LA ESTAFA CONTINUA

Por Fortunato J. Canevari *
15/12/00

Los primeros días de noviembre, nuestro país se encontraba absolutamente confundido. Amenaza de cesación de pagos, sensación de ingobernabilidad, fuertes reclamos sociales. Eramos un barco a la deriva, en medio de una tormenta. Había temor de naufragio. Se llegó al pico de tensión con una muerte en la provincia de Salta.

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Se esperaba con ansiedad la palabra enérgica y alentadora del capitán del barco. El viernes de esa semana compleja, se anunció que se escucharía esa palabra. Muchos argentinos nos ilusionamos con que a partir de esas palabras, se iniciaría el tránsito por el camino que nos sacaría paulatinamente de este caos económico y moral en el cual estamos navegando.

Soñamos con escuchar medidas contundentes que permitirían adelantar el cumplimiento de la ley de solvencia fiscal para el año próximo, obteniendo cuanto antes el déficit cero y mostrando así la voluntad de cambio, generando la ansiada confianza. Medidas que nos llevaran a volver atrás con el tercer senador. Medidas tendientes a la reducción de la cantidad de diputados en el Congreso. Medidas tendientes a la eliminación de la Jefatura de Gabinete y a la racionalización de la burocracia de algunos Ministerios, como quizás el de Trabajo, que no se sabe muy bien que funciones cumplen.
Medidas que indicaran la voluntad de vender activos del Estado que no justifican su mantenimiento. Medidas que transformaran al Ministerio de Relaciones Exteriores en el mejor vendedor de nuestros productos en el mundo. Medidas generales para lograr la tan nombrada eficiencia en el sector público, eficiencia generadora de ahorros genuinos, dejando de lado los ajustes incoherentes. Medidas orientadas a determinar si es necesario contar con tantos organismos estatales, que parecen de otras épocas. Medidas que indicaran el nuevo rumbo para nuestro golpeado país.

Nuestras ilusiones de escuchar esas palabras se esfumaron. Qué escuchamos?
Nada. En vez de eliminarse el déficit fiscal acortando los plazos previstos por la ley,  se cambia la ley, se estira el plazo y se aumenta el déficit. En vez de plantearse objetivos de menor gasto, se lo congela. Y todos sabemos lo mal que funcionan las heladeras estatales. En vez de eliminarse jubilaciones de privilegio, se pretende eliminar la PBU, poniéndole el moño al mayor saqueo que hemos sufrido los argentinos con la jubilación estatal.

En vez de tomarse medidas concretas, después de más de diez meses de gobierno, se crean "comisiones que eleven diseños no vinculantes sobre reforma tributaria". Es así como se pretende el "impulso contundente al plan económico, el que votó la gente, el que se puso en marcha el 10 de diciembre"?.

También escuchamos que se interviene el ANSES para mejorar su eficiencia.
Pero, quien administra hoy el ANSES? No son funcionarios de este gobierno? Y quién será el interventor del ANSES? Un funcionario de este gobierno? Porqué no se fue eficiente desde un principio?

Y el PAMI? Se prorroga la intervención. Según el gobierno, el PAMI está mejor. Según los jubilados, está igual o peor. Parece que hay cuatro mil empleados de más. Hay cuatro mil empleados de más o el ajuste que proponen las autoridades es equivalente a cuatro mil empleados? Será por esto que lo están sacando del Presupuesto? Si algo no está en el Presupuesto, suena a
falta de control. O a corrupción.

Pero aún nos quedaba una esperanza. Que los gobernadores, en representación de sus provincias, acompañados por intendentes y concejales de todo el país, se opusieran firmemente a estas propuestas, reclamando el cumplimiento de la ley de solvencia fiscal. Y más todavía, que de ellos surgieran las propuestas de racionalización, tan necesarias en sus provincias. Pero no, nuevamente la decepción. No sólo no se rechaza lo propuesto, sino que, en una clara demostración de los principios que regulan la actuación de estos dirigentes, plantean nuevas exigencias para aceptar las medidas anunciadas, exigencias que se resumen en mayores fondos, que con el paraguas de planes de trabajo y seguros de desempleo, servirán para seguir financiando el enorme descalabro en que hoy han sumergido al país.

Y con un cierre realmente insólito: la cláusula adicional que establece que "ante una situación grave", que afecte los servicios de salud, educación o seguridad, se puede solicitar la autorización para gastar más. Cómo definen hoy la situación? No es grave?

Siempre gastar más. Alguna mención a bajar el costo del aparato político? Por supuesto que no. De eso no se habla. El presupuesto para el año próximo es, finalmente, el último capítulo de esta agresión intelectual a la que los dirigentes políticos nos someten cada día. La forma legal con la cual nos siguen exprimiendo, alimentando su incapacidad e ineficiencia. El hasta hace unos días nefasto déficit fiscal, el referente por el cual se tomaron todas las medidas desde que asumió este gobierno, el capítulo más relevante de la tan nombrada herencia recibida, hoy es el remedio que curará nuestros males e impulsará el crecimiento. Tendrá alguna relación el mayor déficit presupuestado con el hecho de que el año próximo es un año electoral?

Hasta cuándo vamos a soportar los argentinos esta situación? Cuando tomaremos conciencia de que en la democracia el poder es de los ciudadanos?
O seguiremos eligiendo como hasta ahora?

Parafraseando al genial e inolvidable Tato Bores en "La Leyenda continua", el drama que nos ofrece la dirigencia política y que nos mantiene desconcertados y sumidos en esta lamentable situación, tiene su título: "La estafa continua".

(*) Ingeniero Industrial