|
Estas reflexiones lo son en reconocimiento a la labor de dos
argentinos:
Los señores Miguel Angel Troitinio y Emilio Guillermo Nani
Ambos, sin ellos saberlo, me enseñaron algunas cosas esenciales.
La certeza más importante hoy en Argentina, es que existe la
certeza de la existencia de la inseguridad, las disidencias están
sin duda y con certeza en, no su extensión, sino en su densidad.
Entonces, esa disidencia en cuanto a la densidad de la
inseguridad, que se expresa mas amplificada o repetida en reproches
que en propuestas atinadas, efectivas y comprobables, se extiende en
dos niveles, según cada inseguro: el local y el internacional, o el
barrial o vecinal y el nacional, o bien, la seguridad familiar y / o
la seguridad de la comunidad y,
esto es un grave error.
El tema, hoy es “cuanta y cuanto tiempo, cada vez, la
inseguridad me afecta”.
Y la cuantificamos en distintos ámbitos, según nos impacte
individualmente: el financiero, el social, el laboral, el político,
el bancario, el deportivo, el gremial, el corporativo, el ètico, el
mediático, el judicial, es decir, el todo. No estamos seguros, no
nos sentimos seguros, no hay seguridad ni en por quien vamos a
votar. No estamos ni seguros de que tengamos que votar y cuando.
Esto es seguro.
Es toda una patología, abrumadora por cierto, esto también es
seguro. La inseguridad abrumadora que nos cambia hacia un espacio más
amplio y por ello mas desconocido.- Y por desconocido, más
inseguro. Y así hasta esa especie de cinta de Moebius. Que se
presenta sin fin.
Entonces, con gran seguridad, surgen todos tipos de especialistas
en el tema, en la red, en la radio, en la realidad. El “reality”
es una forma de afrontar nuestra
inseguridad por
comparaciones que deseamos confirmen nuestras sospechas respecto a
todos los demás o al menos respecto a quienes mas están expuestos
en la vida pública. Y todo, así encarado y atendido en realidad
tiene toda la estética de una frivolidad, seguro. Al menos yo estoy
seguro.
Y el tiempo transcurre. Y en él, nuestra vida. Y ese tiempo, que
se nos escapa como el agua entre las manos, adquiere una dimensión
distinta según la edad o expectativas del inseguro. Sin importarle
a la mayoría el tiempo de “los demás”. Porque mi proyecto de
vida ha trastabillado, se ha opacado, se ha mutado, me ha
desilusionado por culpa de “esos otros”, entonces me abstengo de
todo compromiso que me sitúe fuera del marco de lo que hoy me
queda. Porque me es mas seguro.
Y, no me comprometo. No asumo una postura que conlleve un ejemplo
distinto. Porque me han enseñado, indirecta y continuamente, que en
Argentina no existen ni héroes, ni valientes ni sabios. Entonces
todos, todos, no son distintos a como yo me muestro que soy.
Esto es la forma más enferma de expresión de la anomia. Y no
deseamos aceptar que lo que nos sucede ocurre por ser nosotros parte
coherente del todo que rechazamos como ajeno a nosotros.
El enfermo es el otro. No yo.
Los enfermos, los indignos, los corruptos son ajenos a mi vida, a
mis acciones, a mis omisiones a mi desinterés por ello y su suerte.
Y, así nos vá.
La vida publica de quienes están expuestos en ella, es el
producto de toda una comunidad que la construimos y la integramos
con énfasis, aunque nos vayamos. Irse es asumir un curso de cura a
distancia. Irnos no nos cambia. Recuerdo un diálogo de un film :
“ le presento al señor, es argentino y de Buenos Aires pero, no
tema, no ejerce.”
El más veraz micro film de lo que es la comunidad argentina se
puede apreciar en todos sus detalles en un instituto que los
abogados y la jurisprudencia denomina como de “personalidad jurídica
restringida”, que nació con una vieja y sabia ley que nadie puede
hoy tener el suficiente poder para sustituirla, la ley 13.512, que
creo el “Consorcio de Copropietarios”, y la vida de este ente es
una foto dinámica de la vida en común de los argentinos. Aún hoy.
Cualquier periodista o analista, psicólogo, sociólogo o politólogo
del extranjero lo puede corroborar, asistiendo a esa vida en común
de estos consorcios. Solo así podrá medir y comprender a los
argentinos.
Deseo presentar un ejemplo de cómo, en algunos lugares del
mundo, se “ataca a la propiedad privada” y , que de implantarse
medidas similares en Argentina, el tema causaría un escozor
inimaginable; veamos, en esos lugares que menciono, que por cierto
es donde vive gente que no ama la democracia ni la justicia, cuando
un señor se propone comprar un inmueble en un condominio, esto se
puede ver imposibilitado por decisión de los demás copropietarios,
que tienen el derecho
de oponerse al traslado del dominio, simplemente, porque no desean
que el posible comprador se convierta en su vecino en el consorcio.
En mi opinión, la vigencia de ésta facultad de los
copropietarios es un instrumento magnifico para decidir en donde y
con quien se quiere convivir. En nuestro país una iniciativa en tal
sentido sería un elemento sumamente perturbador para la convivencia
y de una falta total de vigencia de los tan traídos derechos
humanos, cosa que no comparto.
He traído a colación este ejemplo para que podamos medir la
actual sensibilidad social que padecemos por nuestra culpa,
confundiendo los derechos conmutativos con la denominada justicia
social, que de social tiene muy poco y de justicia, según quien se
beneficie.
Y, esforzado lector, con el tema de la seguridad esta pasando
algo parecido. Mucha gente compra mas candados y pone por todos
lados nuevos circuitos cerrados para vigilar que no le ocurran cosas
y, el problema está en otro nivel, ese nivel es lo que ocurre en
todo el mundo, donde las mejores tecnologías han sido capturadas
por mentes manos y recursos criminales que pretenden la destrucción
de cualquier sistema jurídico de transparencia del trafico jurídico
y la erosión del fruto del talento y del trabajo utilizando a esos
instrumentos en actividades destructivas de las comunidades por
acciones criminales en gran escala, donde la información es
utilizada como acceso del conocimiento de formas innovadoras de
destrucción de valores muy esenciales, como la certeza de la
efectividad de los actos de la justicia y del patrimonio y acuerdos
entre las personas, que son los contratos y, si estos no son
posibles, nada es posible. No es posible construir desde la
iniciativa particular nada duradero ni certero y menos aún, la
seguridad de todos y cada uno.
Si Argentina, no se incluye en lo que es el nuevo trabajo, las
nuevas fronteras de los legitimo y lo ilegítimo y no actúa en un marco multidimensional continental, que es la
nueva realidad, sus paradigmas obsoletos, no serán la génesis de
un futuro mas certero, es decir, poder disponer de certeza respecto
al fruto del trabajo de
todos y de los mejores espíritus y talentos que, no tienen los
tres, porque estar en pugna, como sucede en las reuniones de
consorcio.
La seguridad, no es un tema que se debe subsanar ex post facto,
como en los incendios donde así actúan los cuerpos de bomberos. La
seguridad se debe obtener con medidas preventivas, de tal magnitud
que se deben articular desde lo continental a lo doméstico, y sin
abdicar de nuestros genuinos valores, porque las nuevas amenazas,
han dejado de ser tales, son realidades criminales donde se erosiona
no solo la credibilidad de los sistemas que sostienen al trabajo,
como el sistema financiero y bancario, sino también se destruyen el
futuro de lo que hoy usted, señor lector, construye desde su lugar
de empleo, ya sea profesional, emprendedor y responsable de una
pagina o sitio de la red, como éste, que comete el desatino de
tolerarme.
Y ese marco continental, está teñido de tres elementos
esenciales con un común denominador, los tres elementos son; las
telecomunicaciones y otros dos sistemas, el sistema de seguridad e
inteligencia y el sistema de defensa; el común denominador es solo
uno y simple pero tremendo, el bien común y esto me lo enseñó
un caballero en una disertación, se llama Miguel Ángel Troitinio,
y el lugar donde expuso fue la Escuela de Defensa del Ministerio de
Defensa.
Me han comentado que sigue en su lucha por construir, con un puñado
de compatriotas. Y también me cometan que otro compatriota, desde
otro espacio sigue en igual lucha, se llama Emilio Guillermo Nani.
Deseo que tengan éxito.
Y ayer los recordé, a ambos, que tienen distinto temperamento
pero igual pasión, luego de una reunión de consorcio, oportunidad
en que el bien común, volvió a estar ausente y nació mi necesidad
de escribir éstas modestas reflexiones, por ellos.
Juan de Dios Romero
Noviembre de 2002-.-
Buenos Aires – Argentina.
E mail : juan869@hotmail.com
|
|