juzgadas y condenadas que, si somos o no culpables.
La anomia, el ingenio, recursos comunicativos masivos, el entretenimiento
como fin último y la información expulsada presumiendo el interés de los demás,
son una conjunción mas que peligrosa. Es una epidemia. Con víctimas : nosotros
La apelación a los propios valores no implica que muchos de ellos dejen
de serlo para otras comunidades y, también en lo que no es común, se debe
reconocer el “valor de lo distinto para lo esencial de los terceros”.
La información como fundamentalismo constructora de referentes es
inmoral. No así el conocimiento, que puede o no ser consecuencia de aquella.
El reclamar un “libre acceso” a ella – la información- para
confirmarla como válida autónomamente y por si misma sin la consecuencia del
conocimiento, es inmoral.
Porque acceder a ella para reconocerla como valor en si misma y contrario
a la critica dinámica de lo que es moral o inmoral en cada tiempo y lugar, es
una forma de imponer una estratificación de la construcción de otros valores,
algunos como nuevos y otros, como rescatados.
El denominado
“espacio nacional” solo deja de ser unidimensional si los contenidos son benéficos
y hacen al bien común, éstos últimos son morales antes y materiales a
continuación.
Hacen al bien común de los
argentinos la disponibilidad de soportes y contenidos que discutan los mensajes
y meta mensajes de otras naciones y otras comunidades. Esto es lícito pero
incompleto si a la vez no se construyen referentes tangibles e intangibles
estrechamente teñidos por los propios intereses de los argentinos.
Y los instrumentos están. No están las políticas. Y si lo están no
las conozco. Y si no las conozco es porque no han sido útiles para llegar a mí,
por lo tanto no llegan a una pluralidad si no alcanza la singularidad de un
objetivo.
El día en que dispongamos de servicios de noticias, cuya finalización
horaria, no nos siga imponiendo la imagen del locutor en desmedro del contenido
de lo que se pretendió sea vehículo, entonces estaremos un poco cerca más de
la BBC o de DW y mas lejos del show. Porque en esto la forma hace al contenido,
dado que los sentidos son mas de uno y la síntesis si suele ser unitaria.
No se presenta con claridad lo que es noticia, lo que es información, lo
que es comentario y lo que es editorial. Y , así, en esa promiscua política
comunicacional construimos confusión y desmedro por propios valores, sin
instalar los espacios de reflexión que se merece la gente.
Millones de baudios para miles de millones de bits, en el marco indicado,
es la digitalización de la inmadurez y de la rendición.
La digitalización esta creando súper desocupación y los ocupados
laboralmente, están súper recargados. De ésta forma lo analógico es entrañable.
Volvamos entonces al inicio de lo que fue la génesis de estas desgracias.
De tal forma, la WI que se nos presentó, sin pedir permiso, sin
declaración previa, nos es hostil y, no somos parte de ella. Solo la estamos
soportando.
VOTO PARA QUE SEAMOS PARTE DE LA
WI
En mi opinión, es función indelegable de los institutos de capacitación
pos grado, la construcción de propuestas de políticas comunicacionales para el
ámbito estatal y no gubernamental, conjuntamente con especialistas de las áreas
de sistemas y telecomunicaciones para disponerse de un plano de las asimetrías
que existen en el país en el tema. Abordar además lo que tales contenidos y
soportes están disponibles para su explotación a nivel regional, continental y
mundial.
Elaborarse,
desde los institutos especializados en temas de inteligencia y tecnológicos
lineamientos que hagan a la tutela de los propios contenidos, en acciones de
defensa o de contra información cuando el bien tutelado sea esencial.
Necesitamos de un mapa dinámico tridimensional de la realidad psicosocial de la
comunidad argentina y de los países limítrofes. Sostener desde esta realidad
decisiones en políticas migratorias, internas y externas, de consolidación de
la unión territorial y erosión del vació del espacio nacional geográfico y
electromagnético.
Es en gran parte, toda verdad- todavía hoy - que el futuro puede ser
inalámbrico. Pero, me han enseñado, la fibra es estratégica y ella debería
ser la espina dorsal de un sistema redundante.
Paralelamente, es necesario volver sobre las discusiones de políticas de
defensa y seguridad revisando la dicotomía legislativa hacia una unificación.
Los entes gubernamentales cuyo objeto sean las comunicaciones, sean estos
de políticas de aplicación o de control, deben contener elementos y espacios
superpuestos a las políticas de defensa, seguridad e inteligencia, tanto
interior como exterior.
Debe crearse un nivel de aceptación de profesionales del exterior en
capacitaciones en los plexos que he enunciado. Con reciprocidad en el marco de
las políticas nacionales e internacionales. Con bidireccionalidad,
enriqueciendo a los instrumentos dedicados al ejercicio de la política exterior
de la Nación.
Y,
para simplificar enormemente esto que pretende ser una exposición de deseos, más
que una propuesta política: Si algunos
de los caballeros lectores de estas líneas me preguntara que opino de Echelon?,
yo hoy le contestaría: “no se si existe, pero si existe, quiero que Argentina
sea asociada”, porque así reduciría las “bajas” en la WI y me quedaría
“espacio” para construir lo que nos reclama el futuro.
El Sr. Presidente de los EE.UU, Dr. Bush no es el enemigo, el gobierno de
los EE.UU. no es el enemigo, el FMI no es el enemigo, la Unión Europea no es el
enemigo, los Sres Presidentes de la República Oriental del Uruguay y de la
Republica Federativa del Brasil no son el enemigo, solo hablaron a costa de
nosotros, y en el seno de la WI. el enemigo, mírenlo bien, está dentro
nuestro.
Aunque la desinformación de la WI diga lo contrario.
Y, no se esconde, se muestra ante todos, hace muchas décadas.
Y,
cuando un militar pueda ir por la calle con su uniforme con normal tranquilidad
y cuando, un sacerdote pueda ir también por la calle con sus hábitos como
costumbre esperada por todos y, cuando un joven argentino diga que ambiciona ser
artista y nadie le diga con desdén que es un potencial drogadicto, entonces,
entonces amigo compatriota, estaremos por comenzar a ser algo mejor, como
comunidad, como nación, y como parte esencial de la WI.
La
libertad para casi todo, es la esclavitud para casi todos, por algo lo llamamos
frívolamente : “corralito”. Para esconder que no somos parte de la WI. Esa
es la realidad. Entonces, tomemos partido, no al partido.
Las “Tres Américas”!!, es
un eufemismo cuasi teológico para referirnos a “Las Américas”, que bien
valen nuestra integración. La WI terminará su introducción en tres ámbitos,
nuestro continente, de Alaska a la Tierra del Fuego, la Europa que De Gaulle
dibujó hace décadas y con acierto hasta los Urales, - y como confirmó
sucesivamente el Sr. Putin- y,
Asia, lugar donde el factor tiempo es de alguna forma secundario, como en las
políticas del Estado Vaticano y la Iglesia Católica, todo un lujo estratégico
fruto de valores que se nos escaparon un poco de entre las neuronas argentinas.
Pero éste no es nuestro caso. Ahora.
REFLEXIONANDO SOBRE LA DESINFORMACION
Desde hace meses pueden leerse en algunos medios de prensa y en la web,
algunos artículos que se refieren a la “desinformación”. Y en ellos se
dice que es lo que se va a
“desinformar”. Y quienes lo harían. Y los motivos. Y en muchos casos, desde
cuando.
Estas barbaridades, seguramente escritas con esmero, ocultan algo muy
esencial. Es decir, si las cosas son como las relatan estas personas que firman
los artículos y comentarios, ellos son
realmente gente muy inteligente que convierte en derrota los intentos de
desinformación que “denuncian”. Salvo en un caso: que el objetivo de la
real desinformación sea lo que digo sucede.
La desinformación como actividad de la inteligencia es a la información
lo que aquella es a la contrainteligencia, interior o exterior.
La
desinformación es una actividad destinada a tutelar propios intereses y propia
información que se distribuye. En esa actividad, el blanco no son muchas
personas, sino solo los que del lado adversario deciden sobre inteligencia,
contrainteligencia, información y desinformación. Casi nada.
Se articula, la desinformación, de forma tal que en la mente de quienes
deben decidir cosas esenciales se instale la duda. Al menos eso. Y si no se
logra, obtener al menos una disminución del propio potencial del adversario que
podría verse obligado a distraer recursos en actividades que un poco la
“duda” lo lleva a decidir de esa forma y, reduce quizás, solo quizás, su
nivel de inmunología al segundo avance del correlato desinformativo.
La actividad de desinformación es muy delicada, dado que su fracaso
desnuda ante el adversario las propias falencias, porque develada la naturaleza
del “intento” de la actividad, se puede inferir el que se pretenda que el
otro haga, como una forma de cuidar mis propios intereses y, además, si llegó
a tener certeza que esto será así, quizás se puedan crear condiciones en las
cuales el “fracaso” de la actividad de desinformación contenga un germen,
el de la “duda del triunfo en el triunfo”.
En un ensayo que denominé “Conocer al Otro”(ver:www.politicayactualidad.com
Columnistas, por mi nombre ), en realidad describo un instrumento por el cual,
además del propósito del mencionado artículo, vengo a sostener que, por las
preguntas del “otro”, puedo inferir que es lo que “realmente” no conoce
de mi y que no conoce él de “otros”, de tal forma que desde esas
referencias “yo puedo inferir la situación de él”. Pero, si el “otro”
tiene igual esquema de análisis, el problema es un problema de resistencia,
donde el tiempo es vital y, solo lo extremo de una circunstancia desnuda todos
los propósitos del que “sabe”.
Pero, cualquier serio analista conoce que una persona puede llegar a
saber lo que su preparador “decide” que sepa. Y, puede entonces
“decidirse” que lo que aprenda o se le enseñe se imprima en él como la
“verdad”. Aunque no lo sea y el alumno lo ignore. Y es en esta tremenda
actividad, donde el talento, la experiencia, el coraje y las circunstancias,
deciden, todas esas cualidades y situaciones, sobre el destino de una política
esencial de un estado, de un grupo de estados o de los planes o propósitos de
una banda.
En la actividad de la desinformación están en juego la verdad de
acontecimientos, la identificación de amenazas o debilidades o de fortalezas.
Según como se conjuguen los recursos en función del tiempo, quizás se puedan
obtener resultados que sean benéficos al control social, en términos sociológicos
y no disciplinarios, a la creación de un”espacio nacional” destinado a
contener la personalidad y el futuro de una nación y a su proyección como
interlocutora y parte del futuro.
En mi opinión, así encaran las naciones mas industrializadas, es decir
de la era post industrial, esta actividad. Cuidada y mesurada como política de
estado paralela nacida en una misma raíz, donde quienes la conciban y ejecuten
tengan un grado de compromiso con los objetivos de una nación, tan firme, como
el más sano del amor que pueda concebirse.
La desinformación la practicó el General San Martín. Para poder
encararla se necesitan tener muy claros los objetivos estratégicos. De forma
tal que éstos objetivos puedan ser desagregados en su presentación, no solo en
su extensión, sino también en su intensidad y categoría. La categoría esta
vinculada a una axiología de opciones. Y esta axiología esta inferida de los
propósitos esenciales de una nación. Que, sí son públicos y explicitados,
como en una Constitución o Carta Magna y, por ella, muchos han dado su vida. De
nuestro lado y en el otro.
Pero en el otro “lado”, esa Constitución no es la misma, es quizás
una que pretende imponerse a la nuestra, de lo contrario no habría lucha, ni la
continuación de la guerra de otra forma, como lo son las actividades que he
enunciado. Ser valiente no significa tener la verdad al lado, solo es una virtud
de ciertos hombres. Que, yo desearía sean los que, en materia de la actividad
de la desinformación, sean argentinos patriotas.
El nivel de actividad psíquica y de aptitud intelectual que requiere la
actividad de desinformación es enorme. Es una actividad de largo plazo, apoyada
en políticas de estado corroboradas como tales. Tengo entendido que la ex Unión
Soviética realizo un despliegue formidable en este tema pero, no le dio el
triunfo. La codicia, pudo más.
Para una actividad de ésta naturaleza, es muy preciso el tener certeza
sobre el objeto de la desinformación y no se puede “des”, sin conocer la
“información”. Esto es trascendente en grado superlativo. Quien hoy en
Argentina puede sostener con rigor intelectual los propósitos de terceros, de
forma tal que se puedan prever la sucesión de los hechos que necesitan se
produzcan o produzcan otros para los propios objetivos de esos “terceros” ?.
Esta complejidad, sin embargo, es salvable. Esta quizás, en algún
despacho de un funcionario que lucha contra un presupuesto, o que discute
asiduamente con quien lo puede descalificar en su trabajo y perjudicar a su vida
domestica y con eso a los proyectos
de sus hijos.
Quizás, quizás, está en el cajón de una persona inquieta por esos
temas y a la espera de poder exponerlos, sin que eso llegue a ocurrir nunca,
simplemente por ignorancia, o malicia o envidia o algún otra conducta menor,
como éstas, pero igual de dañina.
Pero, compatriota, de algo estoy muy seguro. Tenemos a los hombres
suficientes para construir una Nación con futuro. Donde la sabiduría, el heroísmo,
la valentía, la dignidad, lo mejor de nuestro espíritu argentino sobreviva, en
nuestro territorio y con suficiente espacio nacional para crear una comunidad
mas sana y menos sometida a riesgos y ambiciones domésticas o extrañas.
En éste “espacio publico” que se me está brindando, nada más puedo
decir sobre este tema pero, estoy seguro, quienes me interesan, me han
comprendido.
ESTE
ENSAYO LO ESCRIBO EN RECONOCIMIENTO A UN AMIGO, EL Sr. Tcnl. Ing. ALEJANDRO
DIEGO PERALTA, POR SU DEDICACION DE MAESTRO PARA CONMIGO.
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