HISTORIA 7 EN SURUNDI

   Existe un Juzgado Comercial que en apenas tres años fue mudado cuatro veces de edificio. La CSJ de Surundi así lo dispuso con el propósito de crear un cuerpo de élite acostumbrado a trasladar expedientes de un lugar a otro para la hipótesis de una eventual guerra y la necesidad de batirse en retirada.

     En Surundi la mayoría de los abogados/as y procuradores/as pertenecen a la etnia "Suru", hábiles y resistentes caminadores que pueden permanecer horas enteras sin beber, comer ni inmutarse siquiera, aguantando estoicamente para pedir sus expedientes y desenvainar sus lanzas y cuchillos en caso de que los mismos no se encuentren en la letra.

     De su lado, los judiciales son mayormente de extracción "Undi", lo que les permite utilizar su elevada estatura para buscar diestramente causas ubicadas a más de tres metros del piso y exhibir una cara de máscara ritual a la hora de proporcionar información al público y poder defenderse de los ataques de los Surus.

     Para facilitar la procuración, la Dirección Nacional de Safaris de Surundi provee a los abogados de simpáticas Kombis que atraviesan la jungla tribunalicia y unen las distintas reparticiones diariamente. Por unas pocas monedas, los profesionales pueden deshidratarse cómodamente, ver cómo se demora el trayecto y no llegan a horario a las audiencias ni siquiera con la media hora de espera. A su llegada, tienen que hacer una cola de 20 minutos para tomar el ascensor o efectuar un auténtico slalom de cafeteros, testigos, ordenanzas, etc., y subir seis pisos para llegar en el preciso instante en que el acta de audiencia ha sido labrada y atento la incomparecencia de la parte el juez desestimó la prueba ofrecida.