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Los políticos
argentinos del momento se parecen más a una de las
plagas bíblicas que a una clase dirigente en
condiciones de sacar adelante este país y reparar lo
que ellos mismos hicieron. |
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Cuando
todos pensaban que el mamarracho no podía empeorar, nuestros
políticos han continuado superándose a ellos mismos.
La
verdad, que lo único que cabe lamentar son los muertos, pero
tengo la convicción de que estamos presenciando, con muchísimo
dolor y sacrificio, el nacimiento de un país realmente nuevo.
Formidable
el desprecio general por los corruptos, a quienes pacíficamente
la gente expulsa de los lugares públicos. Impresionante saber
que todos ellos están escondidos debajo de sus camas, pues no
pueden siquiera pisar la calle por temor a la humillación.
¡Miren
que las cacerolas hacen ruido! Pero no parecen escucharlas.
Los políticos continúan pensando sólo en ellos mismos y en
sus propios intereses. Nada les importa fuera de su ombligo. Y
lo mismo cabe para los distintos dirigentes gremiales y
sectoriales en general.
¿Quiénes
están a favor de las elecciones en marzo? Los que piensan que
la pueden ganar: Ruckauf, Carrió, De la Sota, Puerta,
seguramente Rodríguez Saa en algunas horas.
¿Quiénes
están en contra? Los que saben que las pierden seguro: Menem,
los radicales, el Frepaso.
¿Quiénes
están a favor de mantener el tipo de cambio? Los que tienen
interés en cobrar en dólares: las empresas de servicios
privatizados, los proveedores del Estado y quienes de él
viven.
¿Quiénes
están a favor de devaluar? Los que deben en dólares, los
exportadores, la “industria nacional”.
¿Quiénes
quieren mantener el corralito? Los bancos y sus operadores.
¿Quiénes
quieren levantarlo? Los que están en condiciones de llevárse
la de los bancos.
¿Alguno
de los distinguidos lectores de Legalmanía escuchó últimamente
algún argumento, aunque no sea más que uno, de alguien que
haya sostenido alguna propuesta que objetivamente no le
convenga, pero que la considere mejor para el país?
No
tienen vergüenza.
Pero
a no preocuparse: cuiden sus familias, no asuman riesgos
innecesarios y continúen empujando. Ya se están yendo.
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