En esta sección publicaremos las cartas que nos envíen contándonos anécdotas ocurridas en el ejercicio de la profesión de abogados

Envíenos su anécdota

Lapsus
Me ocurrió cuando era Defensora Oficial (Civil).
Después de un día que venía cargado de consultas,le toca el turno a una pareja joven.
Ella había pedido el divorcio en un estado de celos furiosos.Intenté apaciguar sus ánimos tratando de evitar que actuara impulsivamente y había invitado a ambos para que concurrieran y ver si era posible,al menos,intentar un divorcio por mutuo.(Después de todo,quién puede tirar la primera piedra).

Homenaje

Todos los integrantes del curso de Derecho Constitucional Profundizado nos habíamos habituado a sus preguntas sesudas y punzantes, que musitaba despacio clase tras clase. 

El Registro de conductor

Esta anécdota nos llegó de buena fuente hace unos días atrás. Le ocurrió en Buenos Aires a un reconocido colega penalista especializado en investigación, titular de cátedra y fuente de consulta permanente en varias universidades de nuestro medio.

El exorcismo

La Sra. María C llegó al estudio recomendada por el titular. Había que iniciar un desalojo por falta de pago. Su inquilina había sido denunciada por el Consorcio por practicar la prostitución. Un aviso publicado en el rubro 59 con el número telefónico de su casa fue la gota que derramó el vaso.

Queremos tanto a Pavarotti

Ocurrió a mediados del año pasado. A raíz de un choque múltiple en la Panamericana, actor, codemandados varios, aseguradoras y abogados respectivos estaban reunidos en torno a la mesa de mediación. Los rostros de esa pequeña multitud comenzaban a descomprimirse, y en un rincón estratégico un gordo del bando de los accionados masticaba caramelos con destreza. 

La casa fantasma del Abasto

Nos encomendaron dos desalojos contra inquilinos de una misma casa en pleno corazón del Abasto. El inmueble era una antigua casa chorizo, que estaba separada apenas por un tabique, pero técnicamente estaba subdividida en dos Unidades Funcionales.

Una de Gallegos

La realidad supera la ficción.
Explicación de un albañil gallego a la compañía aseguradora que no comprendía, debido a la naturaleza de sus lesiones, como podía haber ocurrido el accidente.