BUENO, SÍ, GANÓ LA BRONCA:
AHORA... ¿QUE SIGUE?

Por Felipe Nicolás Yaryura Tobías
15/10/01

Malas noticias para quienes jamás pensaron en dedicarse a la política: ahora deberán hacerlo aunque no les plazca.
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Los argentinos hemos amanecido atosigados por las redundancias y obviedades con que la mayoría de los medios y comentaristas nos sepultaron durante la tarde-noche de ayer.

Cierto es, y un poco preocupa, que algunos de los principales canales de aire prefirieron pasar alguna película antes que dedicar sus valiosos minutos a informar sobre el resultado electoral. Pero esa actitud, legítima por otra parte, también es un modo de decir algo parecido a lo que una tercera parte del electorado, entre abstinentes, blancos e impugnados quiso comunicar.

En esta misma columna dijimos que no compartíamos la actitud de votar en blanco en forma colectiva y menos aún la de proponer o hacer campaña para que la gente obre de tal manera. Creemos que esa conducta, sin la compañía de un compromiso ulterior e inmediato de hacer algo para que las cosas cambien, presenta flancos éticos muy visibles.

Basta imaginar, para descartar por el absurdo, lo que ocurriría si tal campaña fuese absolutamente exitosa: nadie vota, o todos lo hacen en blanco, o es tal el porcentaje de prescindentes que un 10% del electorado termina dirimiendo los cargos principales del país.

Nos preguntamos entonces qué comienza hoy.

El día después del triunfo del "voto bronca" debería marcar el comienzo de nuevas formas de participación ciudadana.

Así como un par de siglos atrás algunos criollos, llegado el momento, debieron entregar su vida por la libertad; o hace menos de 60 años varios millones murieron en una conflagración mundial que también involucraba la supervivencia de algunos modos de vida tal como los conocemos, se dan situaciones y oportunidades en que es menester volver a realizar sacrificios en función del bien común e incluso del futuro mismo de quienes aún ni siquiera han nacido.

Lamentablemente, nosotros no hemos elegido que la realidad nos convoque de tal manera, ni hemos tampoco elegido el momento. Estos son, simplemente, hechos.

Aquí y ahora, afortunadamente, no se trata de arriesgar la vida en combate ni marchar a un frente de batalla. Lo que hace falta es tiempo, dedicación y compromiso.

Y quienes deben entregar estas tres cosas son precisamente los mismos, la gran mayoría, que hasta el día de hoy no se ocupaban de estas cosas, sino que permanecían ajenos a la vida pública.

Esta será, tal vez, la consecuencia y respuesta al voto de la bronca.