PIEDRA LIBRE PARA 220 CAUSAS

Por Félipe Nicolás Yaryura Tobías
23/03/00

Un funcionario de un Juzgado Correccional habría "escondido" 220 causas en trámite.

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El diario La Nación abre su edición del 23 de marzo con una nota, en tapa, que preocupa y afecta a toda la comunidad y en especial a abogados y funcionarios judiciales.

Dice el matutino que un funcionario jerárquico de un Juzgado Correccional no pudo resistir la presión del exceso de trabajo y retuvo unas 220 causas en trámite, escondiéndolas en el mismo recinto del Tribunal.

220 causas escondidas equivale a no menos de 220 imputados que no han sido investigados y no menos de 220 víctimas de delitos que no han encontrado satisfacción a su demanda de justicia.

Propondremos aquí distintos ángulos de enfoque, cada uno susceptible de generar su propio debate.

Un primer enfoque sería el del Juzgado como unidad. Si bien la nota que se comenta no indica la antigüedad que tendría esta sustracción, lo cierto es que no resulta razonable que en un Tribunal preparado para impulsar las investigaciones de oficio (con algunas pocas excepciones) desaparezcan de pronto 220 sumarios y nadie lo note. Seguramente esto no ocurrió de un momento para otro, sino que es el fruto de un proceso extendido a lo largo del tiempo. Algo ha fallado: existe una incorrecta distribución del trabajo y/o una delegación excesiva o mal entendida, que puede llegar a comprometer a casi todo el personal en diferentes medidas. Lamentablemente todos quienes allí se desempeñan deberán explicar y justificar que no han tenido ni han podido tener conocimiento de tamaña irregularidad, lo que sólo podrán hacer "declinando" su competencia al respecto en función de la organización interna del trabajo. Ello llevará necesariamente las aguas hacia el titular del Juzgado, que será responsable por incumplir su deber de control, o bien por haber instaurado una incorrecta distribución de tareas (o, repetimos, exceso de delegación) en la que una filtración semejante no puede ser normalmente detectada.

El segundo enfoque será el del empleado involucrado. La nota periodística parece traslucir la existencia de un cierto arrepentimiento (o confesión) por parte del mismo. Tal vez nunca sepamos a ciencia cierta si tal conducta fue espontánea u obedeció a la exteriorización de la falta por algún otro motivo (tal vez el reclamo de algún letrado actuante en alguno de los expedientes escondidos, o la detección por parte de otro miembro del Juzgado). Lo razonable es que el empleado sea sometido a sumario interno y, además, imputado en una causa penal en la que se investigará este disparate. Menuda tarea para su defensor, quien deberá argumentar eximentes psicológicas y, tal vez, "politizar" la causa fundando la actitud de su cliente (y las dañosas consecuencias en su salud y equilibrio) en la ruinosa situación de nuestros Tribunales.

Pero el enfoque que más nos preocupa ahora es el de la sociedad en su conjunto. Esta noticia ayuda poco y nada a mejorar la ya deteriorada percepción que los ciudadanos tienen respecto de la eficiencia del Poder Judicial argentino. Y exige una respuesta clara y contundente del mismo Poder Judicial, que es el principal responsable y eventual "víctima" de esta paupérrima imagen.

Malo sería entonces que las caras visibles de la Justicia adoptaran una conducta sectaria y defendieran indirectamente a este integrante de la "gran familia judicial" llevando el debate hacia las pésimas condiciones de trabajo y demás argumentos usuales, que nadie puede negar pero no resultan justificantes de esta clase de conductas.

Poco tiempo atrás la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil dio un excelente ejemplo y demostración de conciencia, criterio y eficacia, al suspender o separar rápidamente de sus funciones a uno de sus integrantes que había quedado involucrado en un episodio indecoroso en un supermercado de Punta del Este, forzando de este modo su renuncia.

Nadie pretende privar al titular del Juzgado de sus derechos y garantías de defensa pero sería bueno que mientras este episodio se esclarece y se establecen las responsabilidades del caso, se apartara al menos temporariamente de su cargo.