EL BIG BANG DE LA DIRIGENCIA POLITICA

Por Fortunato Canevari
26/02/01

Que la dirigencia política argentina ha defraudado las expectativas de la ciudadanía entera no es decir nada nuevo. Los resultados hablan por sí mismos. Y a pesar del reclamo cada vez más sostenido para que se produzca el cambio necesario, dichos dirigentes no se dan por enterados.

Y lamentablemente, de quienes se espera más liderazgo para interpretar y conducir el reclamo mencionado, son los que, por el contrario, más muestran el espíritu corporativo que guía las conductas de los políticos de nuestro país. Me refiero concretamente a los dichos del Dr. Alfonsín, expresados en una entrevista que se publicara en La Nación a principios de febrero de este año. Lo que se expresa en la nota es una síntesis perfectamente lograda de los principios que orientan la vida de los políticos y su falta de visión y capacidad para la conducción de nuestro destino.

Frases dignas de la década del 60; la fobia a los EEUU.; el coqueteo con la izquierda castrista; el tinte ideológico con que se tratan todos los temas, privilegiando ideologías obsoletas por sobre los intereses del país; la melancolía por las empresas estatales; la constante mención al neoliberalismo de la década pasada. A propósito: Cuál es la definición de neoliberalismo? No estamos en presencia de esas palabras o frases que alguien dijo alguna vez y quedaron prendidas del lenguaje de todos los días sin que nos hayamos puesto a pensar si realmente tienen un significado? Es el neoliberalismo verdaderamente una ideología? El liberalismo siempre fue el liberalismo.

Pero volviendo al tema principal, en dicho reportaje el Dr. Alfonsín dio algunas respuestas que por su claridad y contundencia, deberían haber generado algún tipo de reacción en la ciudadanía, en relación a nuestras esperanzas y, sobre todo, en relación a lo que debemos hacer si realmente existiera el compromiso de buscar la salida a esta decadencia a la que nos tiene encadenada la actual dirigencia. Pero hasta el momento esa reacción no se produjo.

Una de las respuestas fue, respecto al momento de esperar una reactivación de la economía: " Para que verdaderamente llegue a la gente va a ser más para el año que viene. Pero también en el último trimestre de este año. Desgraciadamente después de las elecciones." Con esta respuesta nos muestra la razón de ser de los políticos argentinos: las elecciones, el poder por el poder mismo. El lamento por el atraso en la llegada de la reactivación, no porque la situación continúe afectando en forma dramática la calidad de vida de muchos argentinos sino porque será afectado su proceso electoral. Llegada de la reactivación que es cada vez más borrosa a la luz de las incoherencias que se observan día a día.

Las otras respuestas se refieren a la elección de los senadores y su relación con el caso de los supuestos sobornos en el Senado. Expresa en una de ellas, refiriéndose a dicho escándalo, que el mismo " no se convertirá en un problema electoral para la Alianza porque a la gente le preocupan más temas como la desocupación o los problemas sociales". A la gente, es decir, a nosotros, los ciudadanos, los que sostenemos la actividad política, sí que nos preocupa el tema del Senado porque si no se resuelven temas como ese, nunca resolveremos  temas como la desocupación o los problemas sociales, problemas generados por la incapacidad, ineficiencia y corrupción de la propia dirigencia política. Si no se resuelve el tema del Senado, si no volvemos a confiar en la Justicia, se mantendrá el ambiente de sospecha y descreimiento en quienes hacen de la política su fuente de enriquecimiento y será muy difícil encontrar la solución a todos los problemas, incluso los sociales. Por supuesto que también nos preocupan los temas sociales. A todos nos están afectando, en mayor o menor medida. Por el contrario, a los únicos que parece no preocuparles es a los dirigentes políticos porque la duración de este proceso recesivo ya está adquiriendo el status de insólito y no se observa realmente que se estén tomando las medidas que corresponden. De lo que sí se preocupan es de tratar de mantener sin fisuras la corporación política y sus privilegios.

Y la respuesta final, el broche de oro. Ante la actitud que deben tomar los senadores salientes, frente a la oportunidad de iniciar el proceso de cambio en la actividad política, ante el reclamo de la ciudadanía por gestos que expresen esa voluntad de querer reformar la política, concretándolos en el paso al costado de sus intenciones reeleccionistas, el Dr. Alfonsín responde: " Pienso que primero es el partido y luego la gente los que deciden sobre los candidatos."

Es decir, la gente ( otra vez la gente, no los ciudadanos), no cuenta. Su opinión no vale. Sólo debe limitarse a elegir entre los candidatos que el partido decide presentar. Decisión que se fundamenta en criterios que convienen a los objetivos e intereses de quienes manejan discrecionalmente los partidos políticos. A quienes designan los candidatos no les importa que alguno de los postulantes esté cuestionado por el motivo que sea. Lo importante para ellos es que convenga al partido. La gente ( la ciudadanía) cuenta sólo para el día del voto. Y esto no es proscripción. Es cierto que para el caso del escándalo del Senado no hay condenas judiciales. Es más, nunca las habrá. Es un enfoque de otro tipo: honorabilidad, grandeza, hombría de bien.

Ahora bien, con estas declaraciones de quien es uno de los máximos referentes políticos de la actualidad, es sensato esperar avances en la reforma política? Es sensato esperar que la ciudadanía demuestre mayor interés en participar en los partidos políticos?

La teoría del Big-Bang explica el origen del universo mediante una gran explosión, cuyos efectos aún persisten, al detectarse todavía el alejamiento cada vez más veloz de las galaxias más distantes. Para nuestra dirigencia política podemos definir un proceso similar: el Big-Bang de la clase política. La dirigencia política se sigue alejando de la ciudadanía, ensanchando permanentemente la brecha que nos separa de ella.

Hasta cuando durará esta expansión? Se darán cuenta los políticos de su alejamiento e invertirán el movimiento, acercándose a nosotros, definiendo de una vez por todas un rumbo para nuestro sufrido país? Algunos científicos plantean para el universo, el Big-Crunch, que dice que en algún momento la expansión de las galaxias finalizará y se iniciará el proceso inverso, con el acercamiento de todas las galaxias al punto inicial. Se iniciará el Big-Crunch político? Por el momento, las señales indican lo contrario.

Y mientras dure este fenómeno, que debemos hacer nosotros, los ciudadanos? Los dirigentes políticos plantean que nos acerquemos a los partidos políticos. Pero esto es caer en la boca del lobo. Basta escuchar a los dirigentes de las juventudes de los partidos para darnos cuenta de que pretender cambiar algo hoy, desde los propios partidos, es ilusorio. Creo que deberíamos hacer dos cosas. Ante todo, estar atentos a que la brecha no sea ocupada por oportunistas. Pero fundamentalmente, debemos tomar conciencia de cual es la situación. Esta es la clave de la solución: una toma de conciencia que nos permita salir de la trampa en la que estamos inmersos, que nos mantiene en un círculo vicioso, discutiendo siempre los mismos temas una y otra vez, engañados por las mismas palabras: Hay que sentarse a debatir! Hay que buscar los consensos necesarios! Hay que lograr una gran concertación de todas las fuerzas políticas! Debemos juntarnos en una gran mesa de concertación! Hay que crear un Consejo Económico Social para discutir las soluciones! Hay que encarar el diálogo social!

Cuántas veces hemos escuchado estas palabras y que pocas o ninguna solución! Creo que ha llegado la hora de decir basta. Los consensos ya están, el debate está agotado: toda la ciudadanía está de acuerdo en que es necesario un cambio profundo y definitivo en la dirigencia política, en sus métodos de trabajo, en sus intereses corporativos y en su visión cortoplacista con que administran a nuestro país. Los únicos que no detectan este consenso generalizado son los políticos, quienes montados en sus "galaxias de soberbia", acompañados por una dirigencia gremial confundida y obsoleta, se alejan cada vez más y más de la realidad, discutiendo entre ellos, echándose culpas mutuamente en un juego ridículo y de nunca acabar.

Como indicaba antes, esta toma de conciencia debe ser previa a la participación directa en algún partido político. No hacerlo en ese orden sería como pretender un estudio universitario sin haber terminado antes los estudios primarios y secundarios. En otras palabras, sería malgastar esfuerzos en una lucha digna del Quijote contra los molinos de viento.

(*) Fortunato J Canevari
Ingeniero Industrial