NO TIENEN OÍDOS (NI VERGÜENZA). PERO CRECE
LA ESPERANZA

Por  Félipe Nicolás Yaryura Tobías
31/12/01

Los políticos argentinos del momento se parecen más a una de las plagas bíblicas que a una clase dirigente en condiciones de sacar adelante este país y reparar lo que ellos mismos hicieron.

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Cuando todos pensaban que el mamarracho no podía empeorar, nuestros políticos han continuado superándose a ellos mismos.

La verdad, que lo único que cabe lamentar son los muertos, pero tengo la convicción de que estamos presenciando, con muchísimo dolor y sacrificio, el nacimiento de un país realmente nuevo.

Formidable el desprecio general por los corruptos, a quienes pacíficamente la gente expulsa de los lugares públicos. Impresionante saber que todos ellos están escondidos debajo de sus camas, pues no pueden siquiera pisar la calle por temor a la humillación.

¡Miren que las cacerolas hacen ruido! Pero no parecen escucharlas. Los políticos continúan pensando sólo en ellos mismos y en sus propios intereses. Nada les importa fuera de su ombligo. Y lo mismo cabe para los distintos dirigentes gremiales y sectoriales en general.

¿Quiénes están a favor de las elecciones en marzo? Los que piensan que la pueden ganar: Ruckauf, Carrió, De la Sota, Puerta, seguramente Rodríguez Saa en algunas horas.

¿Quiénes están en contra? Los que saben que las pierden seguro: Menem, los radicales, el Frepaso.

¿Quiénes están a favor de mantener el tipo de cambio? Los que tienen interés en cobrar en dólares: las empresas de servicios privatizados, los proveedores del Estado y quienes de él viven.

¿Quiénes están a favor de devaluar? Los que deben en dólares, los exportadores, la “industria nacional”.

¿Quiénes quieren mantener el corralito? Los bancos y sus operadores.

¿Quiénes quieren levantarlo? Los que están en condiciones de llevárse la de los bancos.

¿Alguno de los distinguidos lectores de Legalmanía escuchó últimamente algún argumento, aunque no sea más que uno, de alguien que haya sostenido alguna propuesta que objetivamente no le convenga, pero que la considere mejor para el país?

No tienen vergüenza.

Pero a no preocuparse: cuiden sus familias, no asuman riesgos innecesarios y continúen empujando. Ya se están yendo.