EL IMPORTANTE PAPEL DE LA
ABOGACIA EN EL MERCOSUR

Por Dr. Daniel H. Rosario(*)
15/12/00

La profesión de abogado se ha tornado más compleja. Debemos en cierta forma rever, repensar muchos conceptos por usar un paralelismo absolutamente válido y necesario con aquello de que el MERCOSUR nos exige rehacer las historias en que nos hemos educado. El proceso de integración implica aspectos políticos, económicos, jurídicos, etc.

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     Se me ha invitado a decir algunas palabras, a participar de este importante panel. Intentaré cubrir, aunque sea parcialmente, las expectativas de todos Ustedes, pero antes deseo expresar mi agradecimiento al Colegio de Abogados de Santa Fe y a la Comisión Organizadora de este encuentro.

     Pese a que el objetivo de este panel no es el de analizar los aspectos históricos de la relación entre Argentina y Brasil, me parece que puede ser interesante efectuar algunos comentarios, aunque fuese en forma muy resumida, de esa relación en forma previa a lo que va a ser el tema fundamental que es "El Importante Papel de la Abogacía en el MERCOSUR".

     Siempre que puedo me gusta destacar la gran importancia que tiene conocer la historia de los países que se están integrando; porque cuando los países se integran, obviamente lo hacen con su propia historia también. En ella podemos encontrar ejemplos y lecciones que no debemos perder de vista y nos ayudará igualmente -no lo duden- a comprender la coyuntura interna de los mismos. Además el MERCOSUR nos exige rehacer las historias en que nos hemos educado, pues si bien es cierto que nos hemos formado en el concepto de fronteras muro internalizando muchas veces recelos, desconfianzas, fobias, etc., a lo que hay que ponerle un punto final, hoy asistimos al fenómeno de las fronteras puente y nuestros países que deben construirse en paz, están ante el gran desafío de mancomunarse.

     En estos momentos tan especiales que vive el MERCOSUR, donde los analistas en general coinciden que el proceso hoy en día padece dificultades, distintos cuestionamientos, que hace tiempo que necesita un nuevo impulso, incluso se suele decir que precisa un relanzamiento, que se encuentra en un amesetamiento, que las vicisitudes y tensiones más recientes pusieron en peligro la continuidad del MERCOSUR, si hacemos una visión retrospectiva y una comparación de realidades descubrimos datos que nos ayudan a comprender la compleja realidad.

     Por ejemplo, muy brevemente y para no irnos mucho más atrás en la historia:

1) El crecimiento económico brasileño ha sido por varias décadas netamente superior al argentino. A fines de la década del ´40, allá por 1950, la economía argentina era más grande que la brasileña. A pesar de la diferencia de población, el producto de la economía argentina era mayor que el brasileño. La Argentina era un país sustancialmente más desarrollado que Brasil. Cincuenta años después, las cosas cambian notoriamente. Argentina es hoy, apenas, una tercera o una cuarta parte de lo es la economía brasileña.

2) Comparado con la Argentina, Brasil llevó más a fondo la sustitución de importaciones. Hoy es más receloso y gradual en su apertura. Así, su industria se desarrolló más y mejor que la nuestra en su componente exportador y en la producción relativa de varios bienes.

     En este contexto, las asimetrías de políticas se hacen mucho más evidentes. Lo que es claro es que Argentina no puede quedar reducida a un mero papel de exportador de alimentos y el polo industrial quedar en Brasil pues, como dice Aldo Ferrer, no es bueno para ninguno de los dos, porque los buenos socios son los socios ricos, industriales, diversificados, con un comercio fuerte, equilibrado y en expansión.
     El gran tema tal vez sea el de la competitividad de la economía argentina.

     Como dije, para hoy me propuse reflexionar muy brevemente sobre nuestra misión, acerca del papel de la abogacía en el MERCOSUR y para ello cabe recordar en primer lugar, que hace relativamente poco tiempo atrás teníamos una economía "hacia adentro" con lo que ello implicaba y derivaba en poner el acento en el orden jurídico interno. Ahora, al abrirse la economía, en el mundo de la globalización, de los bloques regionales, surge con más fuerza el Derecho Internacional para el cual la generalidad de los abogados con algunos años de recibidos no hemos sido preparados para lo trascendente que se ha tornado para nuestros países, para nuestras propias vidas y para nuestra profesión la aparición de un nuevo universo jurídico que es el Derecho de la Integración, un Derecho Comunitario, un Derecho del MERCOSUR.

     En efecto, la profesión de abogado se ha tornado más compleja. Debemos en cierta forma rever, repensar muchos conceptos por usar un paralelismo absolutamente válido y necesario con aquello de que el MERCOSUR nos exige rehacer las historias en que nos hemos educado. El proceso de integración implica aspectos políticos, económicos, jurídicos, etc. y este último, principalmente, debe ser atendido por los abogados. Integración y derecho son dos entidades, dos datos de la realidad como aquel que mencioné anteriormente, es decir la aparición de un nuevo universo jurídico que se inserta en el ordenamiento jurídico de los Estados miembros. Con certeza, por sus fuentes, fines, características, etc., tendrá un efecto transformador sobre las realidades con las que estábamos acostumbrados a convivir.

     Sin temor a equivocarme digo que la integración no puede ser una labor exclusiva de los gobiernos. A este esfuerzo deben incorporarse el sector privado, las universidades, los colegios profesionales, que pueden (deben) proporcionar el marco de reflexión necesario. En este sentido es muy importante difundir entre los matriculados, los tratados, los principios que orientan el proceso de integración, promoviendo el conocimiento de los instrumentos que le han dado origen, que reglan su funcionamiento y los que se vayan acordando entre los países miembros. Las nuevas realidades exigen nuevas respuestas.

     Son muchas y variadas las cuestiones que deberían analizarse sin improvisación; por ejemplo:

1) Los abogados tenemos que encarar una tarea de conjunto, emprendida con entusiasmo para brindar algunas ideas fundamentales en torno a los problemas comunes de los Estados que integran el MERCOSUR.

2) Entender definitivamente como bien se ha afirmado que, como status jurídico, la integración se traduce en normatividad que regula las diversas actividades y políticas a implantar y asimismo se regula la actuación de los diversos agentes intervinientes en los procesos integracionistas. El derecho se constituye en un elemento imprescindible en todo proceso integrador. Y si de derecho hablamos, no olvidar que también hablamos de abogados.

3) Descubrir, estudiar y profundizar en los principios que sostienen las estructuras intergubernamentales y supranacionales.

4) Renovar el contenido de la currícula académica.

5) Valorizar el estudio del derecho comparado.

6) No olvidarse, como bien se afirma en el Preámbulo de las Bases para un Código de Normas de Etica de la Abogacía del MERCOSUR que ha sido impulsado por las organizaciones nacionales de los Estados Partes del MERCOSUR integrantes de COADEM (Consejo de Colegios y Ordenes de Abogados de MERCOSUR) -nos referimos a nuestra FACA (Federación Argentina de Colegios de Abogados), a la Ordem dos Advogados do Brasil, al Colegio de Abogados del Paraguay y al Colegio de Abogados del Uruguay-, que los abogados del MERCOSUR, están llamados a jugar un relevante papel en el proceso de formación de un mercado comunitario, tanto en el asesoramiento de los agentes que han de impulsarlo, como en la solución de controversias que el mismo genere; pero también en la consolidación de este espacio comunitario bajo el imperio del derecho, el respeto de los derechos humanos y la vigencia de la democracia.

7) Avocarse al análisis de cuestiones tan trascendentes como la libertad de establecimiento, la libre prestación de servicios, el principio de no discriminación, el reconocimiento de los títulos, la colegiación y el establecimiento de la misma en los Estados Parte del MERCOSUR (Paraguay y Uruguay) que no la poseen.

8) Llevar, a través del COADEM, a los órganos del MERCOSUR las propuestas para coadyuvar en el avance del proceso de integración, emergiendo su desempeño en el mismo, no sólo como necesario sino que también deviene imprescindible para asegurar el mayor acierto y eficacia en la gestión.

     Vamos, en algún momento, a trascender nuestras fronteras. Por tanto, hay que prepararse, capacitarse, hay demasiado por aprender y por estudiar y los planes de estudio deben atender estas necesidades me atrevería a decir en forma terminante y sin dilaciones. Quizás haya que luchar (y mucho) con lo establecido para poder consagrar cosas nuevas; una suerte de ortodoxo, de tradicional versus lo heterodoxo.

     Concluyo diciendo que pienso y siento que el tiempo que corre para la abogacía de hoy es el de la unión, como en el decir de ese gran poeta portugués llamado Fernando Pessoa: "somos ángeles de una sola ala y solamente podremos volar cuando nos abracemos unos a los otros". ("Somos anjos de uma só asa e só poderemos voar quando abraçados uns aos outros")

     Nada más; pero nada menos. Muchas gracias.

*Director del Instituto de Derecho de la Integración del Colegio de Abogados de Quilmes. Delegado, del prealudido Colegio, a la Comisión del MERCOSUR de la Federación Argentina de Colegios de Abogados.

Transcripción de la disertación realizada por el Dr. Rosano el día 17 de marzo de 2000 en el Colegio de Abogados de Santa Fe en el panel reunido para tratar el tema "Abogacía y MERCOSUR".

La misma se encuentra también publicada en la Revista del Colegio de Abogados de Quilmes, año 3, número 24, mayo de 2000, página 9 y siguientes.