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Señor
Presidente del Comité de la UCR de Almirante. Brown
Dr. Luis Mario Helfenstein
c/c al Sr. Presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica
Radical
c/c al Sr. Presidente de la UCR de la Provincia de Buenos
Aires |
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Cumplo en dirigirme a
Ud. y a las demás autoridades de ese Comité a fin de hacerles
llegar mi renuncia como afiliado a la Unión Cívica Radical,
solicitándoles su aceptación con la fecha de la misma.
Como ustedes saben,
desde mi niñez estuve ligado a ese partido por lazos familiares. Mi
bisabuelo, mis abuelos y mis padres fueron radicales y hasta mis
nombres ofrecen testimonio de ello. Me llamo Ricardo, atento la
amistad de mi padre con Don Ricardo Balbín y mi segundo nombre, Hipólito,
me fue dado en homenaje a nuestro primer presidente, el Dr. Hipólito
Yrigoyen. Más allá de tales vínculos, ya en mi primera juventud,
tomé la decisión de unirme a ese partido porque entendí que era
un bastión de la libertad, porque unía a quienes profesaban
diferentes credos o pertenecían a distintos sectores sociales y por
los fundamentos éticos que constituían su principal bandera.
Recuerdo, y hasta tal
vez añore, aquellos años en los que enfrentábamos a cualquier régimen
que atentara contra la libertad. Con mis pocas o muchas fuerzas
siempre repudié a todo acto autoritario, tanto que afectara a
nuestro país como a cualquier sociedad de nuestro mundo donde las
prisiones o la confiscación sean la política para con la
disidencia. Ello así, por la simple razón de que en mi casa y en
mi partido aprendí que cada vez que se ataca o daña a un hombre,
esto también me afecta a mí.
Sin embargo, con el
correr del tiempo fueron surgiendo diferencias de objetivos y de
procedimientos. No obstante, permanecí y continué luchando por
todo cuanto valoraba. Fui muchas veces criticado, mientras, según
mi óptica, prevalecía el electoralismo y profesionalismo sobre el
cuidado de los principios, al menos tal como yo los interpretaba.
En lo institucional, me
opuse a la reforma de la Constitución Nacional en el año 1994,
como así también a la decisión de afiliación del partido a una
organización internacional. También disentí con la última
alianza política que nos llevó al gobierno porque entendí que
primaban los fines electoralistas por sobre las homogéneas y
modernas propuestas que permitieran gobernar el país. Una
discrepancia fundamental ha sido la falta de cultura de gobierno,
con su correlato de la negativa de apoyo al presidente que todos habíamos
elegido. No está de más recordar mis propias experiencias en el
gabinete nacional.
Más allá de mi situación
personal, hay dos consecuencias que me permito señalar. La primera
es que creo que el país, en ese crucial momento, perdió una buena
posibilidad de evitar la terrible y dolorosa crisis actual. La
segunda, es que las diferencias se evidenciaron tan profundas que
resultaba imposible superarlas. Para no afectar al gobierno electo y
por razones de delicadeza, que entiendo también deben regir en la
política, me llamé a silencio.
Cabe agregar que a
partir de enero último hubo un decidido apoyo partidario hacia un
gobierno cuya actitud, según mi punto de vista, ha sido de
destrucción de las bases del sistema económico y que se encuentra
en las antípodas de lo que a mi entender requiere la recuperación
argentina: el respeto sin cortapisas a las instituciones, al estado
de derecho y a la seguridad jurídica.
No hay en esta carta
agravio alguno a nadie, ni siquiera a aquellos que fueron injustos
conmigo o que pudieron causarme mal. Simplemente me aparto por las
profundas diferencias existentes.
No obstante, en este adiós,
quiero ratificar, aún con mayor fuerza que nunca, mi adhesión a
aquellos ideales democráticos en los que me he nutrido, a la vez
que esta pasión por la libertad y por la justicia que da sentido a
mis días.
Para acompañar a esos
principios superiores, para servir a mi pueblo y en especial a los más
necesitados, creo que nada puede resultar mejor que la verdad, la ética,
y el conocimiento, junto a un serio, eficiente y disciplinado
esfuerzo para lograr el éxito.
Así, en tales términos
y desde el lugar que sea, continuaré luchando por mi país, por
toda su gente, por el estado de derecho y por la tolerancia a la
diversidad que son parte de mi ideario político.
Copia de esta renuncia
que envío a ustedes la remitiré de inmediato al Sr. Juez Federal
con Competencia Electoral de la Provincia de Buenos Aires, a fin de
que de la baja a mi ficha de afiliación a ese partido, con la fecha
de esta renuncia, en los términos del art. 25 de la Ley 23.298.
Saludo a ustedes con
toda consideración.
Lic. Ricardo Hipólito Lopez Murphy
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