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La Corte Suprema
de Justicia de la Nación se pronunció en una reciente
sentencia en contra de la prepaga Hospital Alemán, y a favor
de una afiliada (demandante en la causa), trasplantada hepática,
condenando a la primera por violación a derechos
constitucionales como el de la salud y el de los
consumidores.
En 1988 sufrió la
accionante una hepatitis fulminante y debió hacerse un
trasplante de hígado urgente en el Presbiterian University
Hospital, de Pensilvania. Durante los dos años siguientes, la
empresa de medicina prepaga a la que estaba afiliada le
reconoció una parte de los remedios -carísimos- que tuvo que
tomar para recuperarse. Pero en un momento, argumentando que
había cambiado sus reglamentos internos, la compañía
se negó a seguir cubriendo el gasto. La mujer presentó la
demanda en 1992 y ahora la Corte Suprema ordenó que la
indemnicen.
El juez de primera
instancia, Luis Alvarez Juliá, le dio la razón a medias:
mandó a la Asociación Civil Hospital Alemán a que reembolsara
una parte de la plata gastada en remedios. Luego, la Sala
H de la Cámara de Apelaciones -con los votos de Jorge
Giardulli y Elsa Gatzke Reinoso de Gauna, más la disidencia
de Claudio Kiper- revirtió el fallo y rechazó la demanda
contra la empresa en forma completa.
Fue así que el
caso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia. Con los votos
de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Carlos Fayt,
Antonio Boggiano, Guillermo López y Adolfo Vázquez, dispuso
que sea otra sala de la Cámara Civil la que dicte en los próximos
meses la sentencia definitiva.
Esa nueva sala va
a decidirse por sorteo y su actuación va a estar limitada por
lo que ya resolvió la Corte: que la razón la tiene la
afiliada de la prepaga. Es decir, tendrá que fijar el
monto de la indemnización.
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