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La profesión
de abogado se ha tornado más compleja. Debemos en
cierta forma rever, repensar muchos conceptos por usar
un paralelismo absolutamente válido y necesario con
aquello de que el MERCOSUR nos exige rehacer las
historias en que nos hemos educado. El proceso de
integración implica aspectos políticos, económicos,
jurídicos, etc.
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Se me ha invitado a
decir algunas palabras, a participar de este importante panel.
Intentaré cubrir, aunque sea parcialmente, las expectativas
de todos Ustedes, pero antes deseo expresar mi agradecimiento
al Colegio de Abogados de Santa Fe y a la Comisión
Organizadora de este encuentro.
Pese a que el
objetivo de este panel no es el de analizar los aspectos históricos
de la relación entre Argentina y Brasil, me parece que puede
ser interesante efectuar algunos comentarios, aunque fuese en
forma muy resumida, de esa relación en forma previa a lo que
va a ser el tema fundamental que es "El Importante Papel
de la Abogacía en el MERCOSUR".
Siempre que puedo me
gusta destacar la gran importancia que tiene conocer la
historia de los países que se están integrando; porque
cuando los países se integran, obviamente lo hacen con su
propia historia también. En ella podemos encontrar ejemplos y
lecciones que no debemos perder de vista y nos ayudará
igualmente -no lo duden- a comprender la coyuntura interna de
los mismos. Además el MERCOSUR nos exige rehacer las
historias en que nos hemos educado, pues si bien es cierto que
nos hemos formado en el concepto de fronteras muro
internalizando muchas veces recelos, desconfianzas, fobias,
etc., a lo que hay que ponerle un punto final, hoy asistimos
al fenómeno de las fronteras puente y nuestros países que
deben construirse en paz, están ante el gran desafío de
mancomunarse.
En estos momentos tan
especiales que vive el MERCOSUR, donde los analistas en
general coinciden que el proceso hoy en día padece
dificultades, distintos cuestionamientos, que hace tiempo que
necesita un nuevo impulso, incluso se suele decir que precisa
un relanzamiento, que se encuentra en un amesetamiento, que
las vicisitudes y tensiones más recientes pusieron en peligro
la continuidad del MERCOSUR, si hacemos una visión
retrospectiva y una comparación de realidades descubrimos
datos que nos ayudan a comprender la compleja realidad.
Por ejemplo, muy
brevemente y para no irnos mucho más atrás en la historia:
1) El crecimiento económico brasileño ha
sido por varias décadas netamente superior al argentino. A
fines de la década del ´40, allá por 1950, la economía
argentina era más grande que la brasileña. A pesar de la
diferencia de población, el producto de la economía
argentina era mayor que el brasileño. La Argentina era un país
sustancialmente más desarrollado que Brasil. Cincuenta años
después, las cosas cambian notoriamente. Argentina es hoy,
apenas, una tercera o una cuarta parte de lo es la economía
brasileña.
2) Comparado con la Argentina, Brasil llevó más
a fondo la sustitución de importaciones. Hoy es más receloso
y gradual en su apertura. Así, su industria se desarrolló más
y mejor que la nuestra en su componente exportador y en la
producción relativa de varios bienes.
En este contexto, las
asimetrías de políticas se hacen mucho más evidentes. Lo
que es claro es que Argentina no puede quedar reducida a un
mero papel de exportador de alimentos y el polo industrial
quedar en Brasil pues, como dice Aldo Ferrer, no es bueno para
ninguno de los dos, porque los buenos socios son los socios
ricos, industriales, diversificados, con un comercio fuerte,
equilibrado y en expansión.
El gran tema tal vez sea el de la
competitividad de la economía argentina.
Como dije, para hoy
me propuse reflexionar muy brevemente sobre nuestra misión,
acerca del papel de la abogacía en el MERCOSUR y para ello
cabe recordar en primer lugar, que hace relativamente poco
tiempo atrás teníamos una economía "hacia
adentro" con lo que ello implicaba y derivaba en poner el
acento en el orden jurídico interno. Ahora, al abrirse la
economía, en el mundo de la globalización, de los bloques
regionales, surge con más fuerza el Derecho Internacional
para el cual la generalidad de los abogados con algunos años
de recibidos no hemos sido preparados para lo trascendente que
se ha tornado para nuestros países, para nuestras propias
vidas y para nuestra profesión la aparición de un nuevo
universo jurídico que es el Derecho de la Integración, un
Derecho Comunitario, un Derecho del MERCOSUR.
En efecto, la profesión
de abogado se ha tornado más compleja. Debemos en cierta
forma rever, repensar muchos conceptos por usar un paralelismo
absolutamente válido y necesario con aquello de que el
MERCOSUR nos exige rehacer las historias en que nos hemos
educado. El proceso de integración implica aspectos políticos,
económicos, jurídicos, etc. y este último, principalmente,
debe ser atendido por los abogados. Integración y derecho son
dos entidades, dos datos de la realidad como aquel que mencioné
anteriormente, es decir la aparición de un nuevo universo jurídico
que se inserta en el ordenamiento jurídico de los Estados
miembros. Con certeza, por sus fuentes, fines, características,
etc., tendrá un efecto transformador sobre las realidades con
las que estábamos acostumbrados a convivir.
Sin temor a
equivocarme digo que la integración no puede ser una labor
exclusiva de los gobiernos. A este esfuerzo deben incorporarse
el sector privado, las universidades, los colegios
profesionales, que pueden (deben) proporcionar el marco de
reflexión necesario. En este sentido es muy importante
difundir entre los matriculados, los tratados, los principios
que orientan el proceso de integración, promoviendo el
conocimiento de los instrumentos que le han dado origen, que
reglan su funcionamiento y los que se vayan acordando entre
los países miembros. Las nuevas realidades exigen nuevas
respuestas.
Son muchas y variadas
las cuestiones que deberían analizarse sin improvisación;
por ejemplo:
1) Los abogados tenemos que encarar una tarea
de conjunto, emprendida con entusiasmo para brindar algunas
ideas fundamentales en torno a los problemas comunes de los
Estados que integran el MERCOSUR.
2) Entender definitivamente como bien se ha
afirmado que, como status jurídico, la integración se
traduce en normatividad que regula las diversas actividades y
políticas a implantar y asimismo se regula la actuación de
los diversos agentes intervinientes en los procesos
integracionistas. El derecho se constituye en un elemento
imprescindible en todo proceso integrador. Y si de derecho
hablamos, no olvidar que también hablamos de abogados.
3) Descubrir, estudiar y profundizar en los
principios que sostienen las estructuras intergubernamentales
y supranacionales.
4) Renovar el contenido de la currícula académica.
5) Valorizar el estudio del derecho comparado.
6) No olvidarse, como bien se afirma en el Preámbulo
de las Bases para un Código de Normas de Etica de la Abogacía
del MERCOSUR que ha sido impulsado por las organizaciones
nacionales de los Estados Partes del MERCOSUR integrantes de
COADEM (Consejo de Colegios y Ordenes de Abogados de MERCOSUR)
-nos referimos a nuestra FACA (Federación Argentina de
Colegios de Abogados), a la Ordem dos Advogados do Brasil, al
Colegio de Abogados del Paraguay y al Colegio de Abogados del
Uruguay-, que los abogados del MERCOSUR, están llamados a
jugar un relevante papel en el proceso de formación de un
mercado comunitario, tanto en el asesoramiento de los agentes
que han de impulsarlo, como en la solución de controversias
que el mismo genere; pero también en la consolidación de
este espacio comunitario bajo el imperio del derecho, el
respeto de los derechos humanos y la vigencia de la
democracia.
7) Avocarse al análisis de cuestiones tan
trascendentes como la libertad de establecimiento, la libre
prestación de servicios, el principio de no discriminación,
el reconocimiento de los títulos, la colegiación y el
establecimiento de la misma en los Estados Parte del MERCOSUR
(Paraguay y Uruguay) que no la poseen.
8) Llevar, a través del COADEM, a los órganos
del MERCOSUR las propuestas para coadyuvar en el avance del
proceso de integración, emergiendo su desempeño en el mismo,
no sólo como necesario sino que también deviene
imprescindible para asegurar el mayor acierto y eficacia en la
gestión.
Vamos, en algún
momento, a trascender nuestras fronteras. Por tanto, hay que
prepararse, capacitarse, hay demasiado por aprender y por
estudiar y los planes de estudio deben atender estas
necesidades me atrevería a decir en forma terminante y sin
dilaciones. Quizás haya que luchar (y mucho) con lo
establecido para poder consagrar cosas nuevas; una suerte de
ortodoxo, de tradicional versus lo heterodoxo.
Concluyo diciendo que
pienso y siento que el tiempo que corre para la abogacía de
hoy es el de la unión, como en el decir de ese gran poeta
portugués llamado Fernando Pessoa: "somos ángeles de
una sola ala y solamente podremos volar cuando nos abracemos
unos a los otros". ("Somos anjos de uma só asa e só
poderemos voar quando abraçados uns aos outros")
Nada más; pero nada
menos. Muchas gracias.
*Director del
Instituto de Derecho de la Integración del Colegio de
Abogados de Quilmes. Delegado, del prealudido Colegio, a la
Comisión del MERCOSUR de la Federación Argentina de Colegios
de Abogados.
Transcripción
de la disertación realizada por el Dr. Rosano el día 17 de
marzo de 2000 en el Colegio de Abogados de Santa Fe en el
panel reunido para tratar el tema "Abogacía y
MERCOSUR".
La misma se
encuentra también publicada en la Revista del Colegio de
Abogados de Quilmes, año 3, número 24, mayo de 2000, página
9 y siguientes. |
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