CONVOCATORIA PARA... ¡¿APLAUDIR AL GOBIERNO?!

Por Félipe Nicolás Yaryura Tobías
08/08/01

Circula en estos días una insólita convocatoria a concurrir a Plaza de Mayo "en silencio" y efectuar un aplauso general. A no preocuparse: el gobierno asegura la presencia de ambulancias psiquiátricas.

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Este país no tiene cura.

En medio de la catástrofe económica y social más pronunciada de las últimas décadas, un "grupo de ciudadanos" convoca por mail a reunirse un día de éstos en Plaza de Mayo y, en el momento del toque de campanas de la Catedral, proceder a un aplauso generalizado.

Para colmo de males, este mail me llegó ya varias veces, enviado no sólo por algunos amigos radicales fanatizados, sino también por otros que no lo son y de quienes mantengo un elevado concepto.

Creo que pueden adivinar que no estaré presente en la anunciada demostración de afecto.

Es más: pienso que se trata de una convocatoria manipulada al mejor estilo delarruísta: nada dice el gobierno. Si sale bien (o sea, si van más de 2.000 personas) los medios oficiales y los diarios de Yrigoyen destacarán en sus primeras planas cómo la "mayoría silenciosa" apoya las medidas económicas. Si sale mal, nadie dirá nada y el gobierno no asume ni sufre costo político pues no participó del llamado.

Pero mi actitud merece también algún justificativo adicional.

Dos son los ejes centrales de la invitación: apoyar el "déficit cero" y manifestarse en contra de los piquetes.

Respecto de lo primero, siempre sostuve que más importante que no tener déficit es no andar despilfarrando el dinero que se tiene, sea recaudado o prestado. La principal causa del riesgo país elevado (que mide justamente las siderales tasas de interés que debería pagar la Argentina para fondearse) no es la falta de superávit, sino el mal empleo que se hace de los fondos públicos. El principal componente de la deuda pública, con los años, son los intereses que hemos debido pagar. Intereses fundados en un capital utilizado en pagar jubilaciones de privilegio, contratos corruptos, sueldos de ñoquis y en general una estructura burocrática ineficiente y desviada.

Respecto de lo segundo, desde ya que a nadie divierte tener sus rutas y calles cortadas, pero poco tengo para reprochar a quienes se manifiestan de este modo ante el hambre, la miseria, la falta de trabajo, la desesperanza y la delincuencia de la que ellos son víctimas, no causantes.

En este mismo país hace algunos años, o ahora mismo en otros países, esta clase de reclamos se traducen en bombas, secuestros extorsivos, grupos armados y revueltas sangrientas. Menos mal que aquí sólo cortan algunas calles durante algunas horas.

Entonces, nada tengo para aplaudir.