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Me ocurrió cuando era Defensora Oficial (Civil).
Después de un día que venía cargado de consultas,le toca el turno a
una pareja joven.
Ella había pedido el divorcio en un estado de celos furiosos.Intenté
apaciguar sus ánimos tratando de evitar que actuara impulsivamente y había
invitado a ambos para que concurrieran y ver si era posible,al
menos,intentar un divorcio por mutuo.(Después de todo,quién puede tirar
la primera piedra).
Cuando les tocó el turno,se sentaron incómodos,ya que habían
interrumpido una nueva discusión para entrar a la oficina.Después de
saludarlos,y de tratar de distender el ambiente que se cortaba con un
cuchillo comencé por preguntarle a ella cuál era el reproche que tenía
para hacerle a su-aún-marido.
La joven mujer comenzó entonces a increparle una infidelidad, y lo que
ella consideraba la prueba por excelencia : le había contagiado una
enfermedad venérea.
El atribulado esposo, incomodísimo por la situación y porque ella
hubiera ventilado esta cuestión ante una extraña (yo), respondió casi a
los gritos:"¡¡¡¡ pero si yo sólo tenía una erección
!!!!!!!!!!", con lo cual puso fin inmediatamente a la discusión,obteniendo
lo contrario de lo que deseaba- convencer a su cónyuge y a mi de su
inocencia- al confundir en un momento tan inapropiado "erupción"
con "erección" revelándonos de esta indirecta forma la
infidelidad que estaba tratando de ocultar.
Moraleja: Cuando tenga mucho para ocultar en una audiencia,mejor no
hable ni del clima.-
María Alicia Favot
Juez de Familia y Sucesiones
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