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¿Es
la reasignación de gastos junto con la supresión de organismos
estatales o mejorando el actual sistema de recaudación impositiva
para lograr un equilibrio fiscal, lo que garantiza un mejor
funcionamiento de la administración?
a)
Introducción:
En
lo que se denominó reforma del estado 1, mediante la sanción de la
ley 23696, publicada en el B.O. el 23/8/1989 dentro del ámbito del
ex Ministerio de Obras Públicas, conocida como ley de reforma del
estado, junto con el dictado del decreto 660/1996, publicado en el
B.O el 27/6/1996, se suprimieron entes descentralizados, o
secretarias del estado y/o subsecretarias por existir entre 2
organismos del estado funciones similares, naciendo de dichas
operaciones, fusión mediante de los ex entes, 1 nuevo ente estatal,
no superpuesto en las funciones.
Si
bien ello era una practica cercana al sentido común, que en estos días
no es el más común de los sentidos, no quita que surgieran nuevos
órganos del estado, que no tenían delineada una competencia
expresa, por lo cual algunas organizaciones administrativas nacidas
en la década de 1990, no encuentran en la actualidad razón
institucional de funcionamiento.
Asimismo,
también se intentaban destinar fondos de un área determinada a
otra, sin atacar el problema de fondo consistente en la mala calidad
en la prestación del servicio publico.
Frente
a dichos antecedentes, se plantea entonces la necesidad de repensar
la metodología de abordaje a la temática de reforma del estado
nacional, repensandola desde una visión mas ligada a los procesos
de modernización poniendo el acento en los aspectos cualitativos, y
no tanto en la reasignación presupuestaria y/o supresión de
organismos estatales
En
síntesis, se podría decir con respecto a la década del 90, en lo
atinente a la Reforma del Estado, que la cancha quedo delimitada,
restando posteriormente definir las reglas del juego.
b)
¿Cómo debiera orientarse el gasto público?
Todo
sistema de gestión de las finanzas publicas debiera cumplir con
tres objetivos básicos; a) la disciplina fiscal agregada, la
asignación de recursos entre programas a partir de un plan estratégico
de priorizacion y la eficiencia del gasto.
Sólo
el cumplimiento de dichos objetivos permite alcanzar el equilibrio
fiscal y, al mismo tiempo, mejorar sensiblemente la calidad de los
bienes y servicios públicos recibidos por la sociedad.
Si
bien toda reforma estructural requiere tiempo y recursos hasta su
total y efectiva implementaron, el proceso es gradual y puede
iniciarse muy rápidamente con importantes impactos.
En
las actuales condiciones de inflexibilidad del gasto, es imposible
reducir sustancialmente el déficit a través de un nuevo ajuste,
sin perjudicar notoriamente la producción publica del estado
nacional. Es por esto, que dentro del proceso de modernización de
la APN, que deben replantearse todas las transferencias automáticas
o semiautomáticas que hoy realiza el Gobierno Nacional y que le
quitan flexibilidad para la ejecución de políticas.
Sin
embargo, también es evidente, que ese proceso demorara un tiempo
con el que no se cuenta dada la magnitud y persistencia del
desequilibrio fiscal.
Es
por ello que una de las primeras acciones tendientes a la mejora de
eficiencia en la gestión publica, debe orientarse al sector de la
administración tributaria, apuntando a un incremento de la
recaudación por reducción de evasión y no depender tanto de una
reducción del gasto.
Los
elevados porcentajes de evasión, respecto a los estándares
internacionales, permiten suponer que aún pequeñas ganancias de
eficiencia recaudatoria colaborarían de manera decisiva en una rápida
reducción del déficit fiscal. Un cálculo muy aproximado muestra
que hoy la APN recauda por ingresos tributarios y contribuciones y
aportes a la seguridad social aproximadamente $36.000 millones
anuales. (Conf. estudios realizados por el Dr. Julio Cesar Balbi,
”Enfoques sobre los problemas de la macroestructura, las agencias
del sector publico y el gasto publico, Fundación espacio plaza, año
2001)
Suponer
una evasión actual del 25% y una evasión razonable del 15 %
(valores consistentes con estimación de distintas fuentes y con los
estándares internacionales, de acuerdo al estudio citado en el párrafo
anterior) implica que con una adecuada lucha contra la evasión, se
podrían incrementar los recursos totales casi un 10 %. Para lograr
el mismo efecto reduciendo el gasto, debería ajustarse casi un 50%
el gasto flexible. (Conf. informe técnico citado)
En
síntesis, un aumento de eficiencia en la administración tributaria
tiene un impacto mucho mayor sobre el control del déficit que un
aumento en la eficiencia del gasto, teniendo este último especial
impacto en la calidad de los bienes y servicios públicos provistos
pero no tanto en la reducción del déficit.
Una
mejora en la eficiencia recaudadora, a través de una efectiva lucha
contra la evasión, se ve dentro de los términos de la ley 24769,
que estableció la Justicia Penal en lo Económico, como el fuero
encargado de ejercer acciones contra los contribuyentes evasores de
la hacienda publica en el supuesto de denuncias recibidas, lo cual
permitió inicialmente incrementar los ingresos sin aumentar
alicuotas ni generar nuevos impuestos.
En
el mediano plazo, una vez alcanzado el equilibrio fiscal,
la eficiente administración tributaria permitiría reducir
la hoy elevada presión impositiva sobre los contribuyentes
efectivos, favoreciéndose de este modo el crecimiento económico y,
además mejorando la percepción del contribuyente y generando
incentivos en le pago de impuestos.
Del
lado de la ejecución del gasto, a medida que avance el proceso de
reforma y la ganancia de eficiencia, se podrá mejorar sensiblemente
el impacto real de las políticas publicas sobre la sociedad sin
necesidad de recurrir a incrementos presupuestarios que comprometan
el equilibrio fiscal.
Al
final del proceso de reforma, se debería lograr un equilibrio que
es aún más importante que el fiscal, y es el de tener una presión
fiscal acorde a la calidad de los bienes y servicios provistos públicamente.
Dicho de otro modo, lograr que la sociedad reciba lo que
demanda del estado a un costo que ella considera justo.
c)
¿Cómo lograr una transformación en la gestión de los organismos
del Estado?
Las
transformaciones institucionales que apuntan a optimizar la gestión
de las organizaciones estatales teniendo en cuenta las características
particulares de cada una, buscando incrementar la productividad y
mejorar la calidad de los servicios prestados por el sector público,
liderados por los más altos niveles de decisión de cada organización,
involucran por igual a los empleados públicos y a los ciudadanos.
Las
transformaciones horizontales que apuntan a producir cambios en
sistemas que atraviesan transversalmente a toda la Administración
Nacional en sus modalidades de gestión. Su importancia radica en
que constituyen el apoyo y sostén administrativo para todas las
actividades de carácter sustantivo.
Optimizar
y consolidar estos sistemas horizontales, en línea con el nuevo
modelo de gestión, redundara en una administración más eficaz y
eficiente.
En
la década del 90, en el marco de modificaciones del contexto
institucional descripto, se realizaron desde el punto de vista de la
Administración Pública Nacional, reformas en los sistemas de
administración horizontales, particularmente en los casos de la
administración financiera, a través de la sanción de la ley
24156, que encomendó a diferentes organismos del estado, entre
ellos la SIGEN, y la AGN, tanto el control interno y externo cuanto
el control posterior de la actividad desplegada en el ámbito del
PEN, y también del Congreso Nacional.
Controles,
que actualmente tienen una asignatura pendiente, como ser la
eliminación de la institución de control previo de la actividad
administrativa del PEN, que antes era verificada por el Tribunal de
Cuentas, a través del derogado decreto ley 3453/58.
Entonces,
a los efectos del contralor administrativo de la hacienda publica,
seria interesante repetir la buena costumbre del control previo al
que nos tenia acostumbrado dicho ente estatal, el cual por otro lado
actúa dentro de la Provincia de Buenos Aires, regulado por una ley
especial.
Otro considerable cambio, se nota en torno a los recursos
humanos de la órbita de la Administración, con la implementación
de planes de retiro voluntario para el personal que se desempeñaba
como planta permanente, el cual fue a veces reemplazado por personal
contratado en forma temporal, que formó un porcentaje considerable
en torno a la actividad continua que se desplegaba en la
administración, los cuales unidos a los funcionarios políticos
conformaban el elenco estatal.
Se
consideró, sobre todo que frente a la necesidad de reducir el déficit,
siempre era necesaria la supresión o fusión de unidades
organizativas a fin de reducir costos o bien implementar los planes
de retiro voluntario, pero no se obtuvieron los resultados
esperados, por que:
El
objetivo estaba puesto en eliminar o fusionar unidades
organizativas, en función de parámetros numéricos que
supuestamente debían encorsetar la cantidad de las mismas, sin
cuestionarse la estructura organizativa que estaba detrás de la
organización, con lo cual sé hacia cosmética, pero no se iba al
fondo de la cuestión.
De
dicho modo, los representantes institucionales de cada sector sólo
participaban a la hora de negociar del número de unidades
organizativas que debían suprimir o fusionar.
Al
ser el único fin la reducción de gastos, se olvidaba de hacer más
productivas las organizaciones públicas.
Con
respecto a la relación Nación-Provincias no hubo avances
significativos en las reformas administrativas provinciales, la
implementacion de una nueva ley de coparticipación de impuestos, en
cumplimiento con lo establecido en la constitución nacional
reformada, así como la redefinición del rol del estado nacional
como garante de los servicios básicos transferidos a efectos de
tender a compensar las diferencias regionales y avanzar en la
coordinación y articulación de competencias concurrentes.
A ello, hay que agregarle el problema de
la corrupción, y tener en cuenta que el Estado Nacional, ha
ratificado por ley
Nro. 24.759,la “Convención Interamericana contra la Corrupción”,
publicada en el B.O. el 17/1/1997.
La lucha contra el germen descripto, que
junto con el afianzamiento del sistema democrático, y el art.1ero
de la magna carta, son los puntales del sistema que nos rige desde
la Constitución Nacional, es un cáncer percibido por la
sociedad, el cual necesariamente ha de ser extirpado para mejorar la
calidad institucional.
Ello, ya que la percepción social
reinante es que la corrupción no sólo es un problema ético sino
también se percibe como una forma de gestión, que afecta el
desarrollo económico, social e institucional.
d)
Crisis del modelo gerencial de la década del 90
El
modelo gerencial tradicional de la década pasada no fue modificado
durante la década pasada.
El
mismo esta estructurado, en general, en torno a procedimientos
morosos que consolidan prácticas de trabajo rutinarios y de baja
calidad.
En
su mayor parte, las organizaciones públicas son influidas por la
rutina y están orientadas a la consecución de resultados que no se
consideran importantes desde el punto de vista político.
La
burocracia condiciona de este modo a los directivos, quienes
perciben la existencia de un margen pequeño de autonomía para la
acción creativa e innovadora, avocándose casi exclusivamente a la
administración de los problemas cotidianos sin atender aspectos
estratégicos, con lo cual se prestan bienes y servicios en forma
insuficiente y el estado baja en su rol de agente regulador.
Sin
embargo y he aquí uno de los problemas más importantes, para
transformar la actual estructura burocrática publica en un conjunto
de organismos eficientes, eficaces y transparentes a fin de
regenerar una macroestructura del estado basada en reglas claras y
explícitas.
En
este sentido, las transformaciones estructurales pendientes en el
sector público nacional constituyen una de las principales líneas
de acción, enfocadas específicamente a alcanzar una organización
más eficiente de acuerdo al rol de cada unidad, su forma de
financiamiento y la asignación de recursos.
Como
existía una asimetría entre los resultados vinculados a las
cuestiones presupuestarias y las cuestiones relativas al desempeño
institucional, redundo en situaciones tales como la descentralización
de prestaciones a niveles jurisdiccionales de menor rango, sin la
descentralización adecuada de recursos.
También
se dieron los casos, de resignación de funciones entre organismos
del estado nacional por fusión o desaparición, que tuvo como
externalidad negativa funciones emergentes sin organismos
responsables o, en otros casos, funciones duplicadas sin una
delimitación precisa de las esferas ni las fronteras de
competencia, existiendo por ello superposición de funciones e
indefinición del organismo o jurisdicción responsable de la tarea.
De
dicha forma, entonces continúan a la fecha, existiendo organismos
que funcionan tal como lo hacían hace una década atrás, pero con
menores responsabilidades, respondiendo su funcionamiento a una época
en que el desarrollo del país se orientaba hacia un lado diferente
al de estos tiempos modernos.
Otras
circunstancias, consistieron en que no se tomaron decisiones de
fondo o en la estructura organizativa, sino solamente parches
parciales que servían para paliar la situación del momento, cosmética
para la década del 90, pero que no iban al fondo de la cuestión.
Tomando
en cuenta las restricciones de financiamiento vigentes, la deformación
de la estructura estatal ayudó a profundizar la crisis de producción
del aparato público, reforzando a su vez su crisis de legitimidad.
Pudiendo
por ello, tal vez, afirmar actualmente que la composición del
estado nacional muestra una gran diversidad de organizaciones y
funciones que no responden a criterios racionales, establecidas sin
un orden de prioridad estratégica y con niveles casi óptimos de
desfinanciamiento.
e)SUGERENCIAS
Como
se destacó al final del punto anterior, existe una total falta de
política estratégica en el sentido de saber hacia donde deben
orientarse las funciones de los entes de la administración por
responder a un modelo de gerenciamiento perdido en el tiempo, que
responde a un aparato burocrático que termina por fagocitarse a los
actores que componen las estructuras del estado, ya sean
funcionarios políticos, funcionarios de carrera o bien agentes
contratados.
Ante
ello, y como quedo fijado en 2), seria imprescindible lograr una
mejor recaudación, a través de la baja de la evasión impositiva,
implicando ello una mayor recaudación, y con dichos ingresos poder
optimizar el gasto público del estado.
En
ese camino, se lograría un acercamiento a un equilibrio fiscal, sin
que ello implique cobrar nuevos impuestos, ni aumentar los
existentes, ni recurrir a otras fuentes de financiamiento del estado
A
tales fines, se recomiendan como propuestas concretas en la lucha
contra la evasión, siempre dentro del marco de la ley 24.769, que
estableció la competencia de la justicia en lo penal económico,
para que pueda determinar cuando en caso de denuncias, ocurrieron
delitos de evasión impositiva, como así también infracciones
lindantes con la elusión, relacionadas con la disminución
premeditada del acervo de la hacienda pública, y junto con las
decisiones que adopten las autoridades, las siguientes medidas:( las
cuales fueron adoptadas por unanimidad en el 7mo congreso de derecho
tributario que se celebro en San Martín de los Andes, en septiembre
de 1999):
a)
Destacar que, la crisis
que atraviesa la lucha contra la evasión fiscal en nuestro país,
se debe atribuir a que los planes de acción técnico-penales no se
han dirigido a la investigación del hecho imponible, sino a
centrarlos en tareas de mero control formal abusivo como única
actividad procesal;
b) Incorporar un régimen
de incentivos para los contribuyentes cumplidores, de manera de
definir una estrategia de recuperación de la conciencia social;
c) Reconocer que
una constante erosión de la conciencia fiscal de la sociedad, se
produce como consecuencia del accionar desmedido de los agentes
corrosivos de la moral pública, como la malversación de fondos, la
corrupción y la falta de equidad tributaria, al percibir que el
Estado no satisface sus necesidades básicas;
d) Combatir la
evasión fiscal en el orden internacional profundizando las
siguientes medidas:
e) Introducir normas en la legislación interna de cada país, que
otorguen a los contribuyentes y a las respectivas Administraciones
tributarias condiciones objetivas que permitan discernir sobre la
utilización correcta de las mismas o demostrar el abuso de su
utilización
f)) lograr una mayor cooperación internacional entre los países a
través de la asistencia mutua entre las Administraciones
tributarias que comprenda:
1)el intercambio de información
2)la cooperación en auditoría fiscal
3)la celebración de “Convenios específicos sobre intercambios de
informaciones” y “Acuerdos de precios adelantados”;
g) Aclarar, que no
se pueden aplicar presunciones de orden administrativo para definir
una conducta dolosa, al ser impropio a la verdad objetiva que
requiere el derecho penal;
h) Combatir los
hechos ilícitos y la evasión fiscal mediante la instauración de
normas legales que contemplen medidas de interrelación entre los
organismos de control, bancarios y fiscales, tanto en el ámbito
nacional como internacional.
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