$ 50.000.000.000 DE IMPUESTOS EN EXCESO

Por Félipe Nicolás Yaryura Tobías
04/07/01

De los $ 60.000.000.000 de evasión tributaria, el Estado “sólo” necesita 10.000.000.000 para equilibrar sus finanzas. ¿Por qué tenemos un sistema tributario diseñado para cobrar 50.000.000.000 de más? 

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El lunes 2 de julio de 2001 Roberto Alemann y Mariano Grondona disertaron en un encuentro patrocinado por el diario La Nación y el Banco Urquijo (y muy bien organizado por Open Group) acerca de la coyuntura argentina actual.

Como dato sobresaliente, el economista planteó el siguiente escenario: el Estado tiene un presupuesto anual del orden de los $ 100.000.000.000 (pongo todos los ceros para que se entienda bien de qué hablamos: miles de millones de dólaes). De estos, recauda aproximadamente 90.000.000.000, mientras que unos 60.000.000.000 son evadidos de distintas maneras. Si de los 60.000.000.000 distraídos al Fisco, se lograra recuperar al menos 10.000.000.000, los problemas de déficit desaparecerían, bajaría el riesgo país, Argentina recuperaría su crédito internacional, bajarían por consiguiente las tasas del financiamiento, etc, etc.

Ahora bien, desde el sector privado, quisiera ver la otra cara de la moneda: la realidad es que nuestro país tiene un sistema tributario diseñado para cobrar nada menos que un 50% más de impuestos que lo que realmente necesita.

(Noten los lectores que –sólo para esta nota- estoy actuando como si el Estado realmente necesitara semejante cantidad de dinero, cuando en realidad debería efectuar muchísimas economías adicionales y pedir menos a la gente. Pero por ahora dejémoslo ahí).

Consecuencias inmediatas del desfasaje enunciado:

·         Quienes pagan sus impuestos, sea por convicción moral o porque no tienen como eludirlos, en realidad están pagando un 50% más de lo que les correspondería.

·         Si trasladáramos estos números fríamente y sin aplicar criterio progresivo alguno a la escala actual, tendríamos que el IVA sería del 14%, la tasa de ganancias del 23,5%, los impuestos laborales (entre aportes y retenciones) no más del 33% del sueldo de bolsillo del empleado...

·         Todo ese dinero que el sector privado “ahorraría” iría en buena parte a aumentar el consumo, mejorando la actividad economica. Otra buena parte se volcaría al ahorro, aumentando los recursos financieros del sistema y bajando por ende las tasas. Con todas las consecuencias anheladas por cada persona que suscribe el concepto del “círculo virtuoso”.

·         Ninguna duda cabe de que subirían algunos precios, pero pienso que más bien esto ocurriría con los que están severamente castigados, fundamentalmente los sueldos, ya que toda la economía nacional está trabajando desde hace varios años a mucho menos ritmo del que realmente podría. Y no debemos temer a la suba de sueldos: en primer lugar, porque con el nivel actual de desempleo, su efecto no sería inmediato; en segundo lugar, porque la suba de la capacidad adquisitiva de la población en general sólo tiende a mejorar la actividad económica; pero antes que todo ello, por evidentes razones morales, fueren cuales fueren las consecuencias.

Claro que si se preguntara a un economista ortodoxo qué hacer en esta circunstancia, contestaría que debe lucharse contra la evasión y sólo una vez equilibradas las finanzas, bajar los impuestos.

No estoy de acuerdo.

No veo por qué razones la parte sana y contribuyente de la población debe soportar las consecuencias de la conducta ilegal de la restante, mantenida al amparo de la corrupción e ineficiencia del sector estatal , que precisamente es mantenido y sostenido por la primera.

Debemos continuar reflexionando sobre estos puntos, porque en ellos se encuentran parte de las causas del actual atraso de nuestro país.

Si trasladáramos