LAPSUS

Por María Alicia Favot

Me ocurrió cuando era Defensora Oficial (Civil).

Después de un día que venía cargado de consultas,le toca el turno a una pareja joven.

Ella había pedido el divorcio en un estado de celos furiosos.Intenté apaciguar sus ánimos tratando de evitar que actuara impulsivamente y había invitado a ambos para que concurrieran y ver si era posible,al menos,intentar un divorcio por mutuo.(Después de todo,quién puede tirar la primera piedra).

Cuando les tocó el turno,se sentaron incómodos,ya que habían interrumpido una nueva discusión para entrar a la oficina.Después de saludarlos,y de tratar de distender el ambiente que se cortaba con un cuchillo comencé por preguntarle a ella cuál era el reproche que tenía para hacerle a su-aún-marido.

La joven mujer comenzó entonces a increparle una infidelidad, y lo que ella consideraba la prueba por excelencia : le había contagiado una enfermedad venérea.

El atribulado esposo, incomodísimo por la situación y porque ella hubiera ventilado esta cuestión ante una extraña (yo), respondió casi a los gritos:"¡¡¡¡ pero si yo sólo tenía una erección !!!!!!!!!!", con lo cual puso fin inmediatamente a la discusión,obteniendo lo contrario de lo que deseaba- convencer a su cónyuge y a mi de su inocencia- al confundir en un momento tan inapropiado "erupción" con "erección" revelándonos de esta indirecta forma la infidelidad que estaba tratando de ocultar.

Moraleja: Cuando tenga mucho para ocultar en una audiencia,mejor no hable ni del clima.-

María Alicia Favot

Juez de Familia y Sucesiones