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En
el marco de la problemática del lavado de dinero,el doctor Bertazza
explica detalladamente la metodología y características de este delito
transnacional y comenta la regulación legal de nuestro país al respecto,
tanto antes como después de la ley 25246 que, entre otras medidas,
dispuso la creación de un organismo de investigación denominado Unidad
de Información Financiera (uif).Dado que esta acuciante forma de
criminalidad requiere no sólo la colaboración de todos los países a
nivel gubernamental,
sino que representa también un desafío para los profesionales, el autor
reflexiona acerca de la necesidad de que éstos respeten ciertas pautas de
actuación destinadas a la correcta identificación de cada cliente,
profundizando el análisis y manteniendo un cabal conocimiento de la
actividad desarrollada, el volumen de la misma, el carácter y tipo de su
negocio, etc., para lo cual el profesional debe contar con procedimientos
específicos y eficientes que le permitan advertir los indicios de un
accionar sospechoso.
1.
A MANERA DE INTROITO
Uno
de los grandes "acechos" que afronta actualmente la economía y
la sociedad toda es el de la criminalidad trasnacional organizada que,
aprovechándose de cuantiosos beneficios económicos, derivados de
diversas actividades ilícitas (tráfico de estupefacientes, armas, de
seres humanos y órganos, corrupción, etc.), necesitan de complejos y
diversos mecanismos para incorporar dichos fondos a la economía formal, a
través del denominado lavado de dinero o blanqueo de capitales.
Nos
encontramos ante uno de los delitos más complejos, pues el mismo no se
manifiesta en forma clara y precisa, sino más bien requiere de profundas
tareas de investigaciones, a la manera de la unión de las piezas del
rompecabezas más ingenioso que pueda imaginarse.
Por
tratarse de un delito transnacional se requiere la colaboración de todos
los países, a través de sus organismos gubernamentales que se encuentran
abocados a la investigación de ellos.
El
lavado de dinero es, por tanto, un proceso en virtud del cual los bienes
de origen delictivo integran el sistema económico con la apariencia de
haber sido obtenidos en forma legal.
En
los países desarrollados este tema fue advertido a mediados de la década
del 70, aunque fundamentalmente desde la óptica del narcotráfico,
teniendo el lavado de dinero sus orígenes en los Estados Unidos (EEUU),
en la década del 60.
Luego,
el tema se extendió a otros delitos graves, como el tráfico de armas, de
humanos y órganos humanos, corrupción, contrabando, evasiones fiscales y
otros.
Los
primeros antecedentes legislativos, en el orden internacional, nos
remontan a EEUU, con la ley de control de lavado de dinero(1),
Reino Unido de Gran Bretaña, con la ley de delitos vinculados al narcotráfico(2),
Italia(3),
Francia,(4)
y España.(5)
Los
países del mundo fueron tomando conciencia de la complejidad del tema,
por lo que a través de diversos organismos crearon recomendaciones,
reglamentos e instrumentos a los efectos de alcanzar los objetivos
buscados.
Así,
merece citarse la Conferencia Internacional de la Naciones Unidades
(1978), la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito
de Estupefacientes de Sustancias Psicotrópicas aprobada por la Convención
de Viena (1988), el Comité de Basilea sobre Regulación y Supervisión
bancaria (1988), el Grupo de Acción Financiera -GAFI- (1990), la Convención
sobre el Lavado, Identificación, Embargo y Decomiso de los Beneficios
Económicos derivados del Delito, adoptada por el Consejo de Europa en la
Convención de Estrasburgo (1990), la Directiva sobre prevención del Uso
del Sistema financiero para el Lavado de Dinero, adoptada por el Consejo
de la Unión Europea (1991), el Reglamento Modelo sobre delitos de Lavado
relacionados con el Tráfico Ilícito de Drogas y otros Delitos Graves de
la Organización de Estados Americanos (OEA) (1992).
Por
su importancia, destacamos la GAFI, en cuya XV Asamblea Anual de Economía
(París, julio de 1989), participaron EEUU, Japón, Alemania, Francia,
Reino Unido, Italia, Canadá y comunidades europeas, encontrándose
integrado en la actualidad por 26 países y 2 organizaciones
internacionales regionales (Comisión Europea y Consejo de Cooperación
del Golfo), en la cual la Argentina, Brasil y México participan como
observadores desde el mes de junio de 1999.
En
general, podría sostenerse que los países europeos llevan la delantera
en las recomendaciones internacionales sobre el lavado de dinero, mientras
que en los americanos, se ha reducido más al narcotráfico.
En
nuestro país, el antecedente lo constituye la ley 23737 (1989) que
tipifica el delito de lavado de dinero, aunque exclusivamente referido al
tráfico de drogas.
Como
es sabido, recientemente, se dictó la ley 25246(6)
del encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo, siendo
reglamentada por el decreto 169/01.(7)
Tal
como ha ocurrido en otras legislaciones, la nuestra ha creado un organismo
de investigación, bajo la denominación de Unidad de Información
Financiera (UIF) que viene a constituir una pieza clave en el tema.
En
tal sentido, el aspecto medular del sistema radica en establecer la
obligación, por parte de los intermediarios en el sistema económico-financiero
y de ciertos agentes, de informar a
la UIF sobre las operaciones inusuales o sospechosas de las que tomen
conocimiento en su actividad.
Dentro
de los sujetos obligados a informar, se encuentran los
profesionales matriculados cuyas actividades estén reguladas por los
Consejos Profesionales de Ciencias Económicas.
En
razón de lo dicho y por haber reconocido el legislador méritos de
idoneidad a dicha profesión para ser parte integrante de la UIF,
criterioso reconocimiento que debe ser correspondido con formación
profesional adecuada(8),
es que nos motiva el estudio del tema.
2.
METODOLOGIA DEL LAVADO DE DINERO
Antes
de introducirnos en los aspectos legales del tema, nos parece adecuado
realizar algunos comentarios sobre sus aspectos operativos y prácticos, a
fin de ilustrar al lector del fenómeno que analizaremos.
Partimos
de la base de la existencia de valores patrimoniales provenientes de
actividades delictivas que, mediante el lavado de dinero, tienden a
convertirse en ganancias legales o legítimas aparentes.
En
tal sentido, destacamos los distintos agentes intervinientes para poder
comprender lo que es el lavado de dinero.
Por
un lado, tenemos al delincuente, que es el autor del delito, o sea
quien dispone de los elementos o productos de su actividad delictiva.
Por
otra parte, el favorecedor real, que es quien ayuda al delincuente
a ocultar los elementos o productos del delito.
El
receptador, quien confía y recicla la mercadería que sabe ilícita.
A
su vez, el lavador, que es aquella organización cuya actividad
tiene como finalidad darle a los bienes de origen delictivo una apariencia
de licitud.
Desde
el punto de vista de la metodología del lavado, se suele hablar de un
proceso integrado por tres fases diferentes: la colocación, la decantación
o estratificación y la integración.
La
primera etapa, denominada colocación, tiene como objetivo
introducir el dinero en efectivo, producto del delito, en el circuito
financiero o comercial.
De
esta manera, se suelen depositar pequeños montos en entidades financieras
a través de una documentación falsa o de empresas fachada.
En
esta misma etapa, se suelen hacer transferencias de fondos a países con
reglamentaciones permisivas (normalmente paraísos fiscales) e incluso
instalación de ciertos negocios, como restaurantes, videoclubes y
similares.
En
la segunda etapa, denominada decantación o estratificación, el
objetivo es básicamente cortar la cadena de evidencias ante eventuales
investigaciones sobre el origen del dinero.
En
esta etapa, nos encontramos ante complejas operaciones a nivel nacional
como internacional, transferencias electrónicas a cuentas bancarias anónimas
de países con secreto bancario, las que muchas veces responden a firmas
"fantasmas".
La
última etapa del proceso es la de la integración, en la cual se
tiende a incorporar el dinero formalmente al circuito económico legal,
aparentando ser de origen legal (ahorristas, inversores, etc.).
Las
inversiones suelen realizarse en bienes tales como hoteles, supermercados,
sociedades, inmuebles, oro, piedras preciosas, obras de arte y similares.
Es
indudable que, a medida que se va avanzando en el proceso, se dificulta la
investigación, por lo que resulta más vulnerable la operación de lavado
en su fase inicial.
La
complejidad de la investigación se debe a los instrumentos utilizados en
el lavado, que son sumamente complejos, sofisticados y que además no
reconocen fronteras en el mundo de los negocios.
3.
REGULACION LEGAL DEL LAVADO DE DINERO
3.1.
REGULACION LEGAL DEL LAVADO DE DINERO CON ANTERIORIDAD A LA SANCION DE LA
LEY 25246
Con
anterioridad a la sanción de la ley 25246, el lavado de dinero se
encontraba regulado dentro de las normas de la ley 23737 de
estupefacientes y su modificatoria 24424.
Así,
el artículo 25 de la ley 23737 disponía pena de prisión de 2 a 10 años
y multa al que "...sin haber tomado parte ni cooperado en la ejecución
de los hechos previstos en esta ley interviniere en la inversión, venta,
pignoración, transferencia o cesión de las ganancias, cosas o bienes
provenientes de aquéllos, o del beneficio económico obtenido del delito
siempre que hubiese conocido ese origen o lo hubiera sospechado".
Esta
norma tenía como antecedente las disposiciones de la Convención de Viena
de 1988 y previo a la sanción de la mencionada ley 23737 de
estupefacientes no se había tipificado al lavado de dinero como delito,
excepto como una referencia al delito de receptación.
Según
se desprende de los términos del texto transcripto, el delito era doloso
-a título de dolo eventual-, pues requería para su configuración el
conocimiento o la sospecha del origen ilícito de los bienes por parte del
sujeto activo; asimismo, dicho delito se consumaba sin necesidad de haber
intervenido en hechos que respondieran a otros tipos penales previstos en
la ley 23737 (producción, fabricación, comercialización, entrega,
suministro o facilitación de estupefacientes ni la financiación u
organización de las actividades mencionadas). Además, se establecía que
había delito aun cuando el hecho originante de las ganancias, cosas,
bienes o beneficios se hubiera producido en el extranjero.
También
la norma anterior facultaba al juez a disponer, como medidas procesales de
seguridad, de las ganancias o bienes durante el proceso y su decomiso en
caso de verificarse que su origen no era lícito. Con respecto a los
activos objeto del delito, la ley preveía su devolución al tercero
inocente que resultare poseedor de buena fe, caso contrario resultaban de
aplicación las disposiciones del artículo 39 de la misma que, en su párrafo
segundo establecía que los bienes o el producido de su venta debía ser
destinado a la lucha contra el tráfico ilegal de estupefacientes, su
prevención y la rehabilitación de los afectados por el consumo,
disponiendo el mismo destino para las multas cuya aplicación también
preveía.
En
lo que se refiere al secreto financiero, el artículo 26 de la misma ley
23737 -no derogado- dispone que para "los delitos previstos en la ley
no habrá reserva bancaria o tributaria alguna", especificando que la
información obtenida sólo podía ser utilizada en relación con los
hechos previstos en la ley (tráfico de estupefacientes).
Conforme
surge de lo expuesto, el régimen vigente hasta el dictado de la nueva ley
25246 no permitía de manera expresa dejar sin efecto la obligación de
reserva para verificar como figura autónoma la existencia del lavado de
dinero originado en otras actividades ilícitas distintas al narcotráfico,
es decir que la figura se encontraba limitada en su aplicación únicamente
a aquellas hipótesis de lavado de activos provenientes de los delitos
reprimidos por la ley de estupefacientes.
Por
último, cabe recordar que el marco normativo se completaba con aisladas
normas de prevención que, sobre el particular, había dictado el Banco
Central de la República Argentina en ejercicio de sus funciones de
contralor.
3.2.
LA LEY 25246 DE "ENCUBRIMIENTO Y LAVADO DE ACTIVOS DE ORIGEN
DELICTIVO". REGIMEN SANCIONATORIO PENAL Y ADMINISTRATIVO
Con
la sanción de la ley 25246 (BO: 10 y 11/5/2000) se introducen reformas al
Código Penal en relación con el delito de encubrimiento y se crea un
sistema para la prevención y represión del lavado de activos
provenientes de delitos de especial gravedad que estará a cargo de un
organismo administrativo con singular relevancia y amplias facultades: la
UIF.
La
ley 25246 regula el lavado de dinero introduciéndolo en el artículo 278
del Código Penal como una figura autónoma que tiene como presupuesto
hechos delictivos anteriores(9).
Sin perjuicio de ello, se trata de una modalidad de la figura básica del
delito de encubrimiento, en rigor, el delito de lavado de dinero
constituye un encubrimiento calificado, de acuerdo con el tratamiento que
le dispensan tanto la doctrina como el derecho comparado en general.
A
partir de su nueva regulación como delito autónomo, el lavado de dinero
-que originariamente fue concebido como una especie agravada de aquellas
conductas tendientes a encubrir únicamente los delitos vinculados con el
narcotráfico- extiende su campo de aplicación a los casos en que la
procedencia de los activos fuese delictiva en general, es decir, se amplía
el espectro a otros delitos precedentes o previos de especial gravedad;
ello se deduce a partir de la nueva redacción dada al artículo 278 del Código
Penal y se confirma con lo dispuesto para la UIF en el artículo 6º de la
ley 25246 que menciona expresamente los delitos precedentes a los que se
aplican las normas de prevención.(10)
El
inciso 1) del artículo 278 del Código Penal en su nueva redacción dada
por la ley 25246 contempla la figura básica dolosa del lavado de activos
que se configura cuando se "...convirtiere, transfiriere,
administrare, vendiere, gravare o aplicare de cualquier otro modo dinero u
otra clase de bienes provenientes de un delito en el que no hubiera
participado con la consecuencia posible de que los bienes originarios o
los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito...". Las
penas aplicables son de prisión de 2 a 10 años y una multa de 2 a 10
veces el monto de la operación en cuestión. En el caso de que el autor
realizare estas conductas con habitualidad o como miembro integrante de
una asociación o banda formada para la comisión continuada de estos
hechos, el mínimo de la pena será de 5 años.
El
delito se configurará siempre que se verifique que el valor de los bienes
con "apariencia" de origen ilícito superen el
"quantum" fijado como límite por el tipo objetivo que alcanza a
los $ 50.000 -sea que esta suma se alcance en un solo acto o por la
reiteración de hechos diversos vinculados entre sí-; caso contrario, el
delito de lavado de dinero quedará subsumido en la figura del
encubrimiento previsto en las reglas del artículo 277 del Código Penal.
Por
su parte, el artículo 278 en su inciso 3) dispone que "el que
recibiere dinero u otros bienes de origen delictivo, con el fin de
hacerlos aplicar en una operación que les dé la apariencia posible de un
origen lícito, será reprimido conforme a las reglas del artículo
277", es decir, esta norma contempla lo que la doctrina penal
denomina "receptación intermedia" o "en tránsito" y
conforme con el dictamen por la mayoría de la Honorable Cámara de
Diputados de la Nación, el tipo penal descripto incrimina el denominado
"delito de emprendimiento" al darle tratamiento de hecho
consumado a aquellas conductas que constituyen actos preparatorios del
futuro lavado. En razón de ello es que se lo remite a las normas del artículo
277, asimilando al receptador intermedio como autor de encubrimiento
simple.(11)
En
relación con la figura culposa contemplada en el artículo 278, inciso
2), cabe destacar que por la misma se preveía la aplicación de una sanción
de multa del 20% al 150% del valor de los bienes objeto del delito, para
aquel que "por temeridad o imprudencia grave" cometiera la
conducta descripta en el inciso 1) del artículo 278 (figura básica de
lavado de dinero); sin embargo, es necesario recordar que dicho inciso fue
observado por decreto 370/00 del Poder Ejecutivo Nacional dictado en ocasión
de la promulgación de la ley 25246.(12)
Por
último, el inciso 4) del artículo 278 del Código Penal en su nueva
redacción establece la posibilidad de que los bienes o cosas objeto del
delito de lavado de dinero sean decomisados. Por otra parte, y continuando
con la descripción del marco represivo, el artículo 279 en su tercer
punto prevé la inhabilitación especial de 3 a 10 años para el que
hubiera cometido el hecho reprimido en ejercicio u ocasión de sus
funciones públicas (funcionario público) o de una profesión u oficio
que requirieran habilitación especial.
Las
disposiciones anteriores serán de aplicación aun cuando los hechos que
configuran los delitos hubieran sido cometidos fuera del ámbito de
aplicación del Código Penal y siempre que existiera una amenaza de pena
en el lugar de comisión (cfr. art. 279, pto. 4, CP); ello constituye un
reconocimiento expreso del carácter transnacional de la actividad de
lavado, así como la existencia de organizaciones criminales globalizadas.
La
legislación penal en este sentido estricto se completa mediante sanciones
de carácter administrativo para reprimir el incumplimiento de los deberes
de control financiero impuestos a los bancos y a las instituciones de crédito
o financieras sobre las que pesan las obligaciones de información.
Con
independencia de las modificaciones introducidas al Código Penal, la ley
25246 en su Capítulo IV crea un sistema de infracciones al sistema de
control reprimibles con multas de diversos montos según sea el hecho
verificado y la persona a quien se aplica.
El
inciso 1) del artículo 23 de la ley 25246 establece una multa de 2 a 10
veces el valor de los bienes objeto del delito que se aplicará a
"...la persona jurídica cuyo órgano o ejecutor hubiera aplicado
bienes de origen delictivo con la consecuencia posible de atribuirles la
apariencia de un origen lícito en el sentido del artículo 278, inciso
1)...". Cuando el hecho hubiera sido cometido por temeridad o
imprudencia grave, la multa a la persona jurídica será del 20% al 60%
del valor de los bienes objeto del delito. En el caso del delito previsto
por el artículo 22 de la ley 25246 (violación de secreto), la persona
jurídica será objeto de una multa de $ 10.000 a $ 100.000.
A
través del artículo 24 de la ley 25246 se determina una multa de 1 a 10
veces el valor de los bienes a los que se refiera la infracción para la
persona de existencia visible que actúe por sí y como órgano o ejecutor
de una persona jurídica cuando incumpla algunas de las obligaciones de
información a la UIF. Esta multa se hará extensible a la persona jurídica
por quien actuare.
Será
competente el fuero contencioso-administrativo respecto de los recursos
que se planteen contra resoluciones dictadas por la UIF imponiendo
sanciones, siendo aplicable la ley nacional 19549 de procedimientos
administrativos.
Por
último, en el artículo 26 de la ley 25246 se establece que las sanciones
administrativas a que dieran lugar las infracciones previstas en la ley se
regirán por los artículos 1101 y siguientes y 3982 bis del Código
Civil, considerando a la acción penal administrativa como "acción
civil" en los términos de la llamada prejudicialidad, es decir que
la norma pretende implantar un régimen de prejudicialidad de "lo
penal" a lo "administrativo", pues supedita la aplicación
de las sanciones administrativas de multa a la existencia de una sentencia
firme en sede penal respecto de los hechos cuestionados.
4.
UNIDAD DE INFORMACION FINANCIERA
Los
artículos 5º a 19 de la ley 25246 se refieren a la UIF, organismo
administrativo respecto del cual a continuación sistematizamos su
organización, estructura, funciones y responsabilidades.
4.1.
DEPENDENCIA ORGANICO-FUNCIONAL. AGENCIAS REGIONALES
La
UIF funcionará con autarquía funcional en jurisdicción del Ministerio
de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Tendrá
su domicilio en la Capital de la República y podrá establecer agencias
regionales en el resto del país.
El
decreto 169/01, artículo 7º, faculta a la UIF a establecer agencias
regionales en las jurisdicciones que considere necesarias, pero no podrán
ser más de una por región.
La
función de las regionales será la recepción, complementación y
compatibilización de la información producida en sus jurisdicciones,
para su posterior remisión a la oficina central de la UIF.
Cada
agencia regional tendrá un máximo de cinco agentes (D. 169/01, art. 8º).
El
territorio de la Nación se divide en las siguientes regiones:
|
REGION
|
SEDE
DE LA UIF
|
PROVINCIAS
|
|
CENTRAL
|
Córdoba
|
Córdoba.
Santa Fe
|
|
CUYO
|
Mendoza
|
Mendoza.
La Rioja. San Juan. San Luis
|
|
LITORAL
|
Corrientes
|
Corrientes.
Entre Ríos. Misiones
|
|
NORTE
|
Salta
|
Catamarca.
Chaco. Formosa. Jujuy. Salta.
Santiago
del Estero. Tucumán
|
|
PAMPEANA
|
Bahía
Blanca
|
Buenos
Aires. La Pampa
|
|
PATAGONICA
|
Comodoro
Rivadavia
|
Chubut.
Neuquén. Río Negro. Santa Cruz.
Tierra
del Fuego
|
4.2.
FUNCIONES
Será
la encargada del análisis, el tratamiento y la transmisión de
información a los efectos de prevenir e impedir el lavado de activos
provenientes de:
*
Delitos relacionados con el tráfico y comercialización ilícita de
estupefacientes (L. 23737).
*
Delitos de contrabando de armas (L. 22415).
*
Delitos relacionados con las actividades de una asociación ilícita
calificada en los términos del artículo 210 bis del Código Penal.
*
Hechos ilícitos cometidos por asociaciones ilícitas (art. 210, CP)
organizadas para cometer delitos por fines políticos o raciales.
*
Delitos de fraude contra la Administración Pública [art. 174, inc. 5),
CP].
*
Delitos contra la Administración Pública previstos en los Capítulos VI,
VII, IX y IX bis del Título XI del Libro Segundo del Código Penal.
*
Delitos de prostitución de menores y pornografía infantil, previstos en
los artículos 125, 125 bis, 127 bis y 128 del Código Penal.
El
decreto 16/01 fijó los alcances de los siguientes términos:
*
Análisis de la información
Es
el proceso de compatibilización y estudio de los datos recibidos por la
UIF, relativos a los ilícitos mencionados, con la finalidad de obtener
los elementos de convicción objetiva que le permitan ejercer las
facultades asignadas por la ley.
*
Tratamiento de la información
Es
la sistematización de la totalidad de los datos obtenidos en cumplimiento
de sus fines.
*
Transmisión de la información
Es
la comunicación al Ministerio Público Fiscal de la posible comisión de
los delitos que prevé la norma.
4.3.
ESTRUCTURA
4.3.1.
Miembros de la UIF
Estará
integrada por 11 miembros, de acuerdo con las siguientes pautas:
*
Un funcionario del Banco Central de la República Argentina.
*
Un funcionario de la Administración Federal de Ingresos Públicos.
*
Un funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
*
Un experto en temas relacionados con el lavado de activos de la Secretaría
de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra
el Narcotráfico de la Presidencia de la Nación.
*
Un funcionario por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
*
Un funcionario por el Ministerio de Economía de la Nación.
Los
funcionarios mencionados serán seleccionados por concurso interno del
organismo respectivo, cuyo resultado deberá ser elevado al Poder
Ejecutivo Nacional, como propuesta vinculante, a los fines de la
correspondiente designación.
*
Cinco expertos financieros, penalistas, criminólogos u otros
profesionales con incumbencias relativas al objeto de esta ley.
Los
cinco expertos mencionados serán seleccionados mediante concurso público
de oposición y antecedentes por una comisión ad hoc, que será integrada
de la siguiente manera:
*
Dos miembros del Consejo de la Magistratura, elegidos por sus pares, con
una mayoría de dos tercios.
*
Dos funcionarios del Ministerio Público, elegidos por el Procurador
General de la Nación.
*
Un miembro del Directorio del Banco Central, elegido por sus pares, con
una mayoría de dos tercios.
*
Un miembro designado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
*
Un miembro designado por la Comisión Nacional de Valores.
*
Un miembro designado por el Ministerio de Economía.
Realizado
el concurso público de antecedentes y oposición, el resultado del mismo
deberá ser elevado al Poder Ejecutivo Nacional, como propuesta
vinculante, a los fines de la correspondiente designación.
La
selección de los referidos expertos se ajustará a lo siguiente:
*
Los postulantes serán seleccionados mediante concurso público de oposición
y antecedentes. La Comisión ad hoc convocará a concurso, publicándose
las fechas de exámenes y condiciones generales de los mismos, por cinco días
en el Boletín Oficial, dos diarios de alcance nacional y un diario de
cada Provincia.
*
Previamente se determinarán los criterios y mecanismos de evaluación, y
los antecedentes que serán computables.
*
Los nombres de aquellos que aprueben los exámenes que evaluarán tanto la
formación teórica como práctica serán publicados por cinco días en
los mismos medios de información citados, quedando por el término de 60
días corridos luego de la última publicación sujetos a las
impugnaciones que pudieran realizarle cualquier ciudadano, grupo de
ciudadanos, entidades intermedias o persona jurídica.
La
comisión ad hoc deberá prever, en su reglamento de concursos, las normas
que regulen las impugnaciones.
4.3.2.
Integración y mecanismo de decisiones transitorios de la UIF
El
decreto 169/01 dispone que hasta que se cumpla el procedimiento de selección
de los miembros, transitoriamente la UIF estará integrada por:
*
El Ministro de Justicia y Derechos Humanos, en carácter de presidente de
la entidad.
*
Un funcionario del Banco Central.
*
Un funcionario de la Administración Federal de Ingresos Públicos.
*
Un funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
*
Dos miembros del Consejo de la Magistratura, elegidos por sus pares, con
una mayoría de dos tercios.
*
Dos funcionarios del Ministerio Público, elegidos por el Procurador
General de la Nación.
*
Un miembro designado por el Ministerio de Economía.
Las
decisiones se adoptarán por simple mayoría de votos de los miembros
presentes. El presidente tendrá doble voto en caso de empate.
Se
requiere un quórum de cuatro miembros.
4.3.3.
Requisitos de desempeño de los miembros de la UIF
*
Exclusividad e incompatibilidades
Tendrán
dedicación exclusiva en sus tareas, alcanzándoles las incompatibilidades
y/u obligaciones fijadas por ley para los funcionarios públicos, no
pudiendo ejercer durante los dos años posteriores a su desvinculación de
la UIF las actividades que la reglamentación precise en cada caso ni
tampoco tener interés en ellas.
*
Duración en el cargo
Durarán
cuatro años en su cargo, el que podrá ser renovado en forma indefinida.
*
Remoción
Podrán
ser removidos de sus cargos cuando incurrieren en mal desempeño de sus
funciones, grave negligencia, por la comisión de delitos dolosos de
cualquier especie o por inhabilidad física o moral sobreviniente a su
incorporación.
El
procedimiento de remoción estará a cargo del Tribunal de Enjuiciamiento
creado por la ley.
Dicho
Tribunal estará integrado por tres miembros, ex magistrados designados
mediante sorteo por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. La
intervención, como integrante del Tribunal, constituirá una carga pública.
El
procedimiento ante el Tribunal se realizará conforme a la reglamentación
que deberá respetar el debido proceso legal adjetivo y la defensa en
juicio.
*
Requisitos de competencia para integrar la UIF
-
Título universitario de grado, preferentemente en derecho, o en
disciplinas relacionadas con las ciencias económicas o con las ciencias
informáticas.
-
Antecedentes técnicos y profesionales en la materia.
-
No ejercer en forma simultánea ni haber ejercido durante el año
precedente a su designación las actividades que la reglamentación
precise en cada caso ni tampoco tener interés en ellas.
4.4.
OFICIALES DE ENLACE CON OTRAS DEPENDENCIAS GUBERNAMENTALES PARA LA
CONSULTA Y COORDINACION DE ACTIVIDADES CON LA UIF
La
UIF contará con el apoyo de oficiales de enlace designados por los
titulares de los siguientes organismos:
*
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
*
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
*
Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la
Lucha contra el Narcotráfico.
*
Banco Central de la República Argentina.
*
Administración Federal de Ingresos Públicos.
*
Registros Públicos de Comercio o entes análogos de las Provincias.
*
Comisión Nacional de Valores.
*
Superintendencia de Seguros de la Nación.
La
UIF podrá solicitar a otros titulares de organismos de la Administración
Pública Nacional o Provincial la designación de oficiales de enlace
cuando lo crea conveniente.
El
decreto 169/01, artículo 9º, dispone que cada uno de los organismos
mencionados designará un oficial de enlace.
4.5.
FUNCIONAMIENTO DE LA UIF
Se
reunirá en sesiones plenarias al menos cuatro veces al mes en la forma
que establezca el reglamento interno.
El
quórum para sesionar será de seis miembros y adoptará las decisiones
por mayoría absoluta de los miembros presentes, salvo que esta ley exija
mayoría especial.
4.6.
COMPETENCIA DE LA UIF
*
Recibir, solicitar y archivar las informaciones a que se refiere el artículo
21 de la ley.
*
Disponer y dirigir el análisis de los actos, actividades y operaciones
que según lo dispuesto en la ley 25246 puedan configurar legitimación de
activos provenientes de los ilícitos previstos en el artículo 6º de la
norma; en su caso, poner los elementos de convicción obtenidos a
disposición del Ministerio Público para el ejercicio de las acciones
pertinentes.
*
Colaborar con los órganos judiciales y del Ministerio Público (para el
ejercicio de las acciones pertinentes) en la persecución penal de los
delitos reprimidos por esta ley.
*
Dictar su reglamento interno para lo cual se requerirá el voto de las dos
terceras partes del total de sus miembros.
4.7.
FACULTADES DE LA UIF
*
Solicitar informes, documentos, antecedentes y todo otro elemento que
estime útil para el cumplimiento de sus funciones a cualquier organismo público,
nacional, provincial o municipal, y a personas físicas o jurídicas, públicas
o privadas, todos los cuales estarán obligados a proporcionarlos dentro
del término que se les fije, bajo apercibimiento de ley.
*
En los casos en que a la UIF le sean opuestas disposiciones que
establezcan el secreto de las informaciones solicitadas, podrá requerir
en cada caso autorización al juez competente del lugar donde deba ser
suministrada la información o del domicilio de la UIF a opción de la
misma.
*
Recibir declaraciones voluntarias.
*
Requerir la colaboración de todos los servicios de información del
Estado, los que están obligados a prestarla en los términos de los artículos
398 y 399 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (recaudos
para el cumplimiento de los requerimientos de información en materia de
prueba informativa).
*
Actuar en cualquier lugar de la República en cumplimiento de las
funciones establecidas por esta ley.
*
Solicitar al Ministerio Público para que éste requiera al juez
competente se resuelva la suspensión, por el plazo que éste determine,
de la ejecución de cualquier operación o acto informado previamente
conforme al inciso b) del artículo o cualquier otro acto vinculado a éstos,
antes de su realización, cuando se investiguen actividades sospechosas y
existan indicios serios y graves de que se trata de lavado de activos
provenientes de alguno de los delitos previstos en el artículo 6º de la
ley. La apelación de esta medida sólo podrá ser concedida con efecto
devolutivo.
*
Solicitar al Ministerio Público para que éste requiera al juez
competente el allanamiento de lugares públicos o privados, la requisa
personal y el secuestro de documentación o elementos útiles para la
investigación. Solicitar al Ministerio Público que arbitre todos los
medios legales necesarios para la obtención de información de cualquier
fuente u origen.
*
Disponer la implementación de sistemas de contralor interno para las
personas obligadas a informar a que se refiere el artículo 20, en los
casos y modalidades que la reglamentación determine.
*
Aplicar las sanciones previstas en el Capítulo IV de la ley, debiendo
garantizarse el debido proceso.
*
Organizar y administrar archivos y antecedentes relativos a la actividad
de la propia UIF o datos obtenidos en el ejercicio de sus funciones para
recuperación de información relativa a su misión, pudiendo celebrar
acuerdos y contratos con organismos nacionales, internacionales y
extranjeros para integrarse en redes informativas de tal carácter, a
condición de necesaria y efectiva reciprocidad.
*
Emitir directivas e instrucciones que deberán cumplir e implementar los
sujetos obligados por esta ley, previa consulta con los organismos específicos
de control.
4.8.
OBLIGACIONES DE LA UIF
*
Rendición anual de su gestión al Congreso de la Nación.
*
Comparecer ante las comisiones del Congreso de la Nación todas las veces
que éstas lo requieran y emitir los informes, dictámenes y asesoramiento
que éstas le soliciten.
*
Conformar el Registro Unico de Información con las bases de datos de los
organismos obligados a suministrarlas y con la información que por su
actividad reciba.
*
La UIF recibirá información, manteniendo en secreto la identidad de los
obligados a informar. El secreto sobre su identidad cesará cuando se
formule denuncia ante el Ministerio Público Fiscal.
*
Cuando de las informaciones aportadas o de los análisis realizados por la
UIF surgieren elementos de convicción suficientes para sospechar que se
ha cometido uno de los delitos previstos en la ley, será comunicado de
inmediato al Ministerio Público para que ejerza la acción penal.
4.9.
DEBER DE GUARDAR SECRETO POR PARTE DE LOS FUNCIONARIOS Y EMPLEADOS DE LA
UIF Y DE LOS SUJETOS OBLIGADOS A INFORMAR
Están
obligados a guardar secreto de las informaciones recibidas en razón de su
cargo, al igual que de las tareas de inteligencia desarrolladas en su
consecuencia.
El
funcionario o empleado de la UIF, así como también las personas que por
sí o por otro revelen las informaciones secretas fuera del ámbito de la
UIF, serán reprimidos con prisión de seis meses a tres años.
4.10.
DEBER DE INFORMAR. SUJETOS OBLIGADOS
4.10.1.
Sujetos obligados a informar
*
Las entidades financieras sujetas al régimen de la ley 21526.
*
Administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones.
*
Las entidades sujetas al régimen de la ley 18924 y las personas físicas
o jurídicas autorizadas por el Banco Central para operar en la
compraventa de divisas bajo forma de dinero o de cheques extendidos en
divisas o mediante el uso de tarjetas de crédito o pago, o en la
transmisión de fondos dentro y fuera del territorio nacional.
*
Las personas físicas o jurídicas que como actividad habitual exploten
juegos de azar.
*
Los agentes y sociedades de bolsa, sociedades gerente de fondos comunes de
inversión, agentes de mercado abierto electrónico, y todos aquellos
intermediarios en la compra, alquiler o préstamo de títulos valores que
operen bajo la órbita de bolsas de comercio con o sin mercados adheridos.
*
Los agentes intermediarios inscriptos en los mercados, de futuros y
opciones cualquiera sea su objeto.
*
Los Registros Públicos de Comercio, los organismos representativos de
fiscalización y control de personas jurídicas, los Registros de la
Propiedad Inmueble, los Registros Automotor y los Registros Prendarios.
*
Las personas físicas o jurídicas dedicadas a la compraventa de obras de
arte, antigüedades u otros bienes suntuarios, inversión filatélica o
numismática, o a la exportación, importación, elaboración o
industrialización de joyas o bienes con metales o piedras preciosas.
*
Las empresas aseguradoras.
*
Las empresas emisoras de cheques de viajero u operadoras de tarjetas de crédito
o de compra.
*
Las empresas dedicadas al transporte de caudales.
*
Las empresas prestatarias o concesionarias de servicios postales que
realicen operaciones de giros de divisas o de traslado de distintos tipos
de moneda o billete.
*
Los escribanos públicos.
*
Las entidades comprendidas en el artículo 9º de la ley 22315 (sociedades
de capitalización y ahorro).
*
Las personas físicas o jurídicas inscriptas en los registros
establecidos por el artículo 23, inciso t), del Código Aduanero
(despachantes de aduana, agentes de transporte aduanero, apoderados
generales de los sujetos citados y de los importadores y exportadores).
*
Los organismos de la Administración Pública y entidades descentralizadas
y/o autárquicas que ejercen funciones regulatorias, de control, supervisión
y/o superintendencia sobre actividades económicas y/o negocios jurídicos
y/o sobre sujetos de derecho, individuales o colectivos: el Banco Central
de la República Argentina, la Administración Federal de Ingresos Públicos,
la Superintendencia de Seguros de la Nación, la Comisión Nacional de
Valores y la Inspección General de Justicia.
*
Los productores, asesores de seguros, agentes, intermediarios, peritos y
liquidadores de seguros cuyas actividades estén regidas por las leyes
20091 y 22400, sus modificatorias, concordantes y complementarias.
*
Los profesionales matriculados cuyas actividades estén reguladas por los
Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, excepto cuando actúen en
defensa en juicio. Cabe destacar que la obligación no alcanza a los
profesionales no matriculados (vgr. empleados en relación de
dependencia).
*
Las personas jurídicas que reciben donaciones o aportes de terceros.
4.10.2.
Inaplicabilidad de las normas referentes a secreto bancario, fiscal o
profesional, ni las atinentes a confidencialidad
No
serán aplicables ni podrán ser invocados por los sujetos obligados a
informar en virtud de la ley las disposiciones legales referentes al
secreto bancario, fiscal o profesional, ni los compromisos de
confidencialidad establecidos por la ley o por contrato cuando el
requerimiento de información sea formulado por el juez competente del
lugar donde la información deba ser suministrada o del domicilio de la
UIF a opción de ésta, o por cualquier tribunal competente con fundamento
en la ley.
El
decreto 169/01, artículo 11, dispone que cuando los sujetos obligados a
informar, salvo que se trate de registros públicos, invocaren
limitaciones derivadas de disposiciones legales atinentes a tales secretos
o confidencialidad legal o contractual, se requerirá intervención del
juez.
4.10.3.
No responsabilización de los sujetos informantes
El
cumplimiento, de buena fe, de la obligación de informar no generará
responsabilidad civil, comercial, laboral, penal, administrativa, ni de
ninguna otra especie.
4.10.4.
Sujetos no obligados a informar. Posibilidad de efectuar denuncias
Los
sujetos de derecho ajenos al sector público y no comprendidos en la
obligación de informar podrán formular denuncias ante la UIF.
4.10.5.
Deberes de información
Según
dispone el decreto 169/01, artículo 10, el deber de informar es la
obligación legal que tienen los sujetos mencionados en la ley, en su ámbito
de actuación, de llevar a conocimiento de la UIF las conductas o
actividades de las personas físicas o jurídicas de la cuales pudiere
inferirse la existencia de una situación atípica susceptible de
configurar un hecho u operación sospechosa.
El
conocimiento de cualquier hecho u operación sospechosa impondrá a tales
sujetos la obligatoriedad del ejercicio del deber de informar.
El
decreto 169/01, artículo 18, faculta a la UIF a determinar los
procedimientos y oportunidad a partir de la cual los obligados cumplirán
ante ella el deber de informar que se establece.
Los
sujetos obligados a informar quedarán sometidos a los siguientes deberes:
*
Identificación de los terceros
Recabar
de sus clientes, requirentes o aportantes, documentos que prueben
fehacientemente su identidad, personería jurídica, domicilio y demás
datos que en cada caso se estipule, para realizar cualquier tipo de
actividad de las que tienen por objeto.
Podrá
obviarse esta obligación cuando los importes sean inferiores al mínimo
que establezca la circular respectiva.
Cuando
los clientes, requirentes o aportantes actúen en representación de
terceros, se deberán tomar los recaudos necesarios a efectos de que se
identifique la identidad de la persona por quienes actúen.
*
Archivo de documentación
Toda
información deberá archivarse por el término y según las formas que la
UIF establezca.
*
Informar hechos u operaciones sospechosas, cualquiera fuere su monto
Deben
informar cualquier hecho u operación sospechosa independientemente del
monto de la misma.
Se
consideran operaciones sospechosas aquellas transacciones que de acuerdo
con los usos y costumbres de la actividad que se trate, así como también
de la experiencia e idoneidad de las personas obligadas a informar,
resulten inusuales, sin justificación económica o jurídica o de
complejidad inusitada o injustificada, sean realizadas en forma aislada o
reiterada.
La
UIF establecerá, a través de pautas objetivas, las modalidades,
oportunidades y límites del cumplimiento de esta obligación para cada
categoría de obligado y tipo de actividad.
El
decreto 169/01, artículo 12, establece a mero título enunciativo los que
serán considerados hechos u operaciones sospechosas:
-
Los que reglamenten los organismos de control, en el marco de la ley:
Banco Central de la República Argentina, Administración Federal de
Ingresos Públicos, Superintendencia de Seguros de la Nación, Comisión
Nacional de Valores e Inspección General de Justicia.
-
Servicios postales por montos o condiciones que excedan lo razonable, en
orden a la naturaleza de la operación.
-
Comercio de metales o piedras preciosas y el transporte de dinero en
efectivo o su envío a través de mensajerías, fuera de la actividad
habitual de comercio o dentro de ella, excediendo los márgenes de la
razonabilidad.
-
La realización de operaciones secuenciales y transferencias electrónicas
simultáneas entre distintas plazas, sin razón aparente.
-
La constitución de sociedades sin giro comercial normal y habitual que
realicen operaciones con bienes muebles o inmuebles, contratos de
compraventa, facturas de importación o exportación, o préstamos, sin
contar con una evolución patrimonial adecuada.
-
Los registros de operaciones o transacciones entre personas o grupos
societarios, asociaciones o fideicomisos que por su magnitud, habitualidad
o periodicidad excedan las prácticas usuales del mercado.
-
Las contrataciones de transporte de caudales que por su magnitud y
habitualidad revelen la existencia de transacciones que excedan el giro
normal de las empresas contratantes.
-
Las operaciones conocidas o registradas por empresas aseguradoras,
fundadas en hechos y circunstancias que les permitan identificar indicios
de anormalidad con relación al mercado habitual del seguro.
-
Las actividades realizadas por escribanos, martilleros, rematadores,
consignatarios de hacienda, contadores, despachantes de aduana, agentes de
transporte aduanero y demás profesionales y auxiliares del comercio, en
el ejercicio habitual de su profesión, que por su magnitud y características
se aparten de las prácticas usuales del mercado.
-
Las sociedades de capitalización y ahorro que detecten en sus operaciones
el giro de transacciones marginales, incrementos patrimoniales, o
fluctuaciones de activos que superen los promedios de coeficientes
generales.
-
Las situaciones de las que, mediante la combinación parcial de algunas
pautas establecidas en los incisos precedentes u otros indicios, pudiera
presumirse la configuración de conductas que excedan los parámetros
normales y habituales de la actividad considerada.
*
Secreto de las actuaciones de la UIF
Abstenerse
de revelar al cliente o a terceros las actuaciones que se estén
realizando en cumplimiento de la presente ley.
5.
DEBER DE INFORMACION VS. SECRETO PROFESIONAL
5.1.
SOBRE EL SECRETO PROFESIONAL
Es
evidente que con la sanción de la ley en comentario se eclipsó
definitivamente la figura primordial y privilegiada del
"secreto", sea éste el llamado bancario o financiero, o el
meramente profesional.
Decimos
que el eclipse de esta figura se produjo definitivamente con la sanción
de esta ley, ya que dicha figura ha sido en nuestro país seriamente
trastrocada y recortada, principalmente por los sucesivos -y en algunos
casos excesivos- privilegios a favor de la Administración Fiscal
nacional. Por caso, recuérdese que la ley 23271 (BO: 21/10/1985) con el
escueto contenido de 3 artículos, dispuso la eliminación del llamado
secreto bancario en materia tributaria, al disponer: "El secreto
establecido en el Título V de la ley 21526 y en los artículos 8º, 46 y
48 de la ley 17811 no regirá para las informaciones que, en cumplimiento
de sus funciones legales, solicite la Dirección General Impositiva a
cualquiera de las entidades o sujetos comprendidos en los regímenes de
las citadas leyes...".
Como
se observa, dentro de la figura genérica del secreto, la específica
referida a información bancaria tuvo su primer gran recorte con la ley
antes mencionada, política progresivamente invasora, que se reitera en la
ley que ahora comentamos.
En
cuanto a ello, si bien podemos reconocer válidamente diferente tipos de
"secretos", en lo que aquí respecta, el llamado secreto
bancario o financiero quizás sea el de mayor relevancia, secundado por el
secreto profesional en relación con la actividad desarrollada por
profesionales en ciencias económicas.
En
principio, cabe definir al "secreto" como "...lo que
cuidadosamente se tiene reservado y oculto..."(13),
lo que implicaría para el caso del secreto bancario la obligación de no
revelar a terceros, sin causa justificada, datos referentes a sus clientes
que lleguen a su conocimiento como consecuencia de las relaciones jurídicas
que los vinculan. Es decir, ante determinados actos o hechos que una
persona pretende guardar dentro de su esfera de intimidad sin que
trascienda al conocimiento público, y que son celosamente confiados a
terceros, nace la obligación de este tercero de mantener en confidencia
los datos traídos a su conocimiento, como parte obligacional de la relación
jurídica que los une a ambos (confidente y tercero).
En
el caso del secreto financiero, existen diversas causas que justifican su
existencia desde la antigua costumbre en el ámbito mercantil como causa
primaria hasta las modernas y detalladas normas legales que describen
minuciosamente la figura(14).
Una primera aproximación en pos de una causa "normativa" del
llamado secreto bancario se encuentra en la verdadera naturaleza del
negocio primario de toda entidad, representado en la figura del banquero
como depositario de bienes ajenos y, en consecuencia, obligado a conservar
el secreto sobre la naturaleza y el monto de lo dejado en depósito. Recuérdese
que el propio Código Civil en su artículo 2207 establece como obligación
a cargo del depositario (en el contrato de depósito regular) la de
mantener -si lo supiese- el secreto del contenido del depósito, bajo
apercibimiento de responder ante el depositante sobre los daños causados
por tal incumplimiento.
Pero
en materia de secreto bancario -como especie del género secreto
profesional(15)-
no sólo acuden a su origen causas de carácter privado, sino también
razones de interés público. Ello toda vez que la reserva y el silencio
de las entidades genera en el público la confianza en la discreción de
tal entidades, que a su vez provoca la generación de nuevas operaciones,
lo que apareja que las inversiones se canalicen por el camino
institucionalizado evitando la llamada economía oculta. Este criterio no
sólo fue el fundamento de su regulación legislativa en diversos sistemas
del mundo, sino que constituyó el "elemento diferenciador" de
dichos sistemas, conformando la característica distintiva y calificadora
del estatus de más de una nación, como lo ha sido durante años Suiza o
Liechtenstein.
En
nuestro país, el fundamento constitucional de la vigencia del secreto
bancario está dado por el artículo 18 de la Constitución Nacional que
determina la inviolabilidad del domicilio, la correspondencia epistolar y
los papeles privados, disponiendo que sólo una ley determinará en qué
casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y
ocupación. Justamente, la propia norma constitucional al establecer esta
circunstancia excepcional a la vigencia de la inviolabilidad de la
documentación privada (que deberá realizarse siempre por ley) que
dispone el final de la norma, es la que otorga validez a la "obligación
de informar", contracara insoslayable del "secreto".
En
el caso de la República Argentina, el secreto bancario -amén de su
origen constitucional- recibe partida de nacimiento en el propio artículo
1º de la ley de entidades financieras (L. 21526), al establecer que están
obligados a mantener secreto todos los sujetos que realicen intermediación
habitual entre la oferta y demanda de recursos financieros. En cuanto a
ello, la obligación en cabeza de las entidades financieras alcanza tanto
al contenido, monto y demás elementos participantes de la operación
realizada, como los datos personales de los clientes, aun cuando la
operación no se haya concretado, ya que responden a la esfera particular
de las personas.
Esta
obligación de guardar secreto, sin embargo, se remonta a la ley de bancos
(DL 13127/57) que en su artículo 30 preveía el carácter confidencial de
las informaciones recogidas en las instituciones bancarias, al margen de
algunas restricciones de carácter procesal, al no admitirse como prueba
en juicio la información que podían tener los bancos de sus clientes,
salvo en procesos penales por delitos comunes y siempre que se hallaren
directamente vinculadas con los hechos que se investigan.
Como
se observa, la vigencia plena del "secreto" bancario, siempre
encontró mengua con la admisión para otorgar información en
circunstancias excepcionales. Así -y a modo de ejemplo-, puede señalarse
la reducción al ámbito del secreto a las operaciones
"pasivas", lo que ha permitido acceder a información sobre
deudores por préstamos u otras operaciones activas del sistema
financiero, lo que produjo como resultado una mejor evaluación al
analizar el otorgamiento de créditos y, consecuentemente, permitir el
minimizamiento del riesgo dentro del sistema financiero.
En
tal inteligencia -y con política progresiva- la obligación de
"informar" fue invadiendo el campo reservado del
"secreto" profesional (el bancario como uno de ellos),
constituyendo un recorte importante la sanción de la ley 23271 comentada
ut supra, en tanto eliminó el secreto bancario en materia tributaria, aun
en caso de contribuyentes que no se encuentren bajo fiscalización, lo que
deja un margen discrecional de operación en cabeza del Ente Recaudador
con posibles consecuencias perniciosas.
5.2.
EL SECRETO PROFESIONAL DE LOS GRADUADOS EN CIENCIAS ECONOMICAS Y EL DEBER
DE INFORMACION DE LA LEY DE LAVADO
El
artículo 20 de la ley 25246, referida a los sujetos obligados a informar
a la UIF, establece en su último párrafo que:
"No
serán aplicables ni podrán ser invocados por los sujetos obligados a
informar por la presente ley las disposiciones legales referentes al secreto
bancario, fiscal o profesional, ni los compromisos de confidencialidad
establecidos por la ley o por contrato cuando el requerimiento de
información sea formulado por el juez competente del lugar donde la
información deba ser suministrada o del domicilio de la Unidad de
Información Financiera a opción de ésta, o por cualquier tribunal
competente con fundamento en esta ley." (sic)
A
su vez, el artículo 11 del decreto 169/01 establece:
"Art.
11 - Cuando alguno de los sujetos enumerados en el artículo 20 de la ley,
con excepción de los previstos en el inciso 6), invocara frente a
requerimientos de información formulados por la Unidad de Información
Financiera, limitaciones derivadas de disposiciones legales al secreto
bancario, fiscal o profesional, o de compromisos de confidencialidad
establecidos por ley o por contrato, se requerirá la intervención del
juez competente en los términos y condiciones previstos en el último párrafo
del referido artículo 20." (sic)
De
ello, debe analizarse hasta qué punto no se encuentran en conflicto las
disposiciones de la ley de lavado de dinero con las del ejercicio
profesional o, en su caso, qué forma de interpretación puede dar sentido
lógico a ambas disposiciones.
Como
se sabe, la ley 20476, Título II, establece las correcciones
disciplinarias de los actos u omisiones en que incurran los graduados en
ciencias económicas, norma que se complementa con el Código de Etica,
aprobado por resolución C 355/80, que, en materia de secreto profesional,
establece:
"Art.
19 - La relación de los profesionales con sus clientes debe desarrollarse
dentro de las más absoluta reserva. Los profesionales no deben revelar
conocimiento alguno adquirido como resultado de su labor profesional sin
la autorización expresa del cliente." (sic)
"Art.
20 - Los profesionales están relevados de la obligación de guardar
secreto profesional cuando imprescindiblemente deban revelar sus
conocimientos para su defensa personal, en la medida en que la información
que proporcionen sea insustituible." (sic)
Es
precisamente el artículo 156 del Código Penal (Tít. V, Delitos contra
la libertad, Cap. III, Violación de secretos) que establece que será
reprimido con una multa de $ 15.000 a $ 90.000 e inhabilitación especial,
en su caso, por seis meses a tres años, el que teniendo noticia, por razón
de su estado, oficio, empleo, profesión o arte, de un secreto cuya
divulgación pueda causar daño, lo revelare sin justa causa.
Como
señala Creus(16)
la esfera de reserva de la persona, dentro de la cual tiene que poder
vivir su intimidad sin la intromisión ilícita de terceros, se completa
respecto de todo lo que desea mantener fuera del conocimiento de extraños
o reducirlo al conocimiento de un número limitado, ya se trate de sus
pensamientos, sus acciones o acontecimientos o circunstancias que le
conciernan.
De
esta manera, se trata de proteger tal manifestación de la libertad
individual, prohibiendo la comunicación de sus secretos a otros por parte
de quienes carecen de derecho de comunicarlos, evitando así que sea
violada la esfera de reserva.
El
bien jurídico protegido es la libertad del individuo, su intimidad, lo
que en definitiva se protege, tratándose de evitar el peligro de que el
agente llegue a desdoblar la voluntad del sujeto pasivo con la amenaza,
por lo menos implícita, de revelar secretos que captó de él a raíz de
su actividad profesional o en razón de las relaciones propias de su
estado.
Por
lo tanto, el fundamento de la punibilidad radica en el interés público
de amparar la libertad individual relativa a secretos confiados por
necesidad a personas que se hallan en determinadas profesiones.
De
tal manera, el hecho de tener que comunicar a un profesional un secreto
que puede afectar dañosamente a su titular, quien, por necesidad o
utilidad ha recurrido a aquél, podría poner en peligro su libertad si el
profesional pudiera revelarlo a cualquiera cuando lo deseara.
El
secreto profesional, en el sentido típico, es el conocido precisamente
por razón profesional, que ha tomado conocimiento el agente por su propia
actividad.
En
el tipo penal queda comprendido tanto el secreto que el agente llegó a
conocer porque el sujeto pasivo se lo ha confiado, como el que ha conocido
por otros medios en su actividad profesional.
A
su vez, la acción típica es la de revelar el secreto así conocido, es
decir, comunicar el secreto a personas que no están obligadas por él.
Para
ello, es suficiente que la revelación se haga a una sola persona extraña
a la esfera en que debe mantenerse el secreto, aun en forma confidencial y
requiriéndole que no lo comunique a otro.
Notemos
que siendo el revelar poner el secreto en conocimiento de una persona que
no lo posee, no tiene relevancia que la persona a quien se le comunica el
secreto esté obligada a guardarlo.
Además,
la tipicidad reclama que la revelación se realice sin justa causa,
donde la ausencia de justa causa es un elemento normativo del tipo, por lo
cual la revelación justificada es atípica.
En
todos los casos, la justificación la encontraremos en los distintos
supuestos del artículo 34 del Código Penal, como sería el caso de
defensa del propio interés o de terceros, cumplimiento del deber,
ejercicio del derecho o cuando existan
leyes especiales que obligan a revelar el hecho a determinadas personas.
De
esta manera, podemos concluir en el sentido de que, si bien sigue rigiendo
el secreto profesional, pues la obligación de reserva responde tanto a un
interés privado como público, la misma no es absoluta, admitiendo
ciertas excepciones, como la de información a la UIF.
Esta
posición es coincidente, por ejemplo, con la situación análoga que se
presenta con el tema del secreto financiero(17),
con la solución que se propone en la mayoría de los países en cuanto a
una tendencia en la cooperación internacional, tratando de lograr normas
homogéneas, como la de la Convención de Viena de 1988.
Es
indudable que en estos casos, se privilegia el interés público en razón
del peligro que representan las organizaciones que se dedican a cometer
tal tipo de ilícitos.
La
excepción descripta al secreto profesional se fundamenta pues en leyes
especiales o convenios internacionales y, en el caso específico del
lavado de dinero, sólo en beneficio de la UIF, órgano con poder
jurisdiccional, de control y de supervisión, de lo que se desprende la
imposibilidad de la revelación de la información así obtenida al público
en general.
Consideramos
que, de esta manera, se otorgaría una forma de interpretación a ambas
normas legales que darían sentido a sus disposiciones y evitarían mutuas
colisiones.
6.
EL ROL DE LOS PROFESIONALES EN CIENCIAS ECONOMICAS EN EL MARCO DE LA LEY
DE LAVADO DE DINERO
El
Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires
viene trabajando en el tema de la prevención del lavado de dinero, a través
de una serie de actividades relacionadas con el tema desde el mes de
febrero de 1997.(18)
Hacia
fines del año 1999, y específicamente en relación a la nueva regulación
legal, se creó una Comisión Especial(19)
con representantes de las comisiones de actuación profesional, área jurídica
y especialistas externos, para el análisis del tema vinculado a la ley
sobre prevención y control del lavado de dinero.
Como
se ha desarrollado con anterioridad, los profesionales en ciencias económicas
se encuentran obligados a informar a la UIF sobre las operaciones
sospechosas, estando pendiente a la fecha, el dictado de las normas
reglamentarias de la UIF en cuanto a las "pautas objetivas, las
modalidades, oportunidades y límites de cumplimiento de la obligación para
cada categoría de obligado y tipo de actividad".
No
obstante ello, debe recordarse la existencia de normas administrativas
vigentes en la materia, establecidas por ciertos órganos como el BCRA y
la CNV que relacionan el trabajo del profesional en ciencias económicas,
en su carácter de auditor externo o interno, con el control de este
delito, a través de informes especiales de verificación del cumplimiento
de normas por parte de bancos y compañías financieras o como parte de
las tareas profesionales generadas desarrolladas en casas de cambio,
administradoras de fondos y mercados de valores en general.(20)
De
tal manera existen ciertas pautas de actuación para los profesionales,
siendo de fundamental importancia conocer
las
políticas y procedimientos destinados a lograr una correcta identificación
de los clientes, que a nivel internacional, se los conoce como
"conozca a su cliente".
Tales
políticas deberán concretarse con la aplicación de ciertas medidas como
mantenimiento y disponibilidad de registros, designación de funcionarios
responsables, programas de capacitación e identificación, registro, análisis
e informe de las operaciones sospechosas.
Así,
la actuación profesional deberá estar alerta de ciertas "señales",
como utilización de fideicomisos o empresas ficticias, servicios
relacionados con inversiones, actividad internacional "off shore",
operaciones dentro de una empresa u otra actividad comercial, actividades
incongruentes con el negocio del cliente y actividades anormales y los
intentos de evasión de los requisitos de la notificación.(21)
Es
obvio destacar, como lo señala Gené(22)
que no constituye un imperativo legal para el sujeto obligado a informar a
la UIF el abstenerse de concretar la operación, salvo que los mecanismos
internos de la institución determinaran la imposibilidad de realizarla o
su inconveniencia y el deber de cuidado legalmente establecido se vería
satisfecho informando a la UIF la operación ya realizada, habiendo
cumplido con los recaudos y parámetros pertinentes.
Por
otra parte, debe señalarse que la información de una operación
sospechosa o inusual no implica calificación alguna por parte del sujeto
obligado con relación a la eventual relevancia penal de la conducta, sino
exclusivamente el cumplimiento de los recaudos fijados legalmente de
remitir los antecedentes de la operación para su análisis por el
organismo pertinente (UIF).
La
operación sospechosa encubre la propia dificultad de descubrir cuándo se
está ante tal transacción, para lo cual debe prestarse especial atención
a toda aquella operación compleja, inusualmente abultada y a todo
incumplimiento inusual en las transacciones, que pudiera no tener un fin
económico o un propósito legal visible y evidente.(23)
La
sospecha no se define por la esencia de la operación sino por sus
características, para lo cual además habrá que analizar si se justifica
su ejecución aun en su complejidad, lo que conlleva un alto grado de
subjetividad.(24)
El
tema adquiere cierta complejidad pues en esencia ninguna operación en sí
es sospechosa, pues aun en el caso de poseerse información al respecto,
estamos ante una percepción o preconcepto.
El
profesional debe, pues, profundizar su análisis y en concordancia con la
actividad del titular y el conocimiento del volumen, carácter y tipo del
negocio del cliente, es posible acercarnos a la calificación de
sospechoso, lo cual requiere del respaldo documental pertinente.
En
la práctica profesional podemos llegar a encontrarnos ante diversos tipos
de operaciones sospechosas, como los casos de blanqueo de capitales por
medio de operaciones de efectivo, mediante cuentas bancarias, "trade
finance", transacciones relacionadas con inversiones, actividad
internacional "off shore", préstamos con o sin garantías,
cuentas en proceso legal, mediante compañías de seguros, sociedades de
corretaje y de bolsa, sector inmobiliario y similares.
Las
operaciones sospechosas detectadas por la aplicación del sistema de
prevención dan lugar a las "comunicaciones por sospecha" que
serán luego objeto de análisis para determinar su condición final al
respecto.
Por
lo tanto, el profesional debe contar con procedimientos específicos y
eficientes que le permitan advertir si está
realmente
ante las operaciones sospechosas, resguardar los soportes documentales del
análisis, definir la generación de informes confidenciales al respecto y
establecer los controles pertinentes.
Se
abre una importante etapa en nuestro país en la prevención y control del
lavado de activos ilegítimos: en la misma, el profesional en ciencias
económicas tiene un rol fundamental a cumplir, para lo cual deberá
capacitarse en todo lo atinente a este nuevo desafío que requiere la
economía en la actualidad.
[1:]
Del año 1986, con las adecuaciones posteriores de los años 1988 y 1992
[2:]
Del año 1986, con las adecuaciones del año 1993
[3:]
L. 55 del 19/3/1990 y 197 del 5/7/1991
[4:]
L. 90-614 del 12/7/1990
[5:]
L. 19 del 28/12/1993
[6:]
Sancionada el 14/4/2000, promulgada el 5/5/2000 y publicada en el Boletín
Oficial el 10/5/2000
[7:]
BO: 14/2/2001
[8:]
Díaz, Vicente O.: "Aproximación primaria a las consecuencias
penales y patrimoniales que se derivan de la ley de lavado de
dinero y sus posibles implicancias tributarias" - material
distribuido en el Ciclo de actualización Tributaria organizado por el
CPCECABA en la reunión del 8/11/2000
[9:]
Del dictamen de mayoría de la Cámara de Diputados de la Nación surge
que se ha regulado "el lavado de dinero como un delito de carácter
genérico, posible respecto de bienes provenientes de cualquier clase de
delitos, considerándolo una forma de encubrimiento agravado y modificando
en su consecuencia el Capítulo XIII, Título XI del Código Penal -antes
referido al encubrimiento en forma exclusiva- que pasa a denominarse
'Encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo'" (cfr.
dictamen de mayoría en el informe que acompaña la ley en la Honorable Cámara
de Diputados de la Nación - orden del día 1999 - pág. 8666)
[10:]
Estos delitos precedentes son los siguientes: delitos relacionados con el
tráfico y comercialización ilícita de estupefacientes (L. 23737),
contrabando de armas (L. 22415), actividades de una asociación ilícita
calificada en los términos del art. 210 bis, CP, hechos ilícitos
cometidos por asociaciones ilícitas (art. 210, CP) organizadas para la
comisión de delitos con fines políticos o raciales, delitos de fraude
contra la Administración Pública [art. 174, inc. 5), CP], delitos contra
la Administración Pública previstos en los Caps. VI, VII, IX y IX bis
del Libro Segundo del CP, y a los delitos de prostitución de menores y
pornografía infantil, previstos en los arts. 125, 125 bis, 127 bis y 128,
CP
[11:]
Cfr. Gené, Gustavo E.: "Ley de lavado de activos de origen
delictivo. Algunas consideraciones preliminares" - LL - T. 2000-D - pág.
1250
[12:]
En relación con esta figura culposa del delito en estudio resulta
conveniente señalar que durante la discusión parlamentaria de la ley, el
mentado inc. 2) de la L. 25246 mereció severos cuestionamientos y críticas
por parte de diversas entidades obligadas a brindar información sobre
operaciones de lavado ya que en la tipificación de la figura no se
delimitaba ni se enumeraban aquellos deberes de cuidado que debían ser
objeto de consideración
[13:]
Definición aportada por Malagarriga, Juan C.: "El secreto
bancario" - Ed. Abeledo-Perrot - pág. 13, que a su vez fue extraída
del Diccionario de la Real Academia
[14:] Es interesante el trabajo de Silvia Pérez González publicado por
Felaban (Federación Latinoamericana de Bancos), quien esboza la
"costumbre" constante y latente a través de la historia
[15:]
Cfr. "Ley de entidades financieras (L. 21526 reformada por la L.
21144)" por Eduardo Barreira Delfino, editado por la ABRA - agosto/93
- pág. 168
[16:]
Creus, Carlos: "Derecho penal" - Parte especial - Ed. Astrea
- 1988 - T. I - pág. 372
[17:]
Farinati, Eduardo N.: "El secreto financiero - fundamentos -
alcances - sus límites frente al lavado de dinero, la ley..." - pág.
1565 y ss.
[18:]
Convocado a colaborar con la "Comisión Mixta para el Contr de las
Operaciones Relacionadas con el Lavado de Dinero del Narcotráfico. L.
24450"
[19:]
Esta comisión especial ad hoc fue creada por la R. 36/99 de la Mesa
Directiva del CPCECABA
[20:]
Informe técnico del CPCECABA sobre control y prevención del lavado de
dinero
[21:]
Ver nota 20
[22:]
Gené, Gustavo E.: "Ley de lavado de dinero de origen
delictivo. Algunas consideraciones preliminares" - LL - 3/8/1999
[23:]
Comunicación "A" 2451 del BCRA
[24:]
Pérez Ramela, Héctor D.
y Reartes, Roberto G.: "Lavado de dinero. Un enfoque
operativo" - Ed. Depalma - 2000 -
pág. 196
EL PRESENTE TRABAJO SE ENCUENTRA PUBLICADO EN
REVISTA DOCTRINA TRIBUTARIA DE ERREPAR , ABRIL/01
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