¿UN MOMENTO HISTÓRICO?

Por Félipe Nicolás Yaryura Tobías
25/04/01

Stornelli ha pedido la citación del ex presidente Menem a prestar declaración indagatoria en la causa de las armas, en un hecho que contradice de plano la impunidad a que estamos acostumbrados.

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La noticia del día es la citación del ex presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, a prestar declaración indagatoria en la causa de las armas, como presunto jefe de la asociación ilícita.

Posiblemente estemos a punto de presenciar algunos hechos memorables, que nuestros nietos nos pedirán les contemos una y otra vez, junto al fuego, en los largos inviernos del siglo XXI.

Más allá de las resonancias procesales de esta citación (que dejaré a lectores de Legalmanía mucho más avezados que yo en Derecho Penal y Procesal Penal) interesa destacar su notoriedad en un contexto en el que –por lo general- ningún político argentino ha sufrido condenas legales por sus actos. Además, se involucra ni más ni menos que al mismísimo Menem.

Los primeros aplausos, asumiendo que realmente tiene elementos de juicio para un paso semejante, son para Stornelli, quien mantuvo viva la causa contra viento y marea, sobreponiéndose a una notable falta de interés del Juzgado Federal que le había tocado en suerte, y que ahora, cumpliendo con su juramento, ataca a quien cree responsable de un delito, sin reparar en el peso de su nuevo imputado.

Sigue la Cámara Federal, que en su momento aceptó en encuadramiento en la figura de asociación ilícita, asumiendo el "costo político" de la eventual detención de algunos de los renombrados personajes en cuestión.

Habría habido un tercer aplauso para el actual gobierno. Pero no se lo vamos a dar.

Digno habría sido de mérito si hubiera sido el gobierno mismo, en cumplimiento de sus múltiples y hasta ahora fallidas promesas electorales, quien hubiera impulsado la investigación, proporcionado elementos de juicio y demás para esclarecer la verdad de los hechos.

No hizo tal cosa, pero aún habría seguido mereciendo aplausos si, como parecía, se mantenía ajeno y respetuoso de las independencias judicial y del Ministerio Público. Esto en nuestro país, es muchísimo. Pero... tampoco lo hizo. La primera declaración de De la Rúa es para expresar su “preocupación” y destacar a diestra y siniestra que ni él ni su partido tuvieron que ver en este impensado giro de los hechos.

Es claro: los políticos en Argentina no van presos nunca. Tal vez, por alguna equivocación, o simplemente para calmar algún reclamo popular o mediático, pueda quedar detenido algún “empresario” cercano a los políticos: Dadone, Emir Yoma, Alderete, Fassi Lavalle... ¿políticos? Jamás.

Habrá honrosas (más bien deshonrosas) excepciones a nivel municipal o de terceras y cuartas líneas: se logró la condena de Pico únicamente porque se logró mantener la causa lejos de Comodoro Py y fue investigado, juzgado y condenado en los Tribunales Ordinarios.

Pero políticos, lo que se dice "políticos"... difícil. Casi tan difícil como que vaya preso algún juez cercano a las marañas gubernamentales. Caerá algún coimero menor y desfachatado, del estilo de Wowe o Trovato. Pero los peces gordos siguen nadando y probablemente cobrando buenos sueldos durante sus prolongadas latencias a la Oyharbide.

El peligro de la situación de Carlos Menem aviva otra clase de especulaciones, pues no es de los que se entregan fácilmente. Siempre se dijo que uno de los motivos por los que los políticos no iban presos es porque sabían demasiadas cosas de los restantes, tanto de sus partidos como de los ajenos. Y que si se detenía a alguno de los más informados, corríaserios riesgos hasta el más pintado.

Por ahora, a seguir atentos.