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Que la dirigencia política argentina ha
defraudado las expectativas de la ciudadanía entera no es
decir nada nuevo. Los resultados hablan por sí mismos. Y a
pesar del reclamo cada vez más sostenido para que se produzca
el cambio necesario, dichos dirigentes no se dan por
enterados.
Y lamentablemente, de quienes se espera más liderazgo para
interpretar y conducir el reclamo mencionado, son los que, por
el contrario, más muestran el espíritu corporativo que guía
las conductas de los políticos de nuestro país. Me refiero
concretamente a los dichos del Dr. Alfonsín, expresados en
una entrevista que se publicara en La Nación a principios de
febrero de este año. Lo que se expresa en la nota es una síntesis
perfectamente lograda de los principios que orientan la vida
de los políticos y su falta de visión y capacidad para la
conducción de nuestro destino.
Frases dignas de la década del 60; la fobia a los EEUU.;
el coqueteo con la izquierda castrista; el tinte ideológico
con que se tratan todos los temas, privilegiando ideologías
obsoletas por sobre los intereses del país; la melancolía
por las empresas estatales; la constante mención al
neoliberalismo de la década pasada. A propósito: Cuál es la
definición de neoliberalismo? No estamos en presencia de esas
palabras o frases que alguien dijo alguna vez y quedaron
prendidas del lenguaje de todos los días sin que nos hayamos
puesto a pensar si realmente tienen un significado? Es el
neoliberalismo verdaderamente una ideología? El liberalismo
siempre fue el liberalismo.
Pero volviendo al tema principal, en dicho reportaje el Dr.
Alfonsín dio algunas respuestas que por su claridad y
contundencia, deberían haber generado algún tipo de reacción
en la ciudadanía, en relación a nuestras esperanzas y, sobre
todo, en relación a lo que debemos hacer si realmente
existiera el compromiso de buscar la salida a esta decadencia
a la que nos tiene encadenada la actual dirigencia. Pero hasta
el momento esa reacción no se produjo.
Una de las respuestas fue, respecto al momento de esperar
una reactivación de la economía: " Para que
verdaderamente llegue a la gente va a ser más para el año
que viene. Pero también en el último trimestre de este año.
Desgraciadamente después de las elecciones." Con esta
respuesta nos muestra la razón de ser de los políticos
argentinos: las elecciones, el poder por el poder mismo. El
lamento por el atraso en la llegada de la reactivación, no
porque la situación continúe afectando en forma dramática
la calidad de vida de muchos argentinos sino porque será
afectado su proceso electoral. Llegada de la reactivación que
es cada vez más borrosa a la luz de las incoherencias que se
observan día a día.
Las otras respuestas se refieren a la elección de los
senadores y su relación con el caso de los supuestos sobornos
en el Senado. Expresa en una de ellas, refiriéndose a dicho
escándalo, que el mismo " no se convertirá en un
problema electoral para la Alianza porque a la gente le
preocupan más temas como la desocupación o los problemas
sociales". A la gente, es decir, a nosotros, los
ciudadanos, los que sostenemos la actividad política, sí que
nos preocupa el tema del Senado porque si no se resuelven
temas como ese, nunca resolveremos temas como la
desocupación o los problemas sociales, problemas generados
por la incapacidad, ineficiencia y corrupción de la propia
dirigencia política. Si no se resuelve el tema del Senado, si
no volvemos a confiar en la Justicia, se mantendrá el
ambiente de sospecha y descreimiento en quienes hacen de la
política su fuente de enriquecimiento y será muy difícil
encontrar la solución a todos los problemas, incluso los
sociales. Por supuesto que también nos preocupan los temas
sociales. A todos nos están afectando, en mayor o menor
medida. Por el contrario, a los únicos que parece no
preocuparles es a los dirigentes políticos porque la duración
de este proceso recesivo ya está adquiriendo el status de insólito
y no se observa realmente que se estén tomando las medidas
que corresponden. De lo que sí se preocupan es de tratar de
mantener sin fisuras la corporación política y sus
privilegios.
Y la respuesta final, el broche de oro. Ante la actitud que
deben tomar los senadores salientes, frente a la oportunidad
de iniciar el proceso de cambio en la actividad política,
ante el reclamo de la ciudadanía por gestos que expresen esa
voluntad de querer reformar la política, concretándolos en
el paso al costado de sus intenciones reeleccionistas, el Dr.
Alfonsín responde: " Pienso que primero es el partido y
luego la gente los que deciden sobre los candidatos."
Es decir, la gente ( otra vez la gente, no los ciudadanos),
no cuenta. Su opinión no vale. Sólo debe limitarse a elegir
entre los candidatos que el partido decide presentar. Decisión
que se fundamenta en criterios que convienen a los objetivos e
intereses de quienes manejan discrecionalmente los partidos
políticos. A quienes designan los candidatos no les importa
que alguno de los postulantes esté cuestionado por el motivo
que sea. Lo importante para ellos es que convenga al partido.
La gente ( la ciudadanía) cuenta sólo para el día del voto.
Y esto no es proscripción. Es cierto que para el caso del escándalo
del Senado no hay condenas judiciales. Es más, nunca las habrá.
Es un enfoque de otro tipo: honorabilidad, grandeza, hombría
de bien.
Ahora bien, con estas declaraciones de quien es uno de los
máximos referentes políticos de la actualidad, es sensato
esperar avances en la reforma política? Es sensato esperar
que la ciudadanía demuestre mayor interés en participar en
los partidos políticos?
La teoría del Big-Bang explica el origen del universo
mediante una gran explosión, cuyos efectos aún persisten, al
detectarse todavía el alejamiento cada vez más veloz de las
galaxias más distantes. Para nuestra dirigencia política
podemos definir un proceso similar: el Big-Bang de la clase
política. La dirigencia política se sigue alejando de la
ciudadanía, ensanchando permanentemente la brecha que nos
separa de ella.
Hasta cuando durará esta expansión? Se darán cuenta los
políticos de su alejamiento e invertirán el movimiento,
acercándose a nosotros, definiendo de una vez por todas un
rumbo para nuestro sufrido país? Algunos científicos
plantean para el universo, el Big-Crunch, que dice que en algún
momento la expansión de las galaxias finalizará y se iniciará
el proceso inverso, con el acercamiento de todas las galaxias
al punto inicial. Se iniciará el Big-Crunch político? Por el
momento, las señales indican lo contrario.
Y mientras dure este fenómeno, que debemos hacer nosotros,
los ciudadanos? Los dirigentes políticos plantean que nos
acerquemos a los partidos políticos. Pero esto es caer en la
boca del lobo. Basta escuchar a los dirigentes de las
juventudes de los partidos para darnos cuenta de que pretender
cambiar algo hoy, desde los propios partidos, es ilusorio.
Creo que deberíamos hacer dos cosas. Ante todo, estar atentos
a que la brecha no sea ocupada por oportunistas. Pero
fundamentalmente, debemos tomar conciencia de cual es la
situación. Esta es la clave de la solución: una toma de
conciencia que nos permita salir de la trampa en la que
estamos inmersos, que nos mantiene en un círculo vicioso,
discutiendo siempre los mismos temas una y otra vez, engañados
por las mismas palabras: Hay que sentarse a debatir! Hay que
buscar los consensos necesarios! Hay que lograr una gran
concertación de todas las fuerzas políticas! Debemos
juntarnos en una gran mesa de concertación! Hay que crear un
Consejo Económico Social para discutir las soluciones! Hay
que encarar el diálogo social!
Cuántas veces hemos escuchado estas palabras y que pocas o
ninguna solución! Creo que ha llegado la hora de decir basta.
Los consensos ya están, el debate está agotado: toda la
ciudadanía está de acuerdo en que es necesario un cambio
profundo y definitivo en la dirigencia política, en sus métodos
de trabajo, en sus intereses corporativos y en su visión
cortoplacista con que administran a nuestro país. Los únicos
que no detectan este consenso generalizado son los políticos,
quienes montados en sus "galaxias de soberbia",
acompañados por una dirigencia gremial confundida y obsoleta,
se alejan cada vez más y más de la realidad, discutiendo
entre ellos, echándose culpas mutuamente en un juego ridículo
y de nunca acabar.
Como indicaba antes, esta toma de conciencia debe ser
previa a la participación directa en algún partido político.
No hacerlo en ese orden sería como pretender un estudio
universitario sin haber terminado antes los estudios primarios
y secundarios. En otras palabras, sería malgastar esfuerzos
en una lucha digna del Quijote contra los molinos de viento.
(*) Fortunato J
Canevari
Ingeniero Industrial |
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