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Por supuesto que
los offshore no son lo mejor de lo mejor ni a prueba de tontos y
giles de toda clase y especie. Pero, entre dos males, siempre, la
logica y el mediano buen sentido común, nos lleva a escoger el
menos malo, ya que el "mas mejor" no esta disponible.
Todos los que
hoy no están penando en Argentina, es por que a sus ahorros los tenían
en off shores de escogencia propia. Esto es, en bancos fuera de
Argentina.
Nadie en
Argentina con cuentas en el Citibank de EEUU o de cualquier otra
parte fuera de Argentina, está dentro del corralito ni del corralón.
Pero, todos los que no estando "acomodados", tenían sus
reservas en el citibank dentro de Argentina, están metidos hasta el
tutano en el corralón o, si tienen suerte, en el corralito.
La propuesta de
los bancos off shore, es para beneficiar a los que de propio
"motus propio," por ignorancia, por inadvertencia, por
confusión, por negligencia o por cualquier otra razon de las que
prevalecen en las mayorias menos privilegiadas de todas partes, se
poerjudicaron ya tantas vees y, hoy, están debatiéndose dentro de
los corrales financieros argentinos.
Ellos tambien
tambien se beneficiarían del escudo que los bancos offshore,
especialmente en Argentina, ponen para ellos mismos, sus asociados y
clientelas, contra el avasallamiento depredador e ignorante sinfin
de la clase mafiosa o inconsciente de los politicos nacionales.
Ninguno de los
bancos que tienen los ahorros de argentinos en Argentina
encorralados dentro de Argentina, tienen encorralados a sus
clientes, argentinos y no argentinos, fuera de Argentina. Este es un
hecho incontrovertible. No les convien y no podrían sobrevivir si
así lo hicieran.
¿Por que? Muy
sencillo, las medidas sin sentido que combinaron devaluación con
pesificación asimétrica hicieron perder a las instituciones
financieras argentinas, en Argentina, el 70% o más de sus
patrimonios. Y, esas instituciones, por más que hayan ganado y
llevado de sus ganancias al exterior en el pasado, NO son
instituciones de beneficencia. Son empresas. Buscan como todas, el
lucro. Y, como todas, defienden lo que ya ganaron. Lo que está ya
en caja, en click caja, ya está fuera de juego. Lo otro, lo que
tienen ahora y lo que esperan tener mañana, es lo que defienden. Es
lo lógico.
Concluyendo y
cerrando, los ahorristas argentinos con fondos en el citibank de
Argentina y en citibanks de otras partes, tienen encorralados
solamente la parte que inconscientemente escogieron tener en
Argentina. Lo que tienen en los citibanks fuera de Argentina, les
permite aguantar el chubasco. Igual con todos los otros bancos
extranjeros.
Frente a esta
realidad, y sabiendo que con la tradición argentina de los últimos
80 años, esto se ha repetido tantas veces, y probablemene se seguirá
repitiendo tantas veces más,
¿por
qué no somos más humanitarios y solidarios, permitiendo y apoyando
que con los off shores, los menos privilegiados de la sociedad,
también se protejan o queden protegidos, a pesa de ellos, de la
suciedad de sus políticos y líderes sociales y comunales de toda
especie depredadora prevalente nacionalmente, provincialmente e
incluso municipalmente, por no mencionar todas las demás
organizaciones donde prevalecen imperialmente? Sí, seamos
solidarios y, solidariamente, comprendamos y apoyemos esta verdad de
tanto peso y cuño.
Algo adicional,
hay que escoger entre los off shores. Los hay de todo tipo. Y, para
escogerlos, como siempre, lo que cuenta es la confiabilidad. Que yo
sepa, de entre todos los argentinos que desde hace décadas de décadas
financian cerca o más del 80% de la cartera de financiamiento de la
First National Bank of Boston, o algo parecido, en la Bahamas y
otros bancos reconocidos de las islas, jamás perdieron un centavo.
Jamás les encorralaron sus ahorros, tal como se los encorralaron,
ya más de dos veces en los ultimos 10 años, aquí en Argentina. O
de las tantas veces que, esos mismos señores de la política, con
las devaluaciones, desde alrededor de 1951, les diluyeron o
disolvieron sus ahorros, con las devaluaciones representadas por los
13 ceros que ya llevamos quitados, hata ahora, al signo monetario
nacional, al que todavía muchos insistimos en mantener y no
reemplazar, lógicament por una moneda fuerte, lejos del alcance
manipulativo de nuestros desconfiables políticos y líderes.
* Consultor y
conferencista Internacional
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