|
Este
país no tiene cura.
En
medio de la catástrofe económica y social más pronunciada de las últimas
décadas, un "grupo de ciudadanos" convoca por mail a reunirse
un día de éstos en Plaza de Mayo y, en el momento del toque de campanas
de la Catedral, proceder a un aplauso generalizado.
Para
colmo de males, este mail me llegó ya varias veces, enviado no sólo por
algunos amigos radicales fanatizados, sino también por otros que no lo
son y de quienes mantengo un elevado concepto.
Creo
que pueden adivinar que no estaré presente en la anunciada demostración
de afecto.
Es más:
pienso que se trata de una convocatoria manipulada al mejor estilo delarruísta:
nada dice el gobierno. Si sale bien (o sea, si van más de 2.000 personas)
los medios oficiales y los diarios de Yrigoyen destacarán en sus primeras
planas cómo la "mayoría silenciosa" apoya las medidas económicas.
Si sale mal, nadie dirá nada y el gobierno no asume ni sufre costo político
pues no participó del llamado.
Pero
mi actitud merece también algún justificativo adicional.
Dos
son los ejes centrales de la invitación: apoyar el "déficit
cero" y manifestarse en contra de los piquetes.
Respecto
de lo primero, siempre sostuve que más importante que no tener déficit
es no andar despilfarrando el dinero que se tiene, sea recaudado o
prestado. La principal causa del riesgo país elevado (que mide justamente
las siderales tasas de interés que debería pagar la Argentina para
fondearse) no es la falta de superávit, sino el mal empleo que se hace de
los fondos públicos. El principal componente de la deuda pública, con
los años, son los intereses que hemos debido pagar. Intereses fundados en
un capital utilizado en pagar jubilaciones de privilegio, contratos
corruptos, sueldos de ñoquis y en general una estructura burocrática
ineficiente y desviada.
Respecto
de lo segundo, desde ya que a nadie divierte tener sus rutas y calles
cortadas, pero poco tengo para reprochar a quienes se manifiestan de este
modo ante el hambre, la miseria, la falta de trabajo, la desesperanza y la
delincuencia de la que ellos son víctimas, no causantes.
En
este mismo país hace algunos años, o ahora mismo en otros países, esta
clase de reclamos se traducen en bombas, secuestros extorsivos, grupos
armados y revueltas sangrientas. Menos mal que aquí sólo cortan algunas
calles durante algunas horas.
Entonces,
nada tengo para aplaudir.
|