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(PRIMERA PARTE).
A lo largo de su historia,
la Humanidad tuvo que afrontar los desafíos que la misma naturaleza le deparaba, pero
como si éstos no fueran suficientes, decidió asumir emprendimientos audaces que en los
últimos
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| años se multiplicaron en forma geométrica gracias a los mismos avances
científicos y tecnológicos que aquéllos propugnaran. Estos emprendimientos
constituyeron verdaderos "saltos" en la historia del hombre. Así podríamos
calificar el viaje a América (a las Indias, en realidad), o la investigación nuclear, o
el primer viaje a la Luna. En épocas pasadas, el avance científico (en cualquiera de sus
campos), no era tan veloz como en la actualidad, y los cuestionamientos éticos y
religiosos podían acompañar, de alguna manera, este progreso. Sin embargo, a partir de
los últimos 30 años, diversos fenómenos como la fecundación "in vitro", la
clonación, y la manipulación genética, se han cristalizado prescindiendo de aquellas
opiniones, a punto tal, que ni siquiera existe legislación al respecto. |
En la Argentina, como en todos los países en vías de
desarrollo, estas investigaciones científicas son conocidas sólo por la divulgación
mediática proveniente del primer mundo, o de la lectura de la revista
"Science". Entonces, los problemas urgentes y primitivos que asolan la región
hacen prácticamente imposible, o a primera vista innecesario, sumergirse en debates que
aparentemente nada tienen que ver con nuestras realidades científicas, sociales y
culturales.
Este desfasaje que existe entre los EEUU, por nombrar un país, y
la Argentina, no impedirá como nunca lo impidió- que en un futuro seamos
"consumidores" de los productos que allí se elaboren. Como somos consumidores
de Microsoft, por ejemplo.
Una sana inteligencia política induce a pensar la conveniencia
de debatir y de intervenir (en la mayor medida posible), en toda investigación
científica y en sus circunstancias éticas, legales y económicas.
¿Qué es esto del Proyecto Genoma Humano (PGH), y qué
tiene que ver conmigo?
El genoma es el conjunto de genes de la especie. El
"gene", es un elemento que condiciona la transmisión de un carácter
hereditario determinado. Entonces, esto del PGH no sólo tiene que ver con nosotros, sino
también con nuestros antepasados y con nuestra descendencia.
Básicamente, el PGH pretende determinar la secuencia completa
del genoma humano. Hacer un "mapa" del material hereditario de nuestra especie.
Esto dará respuestas detalladas de los principales fenómenos de la vida, por ejemplo,
todo aquello referido a la evolución o las patologías.
Respuestas que tendrán consecuencias inmediatas en el campo de
la medicina (diagnósticos, tratamientos, terapias), en la computación, y hasta en la
robótica.
Hay otras consecuencias que también tienen que ver con nosotros,
ligadas por ejemplo, a la intimidad genética (de nuestra información genética), que en
un futuro próximo podría quedar a disposición de empresas, organismos estatales, o
archivos policiales, de la misma manera y con la misma facilidad con que aquellos acceden
a nuestros análisis de sangre o de orina. Pero sobre esto hablaremos más adelante.
Concentrémonos por ahora, en los avances científicos.
El PGH comenzó como una investigación oficial en los
EEUU
Pero en la actualidad los mayores avances los ha
conseguido una empresa privada ("Celera Genomics"), que acaba de anunciar haber
completado la secuencia del código genético humano.
Este no es un detalle menor, puesto que el proyecto original
había dispuesto de una importante partida económica para investigar y elaborar informes
referidos a las cuestiones éticas que habrán de suscitarse, mientras que las empresas
privadas no.
De hecho, a pesar de que el PGH es anterior (trabaja desde 1990),
la firma de Craig Venter lo ha dejado relegado, al completar con un año de antelación la
secuencia del código de la vida.
Esta secuencia facilitará el estudio de los genomas, y como una
primera aproximación podemos abordarla así: En cada núcleo de las células humanas se
encuentra toda la información genética de un ser humano. "Desplegando" un
cromosoma, los investigadores obtienen el ADN (que contiene los códigos genéticos, y que
está formado por cuatro componentes: la Adenina, la Timina, la Guanina y la Citosina).
Luego se ingresa el ADN en una máquina secuenciadora que separa cada componente, y a
través de un láser se descifra automáticamente la secuencia.
Lo sospechoso del anuncio de "Celera", es que esta
empresa comenzó la investigación en 1999, es decir, 9 años después que el original
PGH, y ya anunció poseer el mapa genético. Hurgando, se puede advertir que Celera se
asoció con "Perkin Elmer Corporation", especializada en computadoras, que
también suministraba a PGH, aunque probablemente con el mismo retraso que lleva su
investigación.
A nadie escapa el colosal negocio
Que significa dominar el campo genético. La
solución, por ejemplo, de todas las enfermedades hereditarias, de la obesidad o del
cáncer, quedará en manos de aquellas empresas privadas. Las huellas dactilares del año
2005 se reemplazarán por nuestro mapa genético. Podremos (o podrán) saber y disponer
con exactitud de conocimientos sobre nuestra persona desde el mismísimo momento de la
concepción. Hay empresas que ya patentaron genes (hasta hoy, aproximadamente se
patentaron 7000 genes sobre un total de 100.000).
Corremos el riesgo de que paralelamente a los formidables
beneficios que nos aportará este proyecto, la información genética termine siendo
utilizada para discriminar a individuos o comunidades enteras. Por eso la necesidad del
debate.
Continuaremos...
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